La Comunitat ya roza los 11.000 delitos al año cometidos por móvil o internet

El daño digital se dobla en seis años con los fraudes informáticos y las amenazas como actividades ilícitas más frecuentes

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Una concejala de Catarroja condenada por su hiriente comentario en Facebook tras la muerte de un torero, la intimidad sexual de un conocido médico hecha añicos, agresiones sexuales en manada grabadas con teléfono móvil... El mundo digital está cada vez más presente en nuestras vidas, pero también entre aquellos dispuestos a hacer daño, ya sea difundiendo una imagen íntima, amenazando a una expareja a través de internet o difundiendo insultos, burlas y amenazas en redes sociales.

Son los ciberdelitos y en la Comunitat se producen casi 11.000 al año, según los datos que maneja el Ministerio de Interior. La cifra se ha doblado en sólo seis años y ya supone un 5% del total de la delincuencia. Y es que, hoy por hoy, el daño que se puede hacer a través de internet es inmenso: espionaje, ataques informáticos, fraudes, piratería, robo con códigos de tarjetas, suplantaciones de identidad, chantaje con imágenes sexuales, 'memes' burlones para mermar honor o imagen, amenazas mediante mensajes...

La inmensa mayoría del daño que sufren los valencianos con el arma digital son fraudes informáticos, con casi 8.000 delitos contabilizados. Ya a mucha distancia aparecen las amenazas y las coacciones, con 1.525 denuncias recibidas en 2017 por las fuerzas de seguridad. Destacan, por ejemplo, los 188 delitos sexuales a través de móviles o internet.

Grado de esclarecimiento

A pesar de los avances policiales en la lucha contra los ciberdelitos, el nivel de esclarecimiento de casos sigue siendo bastante bajo. De los 10.842 delitos registrados en la región en el entorno digital, únicamente 3.125 quedaron esclarecidos, según las fuentes de Interior. Eso significa que un 72% de los ciberdelitos que se producen en la Comunitat quedan impunes.

Sin embargo, no todo son malas noticias. En el caso de las amenazas y coacciones que se vierten en What's App, Facebook o correos electrónicos, hay muy buenos resultados con un nivel de resolución de casi el 70% y más de un millar de arrestados para los 1.500 hechos denunciados. Y con una ventaja: la amenaza digital no es como la verbal, donde las palabras, como el dicho, se las lleva el viento. En estos casos queda registrada, lo que constituye una prueba casi irrefutable. Además, aporta un rastro sobre su origen que permite a los investigadores indagar con relativa facilidad hasta encontrar al propietario del ordenador o móvil desde el que se ha producido la amenaza.

Datxu Peris, concejala condenada por una frase en Facebook.
Datxu Peris, concejala condenada por una frase en Facebook. / EFE

Por contra, la lucha policial encalla en el ciberdelito más mayoritario: el fraude informático. Aquí los niveles de esclarecimiento descienden a un escaso 20%. Las razones, desgranan fuentes policiales, es que el origen de muchos de estos engaños no está en nuestro país, sino en el extranjero, con lo que las gestiones son «costosas y lentas».

Por ejemplo, para la sustracción de datos bancarios no hay fronteras. Claves secretas de un valenciano pueden ser robadas con 'phising' desde Europa del Este para luego generar compras fraudulentas en otro país. Un delito a nivel planetario.

«Voy a enviarte a gente peligrosa si no vuelves conmigo»

La Policía Nacional ha detenido en Alzira a un joven de 28 años por intimidar y coaccionar a su expareja, de 25 y residente en Tailandia. Según los investigadores llegó a amenazarla con enviar a «gente peligrosa» si no aceptaba retomar la relación sentimental. Ambos se conocieron por internet el año pasado y el sospechoso se desplazó a Tailandia. Pero allí se mostró «violento y manipulador». Llegó a pedir a la víctima fotos sexuales bajo amenazas de suicidarse. Cuando volvió a España, ella rompió la relación y él empezó a difundir en internet fotos y vídeos íntimos de la joven . Según la policía, ella sufrió amenazas constantes y difamaciones sobre su vida íntima. Además, el joven creó perfiles falsos de su expareja para vejarla y humillarla.

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