Doce claves para salvar la vida en la carretera

Doce claves para salvar la vida en la carretera

Con la llegada de los 30 días con más accidentes del año, el catedrático de seguridad vial Luis Montoro aborda los riesgos menos conocidos al volante

J. A. MARRAHÍ

Las necesidades fisiológicas nos convierten en peores conductores. Llevar una toalla en el respaldo tras regresar de la playa puede resultar mortal. También fijar el cinturón ya en plena marcha, un error más habitual de lo que parece.

Más allá del alcohol, la velocidad o el móvil al volante hay todo un océano de fallos y factores de riesgo poco conocidos en los que ahora pone el foco Luis Montoro, catedrático de la Universitat de València y presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesival).

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Sus advertencias se centran precisamente en el verano, el periodo crítico del año. Y llegan a las puertas del gran éxodo de agosto. Sólo en los últimos doce años han muerto casi 10.600 personas en toda España en los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Además, medio millón resultaron heridas y, de ellas, 50.000 sufrieron secuelas permanentes. Según la OCDE, los siniestros en este periodo tuvieron un coste económico de más de 40.000 millones de euros.

En la Comunitat, y sólo el año pasado, más de 4.000 personas fueron víctimas de accidentes de circulación entre los meses de junio y septiembre. El número de muertes en este periodo ascendió a 72, la mayoría en las carreteras de la región. Son cifras de la Jefatura Provincial de Tráfico de Valencia.

Los que ahora se describen son los peligros de la carretera que nadie le ha contado aún. Los consejos que no había escuchado. Lo más desconocido, a la par que relevante. Grabe a fuego el dodecálogo de Luis Montoro para lo más importante en el verano (y más allá): vivir.

#1

Cuidado con las caravanas de familiares

Es frecuente en verano salir de viaje con familiares y amigos en varios coches. En ese caso se suelen disparar algunas conductas de riesgo, entre las que destacan los adelantamientos precipitados para intentar ir todos juntos. Se puede ir a un ritmo similar, pero no pretender circular juntos en cada momento.

#2

Evitar fijarse una hora de llegada

Es un error grave y muy habitual medir el trayecto en tiempo y no en kilómetros y marcarse una hora fija de llegada al lugar de destino final. En el supuesto de que la previsión no se cumpla, los conductores tienden a incrementar las conductas de riesgo, en especial la velocidad o bien los adelantamientos peligrosos.

#3

La salida es más peligrosa que el regreso

Es importante saber que hay más riesgo de accidentes de tráfico en las salidas vacacionales que en el regreso. Es debido a la fatiga con que muchas veces se comienza el viaje. Son especialmente peligrosos los kilómetros finales del trayecto, ya cerca del destino. Se debe a la acción acumulada de la fatiga y a cuestiones poco mencionadas como el aplazamiento de necesidades fisiológicas hasta llegar al destino. Esto da lugar a un fuerte estrés y precipita las conductas de riesgo.

#4

Un fatigado duplica sus distracciones

La Universitat de València realizó un estudio con 200 conductores. Se les puso electrodos para medir su actividad cerebral mientras conducían. Se descubrieron cosas tan importantes como que un conductor fatigado duplica el número de distracciones, aumenta su tiempo de reacción, comete más errores y mira los retrovisores y las señales de tráfico cuatro veces menos que un conductor descansado. Hay que poner especial alerta si conduciendo notamos que nos vamos hacia el centro de la carretera, nos movemos mucho en el asiento, se nos duermen los brazos, cambiamos de velocidad de manera innecesaria, notamos picor de cabeza o no recordamos lo que ha pasado en los últimos kilómetros. Son claros síntomas de que estamos bajo efectos de la fatiga. El horizonte es el accidente.

#5

La noche nos priva de un 70% de la visión

Hay que evitar conducir entre las dos y las cuatro de la tarde y durante la noche. Por la noche en mucho mayor la posibilidad de sufrir un accidente, especialmente entre las dos y las cinco de la madrugada y al amanecer. Los accidentes nocturnos son mucho más graves que los diurnos, en parte debido al sueño y en parte a que durante la noche se pierde más de un 70 % de la visión. Además, en caso de siniestro, por la noche el rescate es más complicado.

