Los delfines del Mediterráneo, en riesgo por una novedosa especie del virus más letal

Foto de archivo de un delfín varado en la playa de El Puig. / irene marsilla
Foto de archivo de un delfín varado en la playa de El Puig. / irene marsilla

La nueva cepa proviene del Atlántico y es más agresiva que la variedad autóctona que provocó su último brote en 2011

LUCÍA JULIÁ VALENCIA.

Una nueva cepa del virus más letal en delfines ha llegado al Mediterráneo desde el Atlántico y, aunque es más agresiva que la variedad autóctona mediterránea, no produce plagas, pues sólo afecta a individuos aislados. Así lo revela un estudio de la Fundación Oceanogràfic, publicado ayer en BMC Veterinary Research.

Atendiendo al comunicado elaborado por el recinto animal, el origen de esta amenaza apareció por primera vez hace treinta años, cuando una extraña afección que combinaba neumonía, encefalitis y daños al sistema inmunológico acabó con la mitad de la población de delfines mulares del Atlántico. El responsable directo fue un virus del género «morbillivirus», de la misma familia que los causantes del sarampión en humanos y de la peste bovina. Desde entonces, dicho virus ha provocado epidemias muy destructivas que han afectado a diferentes especies de cetáceos de todos los océanos, por lo que los expertos lo consideran el virus más letal para estos mamíferos.

EVOLUCIÓN DEL VIRUS

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Aparece por primera vez la variedad autóctona del virus que acaba con la mitad de la población de los delfines del Atlántico .
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Último brote provocado por esta especie. En la Comunitat aparecen 50 cadáveres varados en sólo mes y medio.
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Detectan un cambio en el patrón del virus. Es más agresivo y ya no provoca epidemias, sino que sólo afecta a animales aislados.

El último brote provocado por esta especie autóctona tuvo lugar en 2011. Entonces, sólo en la Comunitat aparecieron varados 50 cadáveres en mes y medio. Solo un año más tarde, los expertos detectaron un cambio en el patrón del virus. Así pues, desde 1990 y hasta 2011 «en el Mediterráneo sólo registrábamos epidemias de morbillivurs, pero a partir de entonces empezaron a aparecer animales infectados de manera aislada», explicó Consuelo Rubio-Guerri, coordinadora de Investigación de la Fundación Oceanogràfic y principal firmante de la publicación.

Del mismo modo, las lesiones producidas a estos animales eran más fuertes. Al secuenciar el virus, detectaron que se trataba de una cepa distinta a las locales, pero idéntica a una descrita en el Atlántico. En este sentido, para explicar la raíz de esta alteración, la científica planteó una hipótesis: la variante del virus fue introducida en el Mediterráneo por un animal portador proveniente de aguas atlánticas, que infectó a especímenes locales. No obstante, Rubio-Guerri consideró que no se trata de una colonización «puntual y circunscrita» a las costas españolas, «sino que la cepa se ha asentado y está circulando en este mar». Por ello, ya se han encontrado casos similares en regiones de Francia e Italia.

Por otro lado, la investigadora de la Fundación señaló la importancia del estudio porque gracias a él «alcanzamos una mayor comprensión del virus y su capacidad de expansión», lo que les permite avanzar en el conocimiento de la enfermedad. Un objetivo con dificultades que limitan la investigación «a la información que aportan los cadáveres de aquellos que llegan varados a nuestras orillas», declaró Rubio-Guerri.

La publicación del Oceanogràfic se realizó en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (CISA-INIA) y la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. La misma se basó en cinco animales muertos por el virus, del total de los 322 recogidos en las costas valencianas desde 2010. El animal número 1 se recogió en 2011, el dos en 2012, el tres en 2014 y los cuatro y cinco en 2015.

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