El Consell aprueba la ley que permite fuegos artificiales cerca del monte

Los bomberos forestales, durante las protestas de ayer por las calles de Valencia. / Heino Kalis
Los bomberos forestales, durante las protestas de ayer por las calles de Valencia. / Heino Kalis

La normativa, reclamada desde hace años por los pirotécnicos, autoriza lanzar castillos a menos de 500 metros de zona forestal con autorización

LUCÍA JULIÁ VALENCIA.

Más de un año ha pasado desde que el Consell prometió cambiar la ley que prohibía disparar fuegos artificiales a menos de 500 metros de zona forestal. Una modificación que tenía que haber entrado en vigor el pasado año en diciembre, y por la que el sector pirotécnico llevaba tiempo reclamando hasta ayer, cuando finalmente el gobierno valenciano cumplió con su palabra y aprobó el previsto Reglamento Forestal de la Comunitat.

Así lo anunció en una rueda de prensa la vicepresidenta del Consell Mónica Oltra, quien explicó que el nuevo decreto permite una solución «conciliadora» y «compatible» con la prevención eficaz y el desarrollo de actos de tradición cultural. De esta manera, a partir de ahora los castillos podrán lanzarse desde una distancia menor a 500 metros de áreas agrestes, aunque de manera excepcional y con previa autorización. Es decir, la administración estudiará cada caso particular antes de aprobarlo para garantizar la adopción de todas las medidas y medios de seguridad y prevención necesarios. Por ello, si el nivel de riesgo de incendio declarado es máximo no se podrá celebrar ninguna actividad de estas características.

Por su parte, los ayuntamientos tendrán que delimitar y proponer la ubicación más adecuada para celebrar el evento a la Consellería de Medio Ambiente. Una vez autorizados los emplazamientos se inscribirán en un registro de carácter público, y el consistorio dispondrá de un seguro de responsabilidad civil específico que ofrecerá cobertura al riesgo generado.

Este esperado cambio ha generado esperanza en la Comunitat, ya que con su aplicación cientos de municipios podrán volver a contar con fuegos artificiales en sus fiestas. Puesto que, según varias empresas pirotécnicas consultadas por LAS PROVINCIAS, la anterior regulación afectó a entre un 30 y 40 por ciento de pueblos, que se vieron obligados a suprimir sus tradicionales espectáculos debido a su imposibilidad por cumplir con la legislación. En Alzira, por ejemplo, hace cuatro años que se prohibieron sus representativas 'mascletàs aéreas'. Igualmente, las localidades de Cullera, Náquera, Serra y Olocau, entre otras, también cancelaron sus manifestaciones de pólvora.

Asimismo, el sector ha sido el principal afectado de esta prolongada situación. Según apuntaron las empresas, tuvieron que hacer frente a una importante pérdida económica de, tal y como indicaron, fue de superior a los 100.000 euros. Más de 500 fuegos aéreos fueron suspendidos y «sólo en tres pueblos que los han anulado he podido perder unos 60.000 euros», apuntó Ricardo Caballer. Desde Hermanos Borredà, Pepe Borredà reconoció que la ordenanza había disminuido en un 2o% el volumen de su facturación. Esto es, «más de 80.000 euros», apuntó.

Así pues, el presupuesto invertido en estos eventos también disminuyó. Y, por consiguiente, «algunas empresas fueron cerrando», sostuvo Caballer. En Jávea, por ejemplo, el castillo del Loreto empezó a dispararse desde plataformas acuáticas en el mar para guardar las distancias con el suelo forestal del Montgó. En este caso, «sólo nos faltaban 40 metros para cumplir con la normativa», explicó Caballer, pero al cambiar la ubicación «se bajo el presupuesto a la mitad», confesó. Del mismo modo, algunos ayuntamientos sustituyeron sus castillos por pequeñas tracas, pero estas son más baratas y menos atractivas. «Es un fuego que no llama la atención y la gente no va a gastarse el dinero en algo que no le gusta», manifestaron desde la pirotecnia Peñarroja, que sitúo sus pérdidas en más de 150.000 euros.

Aunque la ley ya existía desde hace tiempo, el punto de inflexión tuvo lugar en el 2009 con el incendio ocasionado por un castillo de fuegos artificiales en la montaña de Cullera. Desde entonces, la ordenanza comenzó a aplicarse de forma más estricta y muchos ayuntamientos no quisieron arriesgarse. Por ello, los pirotécnicos empezaron a demandar la reforma de la medida para que las distancias de seguridad en estos festejos se marquen en función del riesgo concreto de incendio de cada jornada, porque «no es lo mismo un día de fuertes vientos que uno en el que el aire está en calma», manifestó Guillermo Rodríguez Bronchú, responsable de la Asociación de Fabricantes Pirotécnicos de la Comunitat.

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