La conselleria baraja recoger la basura puerta a puerta o utilizar un chip

Contenedores de residuos en Valencia. / juanjo monzó
Contenedores de residuos en Valencia. / juanjo monzó

El nuevo Plan Integral de Residuos, que el Consell pretende aprobar con un decreto, establece la obligación del reciclaje y elimina la incineración

JOSÉ MOLINS VALENCIA.

El nuevo Plan Integral de Residuos de la Comunitat Valenciana (PIRCV) entra en su recta final y la Generalitat pretende aprobarlo de forma inminente mediante un decreto urgente antes de las elecciones autonómicas. Tras acabarse en febrero el periodo de alegaciones, el pleno del Consell debe dar el visto bueno al nuevo texto, que sustituirá al actual, elaborado por el gobierno del PP en 2013. La conselleria de Medio Ambiente incluye en el PIRCV como una de las novedades varios sistemas de recogida de basuras, como el de puerta a puerta o la utilización de tarjetas personales con chip.

Ambos permiten la implantación del sistema de pago por generación, porque en este nuevo documento el Consell premiará a quienes más reciclen con el pago de menos impuestos, mientras que deberán abonar más tasas los que no hagan una recogida selectiva de residuos. Esta medida obligará a la conselleria y los ayuntamientos a ejercer un control entre los ciudadanos y los comercios.

De forma progresiva, y con la obligatoriedad de una implantación total en enero de 2021, los nuevos sistemas de recogida se irán llevando a cabo en los barrios de la Comunitat, en especial de las ciudades con más de 50.000 habitantes. En algunas ciudades españolas y en otros países ya está en marcha este tipo de recogida personalizada, que tiene por objetivo mejorar la eficacia del reciclaje y concienciar a los ciudadanos. Con el sistema puerta a puerta el ayuntamiento no recoge la basura todos los días, por lo que desaparecerían de forma progresiva los contenedores de la calle, y se establecería un calendario de recogida semanal. Cada familia debería guardar en su casa la basura hasta que fuera el día de recogida. Consiste en entregar los residuos al servicio municipal de recogida delante de la puerta de la vivienda, en bolsas, pequeños contenedores o cajas. Los funcionarios sólo recogerán la basura que se entregue separada. El calendario lo marcará cada ayuntamiento, pero la orgánica sería un mínimo de tres veces por semana y el resto (cartones, plásticos, papel, etc.) podría ser una vez a la semana. El vidrio se mantendrá en los actuales contenedores comunes.

El chip requiere mayor inversión, pero la conselleria ha recibido 20 millones de fondos FEDER

Será cada consistorio el que defina también qué sistema de recogida elige, ya que la conselleria de Medio Ambiente está analizando las alternativas de recogida de residuos que existen para ver cómo se podría adecuar a cada barrio o ciudad. No obstante, pueden convivir, especialmente en Valencia, varias formas diferentes en cada zona. Según la conselleria «no existe un sistema perfecto de recogida, sino que debe adaptarse a cada zona».

La tarjeta con chip incorporado también está en funcionamiento en el País Vasco, de forma que el contenedor sólo se abre cuando se pasa el código de barras que tienen los ciudadanos. Otros sistemas existentes son los de carga trasera y carga lateral, que se está llevando a cabo en Alicante. Además, deberá haber al menos una unidad técnica en cada barrio o ruta de recogida que tendrá que disponer de sistemas para aplicar el pago por generación. Este sistema requiere una mayor inversión, ya que hay que hacer la tarjeta a cada persona (como si fuera la sanitaria) e incorporar los lectores a los contenedores, por tanto sólo se podrá realizar en ciudades grandes, donde se centraliza una parte importante de la generación de residuos de la Comunitat. Para hacer frente a este gasto la conselleria ha obtenido 20 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) hasta el año 2023.

El PIRCV elimina la incineración de residuos domésticos y comerciales, que está en vigor desde el anterior Plan de 2013. Con las futuras medidas se pone de manifiesto el fracaso del nuevo contenedor marrón, que no ha funcionado en Valencia y que resulta ineficiente al ser destinatario de todo tipo de residuos, no sólo orgánicos, lo que dificulta mucho el posterior reciclaje.