Los delitos de revelación de secretos se disparan en la Comunitat Valenciana

Casos como el del funcionario acusado de difundir datos personales acaban con 130 investigaciones al año y medio centenar de arrestos en la Comunitat

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

La curiosidad, la falta de respeto a la intimidad o un grave desconocimiento de lo que se puede y no se puede soltar a la ligera en público y en redes sociales acaba, cada año, con 131 denuncias. Son los casos de descubrimiento o revelación de secretos. Si mirar la correspondencia ajena es delito, también lo es difundir un fichero de datos personales o cotillear el móvil o papeles ajenos a la caza de cualquier dato íntimo. Da igual que usted crea que la persona es de confianza, que no se va a enfadar o que se hace por un bien superior. El consentimiento es la única llave que abre el baúl de nuestros secretos. Sin él, deben permanecer intactos.

La Comunitat ha vivido en las últimas semanas dos graves casos: el de la médica investigada por espiar el historial de un conocido cardiólogo valenciano que murió de cáncer y, más recientemente, la detención de un funcionario del Ayuntamiento de Valencia acusado de difundir por What's App el listado de las 8.300 personas que iban a formar parte de las mesas electorales en los comicios del 28A, un caso en manos de la Policía Nacional y un juzgado de Valencia.

Según fuentes del Ministerio del Interior, los delitos de descubrimiento y revelación de secretos presentan una preocupante tendencia al alza. En España se han doblado y en la Comunitat prácticamente se han triplicado al pasar de las 55 denuncias que llegaron en 2011 a las 131 de 2017, el último año computado por el Gobierno en sus estadísticas de cibercriminalidad.

Los hombres son mayoría entre los detenidos y las mujeres entre las víctimas

Arrestos por edades

Esas 131 denuncias dieron lugar a 43 detenciones en la Comunitat por parte de la Policía Nacional o la Guardia Civil. Con una particularidad: hay 33 arrestos de hombres frente a sólo 10 de mujeres. Las acciones de la justicia contra quienes cometen este delito se concentran de manera muy especial en personas de menos de 40 años. A partir de esa edad, la cantidad de detenciones desciende drásticamente. Y otro dato que invita a la reflexión: hay más detenidos menores de edad de entre 14 y 17 años que en la franja comprendida entre los 18 y los 25, de acuerdo con las cifras de Interior.

Las revelaciones de secretos generan cada año 115 víctimas en la Comunitat. Y si en la comisión de los delitos se observa una clara mayoría masculina, si nos fijamos en las personas afectadas, ellas son mayoría: 69 mujeres frente a 46 hombres con su intimidad o datos personales ultrajados. De entre las víctimas, 19 eran menores. El perfil mayoritario es el de una mujer de entre 26 y 40 años.

Margarita Cuasante es jurista especialista en delincuencia en internet y protección de datos personales. A su entender, «es muy probable que el número ascendente de denuncias responda, por un lado, a una mayor concienciación social de hallarse ante conductas que merecen ser reprochadas penalmente.

Mayor conciencia

Desde su punto de vista, tiende a desaparecer la concepción de que es «una tontería» o «cosa de chavales», cuando se da entre jóvenes. O las «justificaciones falaces para conductas reprobables que pudieran pretender minimizar lo que es un delito». En definitiva, «somos más conscientes de la gravedad de la lesión a nuestra intimidad y a nuestra secretos entendidos como aquella información que no queremos que nadie sepa, sin que tenga tener que ser de carácter truculento».

Para Cuasante, la difusión y mayor conocimiento de herramientas que favorecen descubrir esos secretos supone «tener más recursos para operar por parte de quien tenga esta intención ilícita, pese a no tener una gran formación o pericia en el ámbito electrónico y digital». Todo el mundo sabe encontrar la galería de un móvil, los contactos, los chats o acciones ya tan extendidas como copiar, pegar o reenviar.

A la jurista le preocupa especialmente el fenómeno del 'sexting', la realización de fotografías íntimas o sexuales que luego se comparten por medios digitales. «Aquí tenemos un claro ejemplo de algo que, sobretodo entre la población de menores de edad, no se asume como delito: creen que al haber recibido la foto voluntariamente ya pueden hacerla circular o compartirla».

Apropiarse sin consentimiento de un dato personal o secreto puede llegar a castigarse con cuatro años de prisión, según recoge el artículo 197 del Código Penal. Pero la difusión de dicha información, la revelación del secreto, aún se castiga con más fuerza: hasta cinco años de cárcel. Si quien comete el delito es funcionario puede verse además apartado del cargo público entre seis y doce años.

Más información