Compromís se opone a las obras de la V-21 que pretenden atajar más de 200 accidentes

Uno de los laterales en que se ejecutan las obras de la V-21. / irene marsilla
Uno de los laterales en que se ejecutan las obras de la V-21. / irene marsilla

El PSPV vota en contra de la moción presentada en Les Corts y defiende que el proyecto supondrá una mejora de la seguridad vial

ISABEL DOMINGOVALENCIA.

El proyecto de ampliación del tercer carril de la V-21 entre Port Saplaya y Valencia regresó ayer a Les Corts de la mano de una propuesta de Compromís y Unides Podemos para pedir al Gobierno central «la paralización inmediata de las obras de ampliación». Eso a pesar de que la actuación que ejecuta el Ministerio de Fomento está en marcha desde hace un año, cuando comenzaron los primeros trabajos en la zona de la mediana central al ser los terrenos de propiedad estatal aunque no ha sido hasta este verano cuando se ha comenzado a actuarse en los laterales y, por tanto, en la zona de huerta.

Esta Proposición No de Ley (PNL) volvió a ser rechazada en la comisión de Agricultura con los votos del PSPV, PP, Ciudadanos y Vox. Porque siguió el mismo camino que la iniciativa impulsada por Unidas Podemos en el pleno del parlamento valenciano hace dos semanas, cuando sólo contó con el voto favorable de la formación econacionalista. Como sucediera ayer, el tercer socio del Botánico (los socialistas) se ha desvinculado hasta en dos ocasiones del rechazo al proyecto gubernamental que quieren Compromís y Podemos, quienes han reactivado su oposición a raíz de la demolición de la alquería del Forn de Barraca, erigido en el símbolo de las protestas contra la ampliación de la V-21.

En esta ocasión, el PSPV justificó su posición echando mano de la seguridad vial, ya que puso sobre la mesa los 230 accidentes registrados en los últimos ocho años en uno de los tramos de la obra, en concreto, en la curva de radio reducido en el cruce sobre el ferrocarril, que actualmente tiene carencias de visibilidad, según destacó Fomento al licitar las obras en 2017.

Reducir la siniestralidad

Así, el diputado socialista David Calvo remarcó que reducir la siniestralidad es un «objetivo prioritario», un aspecto en el que coincidió el popular Miguel Barrachina, quien respaldó la obra de la V-21 «por seguridad» y también apuntó la acumulación de accidentes en apenas cuatro kilómetros (que son los que conforman la actuación actual), así como la intensidad del tráfico en uno de los accesos a Valencia. En este sentido, más de 82.000 coches en días laborables, según los datos del Ayuntamiento de Valencia.

También la Conselleria de Obras Públicas ha destacado en alguna ocasión la importancia que tiene la actuación en materia de seguridad vial aunque haya que buscar el equilibrio con la protección del territorio. Desde la cartera de Arcadi España también se ha remarcado el elevado número de accidentes. En su intervención, Calvo también recordó que el Gobierno ha cumplido con la legalidad al mantener el proyecto.

Sin embargo, ni Compromís ni Podemos aceptaron los argumentos aportados por su socio del PSPV y siguieron adelante con la PNL. Desde Compromís, su diputada, Graciela Ferrer, apuntó que «hay que dejar de venir en coche» para evitar las retenciones apuntadas por Barrachina.

Sobre el apoyo que su compañero de partido, Joan Baldoví, dio a la ampliación de la V-21 en 2017, Ferrer contestó al diputado de Ciudadanos Eduardo del Pozo que «las posiciones se revisan», como hicieron tras el posicionamiento en contra de las obras de los ayuntamientos de Valencia y Alboraya. Mientras, la diputada de Podemos, Beatriz Gascó, invitaba al popular Miguel Barrachina a darse «un viajecito por Bruselas como su compañero Esteban González Pons», en referencia a las declaraciones de éste sobre el puerto de Valencia.

Tanto Gascó como Ferrer pidieron que el dinero de las obras de la V-21 (casi veinte millones) se destine a financiar la Autoridad Única del Transporte Metropolitano («olvidada por el Estado español») y a aumentar la dotación para la red de Cercanías.

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