Ni una condena de prisión para los excesos de velocidad

Vehículo siniestrado el domingo en la Gran Vía Fernando el Católico; circulaba a 185 km/h. / lp
Vehículo siniestrado el domingo en la Gran Vía Fernando el Católico; circulaba a 185 km/h. / lp

La Comunitat registra cada año cerca de medio centenar de delitos contra la seguridad del tráfico pero ninguno recibe pena de cárcel

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Los delitos por velocidad excesiva conllevan condenas de cárcel, según establece el Código Penal, pero ninguno de los casos contra la seguridad del tráfico que se han producido en la Comunitat en los dos últimos años ha acabado en prisión. En total han sido 83 delitos entre 2017 y 2018 por conducción que superaba ampliamente los límites establecidos en las carreteras, pero en ningún caso se adoptaron medidas de prisión contra los autores, según los datos de la Fiscalía sobre las peticiones que hizo el ministerio público. Un hecho que se extiende por el resto de España, ya que en este pasado año ninguna autonomía impuso penas de cárcel por este motivo.

La ley establece medidas de prisión para los conductores que superen en 80 kilómetros por hora la velocidad permitida en vías interurbanas, lo que implica ir a más de 200 km/h por autovía, y en los casos de vías urbanas, sería circular a más de 110 por la ciudad. Según el artículo 379.1 del Código Penal, las penas serían de prisión de tres a seis meses. En el caso del brutal accidente que se produjo el pasado domingo en la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia, unos minutos antes el radar instalado en el túnel de Pío XII pilló al vehículo a la velocidad de 185 km/h, lo que supera en 135 el límite permitido.

No obstante, la normativa da la posibilidad de sustituir la entrada en prisión por una multa económica con una cuota diaria de seis a doce meses o bien por trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Una decisión que siempre va en función del criterio judicial, que valora la gravedad de cada caso, y que normalmente, como demuestran los casos, se suele decantar por la multa o los trabajos, en lugar de la prisión. Aunque en cualquier circunstancia conllevan siempre la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años con la retirada del carnet.

Los jueces suelen optar por imponer una multa o trabajos sociales en vez de prisión

En Valencia es donde se concentran la gran mayoría de casos por exceso de velocidad, ya que 22 de las 31 sentencias de toda la Comunitat en 2018 por delitos contra la seguridad del tráfico se produjeron en la provincia, mientras que Castellón no registró ninguna de la Fiscalía. Unas cifras que aumentan las de 2017, cuando en la capital de la región hubo 18 sentencias de las 28 totales.

Las grandes avenidas son las zonas que más utilizan los infractores para cometer excesos de velocidad en la ciudad de Valencia, como ocurrió en el caso del pasado domingo y también con el motorista que perdió el control de su Harley-Davidson al rozar una rueda un bordillo y se estrelló mortalmente en la avenida del Puerto. La ronda norte y el bulevar sur, al igual que Cortes Valencianas, suelen ser escenarios de este tipo de delitos.

Y en Carcaixent el pasado mes de marzo un joven que circulaba a gran velocidad, según los testigos, atropelló y mató a una anciana que cruzaba por un paso de peatones, aunque además del exceso del límite, también excedía del de alcohol. En Vallada el pasado agosto un joven se grabó conduciendo a 235 km/h para alardear en internet.

Los que sí acaban en prisión son quienes resultan detenidos por conducción bajo la influencia del alcohol o drogas, ya que hubo dos casos en 2018 en la Comunitat, y por conducción temeraria, con tres casos, todos ellos en Alicante. Este último supuesto, si está agravado con el desprecio por la vida de los demás, suponen las condenas más graves, ya que el Código Penal establece entre dos y cinco años de prisión para los infractores de estos supuestos. Durante el año pasado hubo 7.242 sentencias y más de 8.000 casos de conductores que dieron positivo por alcohol o estupefacientes.

La conducción temeraria, con drogas o alcohol dejó cinco encarcelados en 2018

Desde el pasado mes de febrero el Ayuntamiento puso en funcionamiento cuatro radares fijos nuevos en Valencia, situados en túneles para medir la velocidad de los vehículos, que llevan ya tres meses multando los excesos del límite. Están colocados en la entrada de los túneles de la avenida del Cid y la autopista del Saler, en la ronda norte sentido hacia el mar, y la avenida de las Cortes Valencianas, en el sentido de entrada hacia el centro. Además, el consistorio tiene dispositivos móviles, y las zonas más habituales donde controlan la velocidad es junto al cauce del río, la ronda norte y a la salida algunos túneles.

Ante el repunte de accidentes mortales por exceso de velocidad, Tráfico tomó la determinación en septiembre de 2018 de bajar los límites en las carreteras. Además, el Ayuntamiento de Valencia también limitó a 30 km/h la velocidad en muchas zonas del centro y esta, junto a los nuevos radares, es una de las explicaciones a que en los dos últimos años se hayan disparado las multas por exceso de velocidad en la ciudad, que en 2018 triplicaron las de 2015.