#6

Deslizamientos por bolas, cojín o toallas

Llevar en el asiento un respaldo con bolitas, un cojín, o una toalla cuando se viene de la playa, puede ser mortal. Se produce el denominado efecto submarino: el conductor pierde adherencia con el asiento, se desliza por debajo del cinturón, se estrella contra el salpicadero o la zona de pedales, produciéndose graves lesiones de espalda, pelvis, fémur y heridas internas graves, ocasionando una de las muertes más dolorosas. Tampoco hay que llevar la ventanilla del coche medio abierta, en caso de accidente, el cristal puede convertirse en una guillotina mortal.

#7

Al final de un atasco, máxima alerta

Es importante saber y prever que los atascos generan mucho estrés en los conductores, alteran la atención y se potencia notablemente la agresividad. En todo caso, el mayor riesgo se produce cuando se acaba la retención, ya que muchos de los conductores para recuperar el tiempo perdido, disparan la velocidad y realizan adelantamientos peligrosos.

#8

El error de fijar el cinturón en plena marcha

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el invento del cinturón es comparable a la vacuna. Pero este sistema es para manipularlo con el coche está parado. Se ha comprobado que una de las causas frecuentes de accidentes de tráfico, inexplicables por distracción y pérdida de control del vehículo, está en ponerse el cinturón en marcha o intentarlo precipitadamente cuando vemos a la Guardia Civil o a la Policía. No olvidemos lo que significa una distracción a 120 kms. por hora: se recorren 33 metros por segundo y equivale a una caída desde el piso 16.

#9

El fatal efecto de disputas o disgustos

Numerosos estudios indican que las situaciones de estrés fuerte como un divorcio, la pérdida de un ser querido o un despido laboral pueden duplicar la posibilidad de un accidente grave. Los expertos de Intras(UV) han comprobado también que las discusiones cuando se conduce alteran la atención, incrementan el estrés y la agresividad, aumentan el tiempo de reacción y pueden disminuir nuestra percepción del entorno en más de un 50%.

#10

Un choque a 50 km/h, un golpe de 300 kilos

En las grandes salidas vacacionales y el verano, las retenciones son frecuentes y ello da lugar a alcances en cadena verdaderamente brutales y que pueden ser muy graves si no se lleva correctamente el reposacabezas. Un golpe a solo 50 Km/h ejerce una fuerza en nuestro cuello de entre 180 y 300 kg. El efecto mirón ante un accidente o avería suele ser otro desencadenante de alcances. También cuando el vehículo que va delante frena bruscamente al ver un radar, fijo o móvil, y luego al pasarlo aceleran. La única manera de evitar estos accidentes es mantener la distancia de seguridad.

#11

¿Por qué aceleramos si nos adelantan?

Con la proliferación de las autopistas y autovías, los conductores desconocen los secretos y peligros de las carreteras secundarias. En estas vías los riesgos son muchos e impredecibles y por ello se requiere un extra de atención y alerta. De todos los peligros de las vías secundarias, uno de los más graves es el del adelantamiento, una maniobra que cada vez se conoce menos y que es extremadamente peligrosa. En un choque frontal a 80 km/h el riesgo de muerte es ya de un 70 por 100. Además un dato preocupante: casi un 20% de los conductores reconoce haber acelerado alguna vez cuando se les adelantaba.

#12

El peligro de los conductores ocasionales

Es este un hecho muy importante del que se habla poco. Hay aproximadamente un 53% de los conductores que utilizan el coche a diario. Frente a estos hay un 41 por 100 que conduce de forma ocasional. Estos conductores tienen un 40% más de posibilidades de tener un accidente, especialmente en verano, por la falta de costumbre del uso del vehículo y por su poca práctica en las situaciones de riesgo habituales del tráfico.