La concertada hace una defensa férrea de su modelo ante Consell y Gobierno

De izquierda a derecha, Alfonso Aguiló, Ximo Puig, Alejandro Tiana y Alberto Villanueva. / j. monzó
De izquierda a derecha, Alfonso Aguiló, Ximo Puig, Alejandro Tiana y Alberto Villanueva. / j. monzó

La patronal Cece pide que no se les margine en los recursos, defiende la demanda social y exige que no se legisle contra la red en presencia de Puig y el número dos de Celaá

J. BATISTA VALENCIA.

La Confederación Española de Centros de Enseñanza (Cece), una de las grandes patronales de la educación privada y concertada del país, inauguró ayer su 46 congreso nacional que se celebra en Valencia con un acto cargado de reivindicación frente a las políticas autonómicas del Consell y, especialmente, ante la próxima reforma legislativa que prepara el Gobierno.

Que en la mesa presidencial estuvieran Ximo Puig y el secretario de estado de Educación, Alejandro Tiana (número dos de la ministra Isabel Celaá) no restó un ápice de contundencia a los discursos de los dirigentes de Cece, que se mostraron críticos con las decisiones ya adoptadas y con las anunciadas, hicieron una defensa numantina del papel de la enseñanza de iniciativa social, reclamaron igualdad de oportunidades respecto a la red pública y pusieron sobre la mesa la importancia de la demanda social como criterio de planificación escolar.

El primero en intervenir fue Alberto Villanueva, presidente de la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (Feceval), la organización anfitriona del congreso.

Se refirió al lema elegido -Necesarios, plurales, complementarios- como una forma de recoger «tres características cuestionadas en los últimos tiempos» y habló de la libertad de enseñanza «como principio irrenunciable». Además, destacó que la demanda social les avala -«no podemos dejar de lado la opinión de las familias en la elección»-, insistió en que si no existiera una oferta de enseñanza plural «el único educador sería el Estado, algo incompatible con un régimen democrático puro», y concluyó reclamando el mismo trato para los alumnos y familias que conforman la red de centros sostenidos con fondos públicos. «Queremos que se deje de fomentar la estéril confrontación de las dos realidades (pública-concertada) y que no se nos arrincone y margine en la planificación y en la asignación de becas y recursos», dijo.

En clave valenciana cabe recordar que una de las críticas constantes del sector ha sido la limitación en la creación de aulas concertadas frente al crecimiento constante de las públicas y el diferente trato en la asignación de recursos, ya sea en los planes de mejora o en los auxiliares de inglés, por no hablar de la imposibilidad de adelantar la escolarización a los dos años.

Por su parte, Alfonso Aguiló, presidente de Cece, destacó el encaje constitucional de la enseñanza concertada y su papel en la pluralidad de operadores, y en la línea del presidente de Feceval defendió que sin disponer de los mismos recursos (por ejemplo becas para familias en situación de desventaja o ayudas de transporte escolar) no pueden acoger al mismo volumen de alumnado inmigrante que la pública o mantenerse en el ámbito rural, en referencia a dos críticas habituales contra este modelo de enseñanza. Además, reiteró que las cuotas voluntarias de las familias se deben a la insuficiencia del módulo del concierto, congelado desde hace años.

En cuanto a la demanda social, dijo que no quieren que se use «para cerrar aulas concertadas llenas al mismo nivel que las públicas de su zona» y que «la programación educativa debe estar la servicio del ciudadano, no ser un instrumento del Estado». Por último, pidió buscar soluciones para mejorar la educación «sin legislar contra la concertada».

Por su parte, Tiana evitó el cuerpo a cuerpo, si bien advirtió de que los mensajes pesimistas lanzados durante la tramitación de la LOE en 2005 no se cumplieron. También afirmó que pese a existir «discrepancias» con el modelo de Cece «alcanzarán puntos de acuerdo». «Nadie sobra en la tarea educativa, y el ministerio estará en buscar soluciones y no en buscar problemas», señaló.

Puig cerró el acto en un tono similar. Dijo compartir el lema del congreso -«es fundamental reivindicar la pluralidad y que la escuela represente la diversidad de la sociedad»-, aunque alertó del peligro de «reducir la realidad al maniqueísmo o a la desaparición de los matices», una afirmación que encajaría con su reiterado discurso de que desde el Consell no se ha atacado a la concertada. Además, su última frase fue algo enigmática, como una especie de acercamiento a un sector más que crítico en esta legislatura: «Nunca alguien tiene toda la razón. Acordar y pactar nunca es traición, es simplemente ser inteligente».

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