El Consell crea un grupo de financiación universitaria que ya anunció en 2017

La consellera Carolina Pascual, durante su intervención en el pleno de Les Corts. / damián torres
La consellera Carolina Pascual, durante su intervención en el pleno de Les Corts. / damián torres

Pascual destaca que el próximo mes se iniciarán los trabajos para definir el nuevo modelo, cuyo primer estudio llegará a principios de año

J. BATISTAVALENCIA.

La consellera de Universidades, Carolina Pascual, anunció ayer que el próximo mes se impulsará el grupo de trabajo que debe definir el nuevo modelo de financiación de las universidades públicas valencianas. Llueve sobre mojado ante una de las principales reivindicaciones de las instituciones académicas, que siguen funcionando con un sistema basado en el volumen de los centros, que vieron como el pacto alcanzado en 2010 nunca se llegó a aplicar tras la llegada de la crisis y que se reparten, entre las cinco, unos 680 millones de euros de las transferencias de la Generalitat, una cantidad que apenas ha variado en los últimos ejercicios y que queda bien lejos de los 815 que se llegaron a presupuestar hace años.

El anuncio de Pascual llegó durante su comparecencia en Les Corts para definir las líneas maestras de la legislatura, cuya principal novedad a nivel estructural es la existencia de una conselleria propia, desligada de Educación . El grupo de trabajo les sonará a los rectores actuales, especialmente a los dos que ya estaban presentes en julio de 2017, cuando en un acto institucional en el Palau de la Generalitat el presidente Puig anunció algo muy parecido durante la presentación del Plan de Mejora del Sistema Universitario Valenciano. Uno de los puntos pasaba por «la creación de una comisión de expertos para abordar la financiación» que debía establecer «los criterios de reparto durante 2018», con la idea de aplicarlos a partir de 2019 e ir fijando aumentos progresivamente. Así se anunció ante los medios y se recogió en la nota de prensa de la Generalitat.

En realidad, las aportaciones para este ejercicio se distribuyen de la misma manera, y aunque han aumentado en diez millones -hasta los 687- respecto a 2018 incluyen cargas derivadas de normativas estatales y autonómicas, especialmente dedicadas al capítulo de personal. Al fin y al cabo, si hay docentes que reúnen las condiciones para cobrar un trienio o un sexenio las instituciones no pueden más que cumplir. Por tanto, no hay mucha flexibilidad para las gerencias a la hora de programar nuevas inversiones.

El mapa de titulaciones incluirá a las privadas y servirá para «revisar» la implantación de carreras Puig llegó a anunciar que los criterios de reparto de los fondos se conocerían durante 2018

No sólo los hechos evidencian la parálisis de una promesa en la que insistieron los partidos del Botánico. También las declaraciones. «Seguimos en Morella» es una frase atribuida al rector de la Politècnica, Francisco Mora, cuando a principios de año traspasó a Eva Alcón (de la UJI) la portavocía de la Conferencia de Rectores de las Universidades Públicas Valencianas. El catedrático de Tecnología Electrónica hacía referencia al foro organizado por el Consell un año antes (febrero de 2018) para avanzar en el modelo de financiación. Lógicamente Mora quería decir que no se había dado ningún paso firme en este sentido.

También las declaraciones de la consellera Pascual dan pistas sobre el retraso que rodea a esta cuestión capital para las universidades. Ayer, interrogada desde la bancada de Ciudadanos en relación a qué criterios se tendrán en cuenta a la hora de repartir los fondos, destacó será una de las funciones del grupo de trabajo, pues «los criterios que sean de interés para unas universidades pueden no serlo para otras», de ahí que se refiriera a la necesidad de llegar a consensos. Síntoma de que no se ha avanzado en un apartado básico para el nuevo modelo. En su momento se llegó a deslizar una financiación basal para las cincos instituciones que mejoraría en función de resultados de investigación, docencia, transferencia o internacionalización, por ejemplo.

Criterios pendientes

En este sentido, Pascual destacó que la comisión «está en marcha» y ya hay reuniones programadas. Además se comprometió, como ya hizo Puig la pasada semana, a que los estudios preliminares sobre por dónde irá el futuro sistema llegarán a principios de 2020. Eso sí, el presidente, como es habitual, vinculó su materialización con una mejor financiación autonómica.

Por último, son elocuentes las palabras que trasladaban ayer fuentes universitarias preguntadas por la cuestión. Si bien se reconocieron algunos contactos más allá del foro de Morella, coincidieron en destacar que «no ha habido avances».

Las universidades públicas reclaman un nuevo modelo básicamente para saber a qué atenerse sin tener que escudriñar, año a año, los presupuestos autonómicos. Es decir, quieren un marco estable de financiación durante varios años con el objetivo de poder planificar a largo plazo. Un buen ejemplo es lo que ha sucedido en la Jaume I, que durante varios cursos no sabía de qué fondos dispondría para ejecutar la Facultad de Ciencias de la Salud, por no hablar de que se desconoce cuándo podrá implantar Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. En el caso de la Universitat de València, el grado de Veterinaria, que no existe en la red pública, se quedó a expensas del cambio de modelo. También ha habido universidades que mantienen servicios en barracones, que han tenido que modificar sus planes estratégicos o han renunciado a proyectos de investigación.

Por otro lado, Pascual también anunció que en unos seis meses se habrá elaborado el mapa de titulaciones, para evaluar la oferta actual de las universidades públicas y privadas y «revisar los procesos de implantación» de títulos. Otras apuestas pasan por aumentar las vocaciones científico-tecnológicas entre mujeres, un pacto por la innovación y fomentar la captación de talento.

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