Cinco vuelos a la semana en el aeropuerto de Castellón

Varios operarios trabajan junto al avión estacionado en la pista del aeropuerto de Castellón. / Damián Torres
Varios operarios trabajan junto al avión estacionado en la pista del aeropuerto de Castellón. / Damián Torres

Quince años después de la primera piedra, el aeródromo sólo mantiene activas dos conexiones en invierno | Desde que se abrió al tráfico en septiembre de 2015 han pasado 385.000 pasajeros, frente al récord histórico que registra Manises con más de siete millones

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Son cerca de las 10.30 horas de un jueves de diciembre. En el horizonte se empiezan a distinguir las luces del 737 de Ryanair que cubre la ruta entre el aeropuerto de Castellón y Londres-Stansted. Como suele ser habitual llega con unos minutos de adelanto. Toma tierra y en muy poco tiempo la aeronave se sitúa frente al edificio de la terminal. Rápidamente empiezan a bajar los pasajeros y en apenas media hora el aparato vuelve a alzar el vuelo.

Toda la maniobra se ha efectuado con precisión y eficacia. Esta es una de las grandes ventajas que ofrece el aeropuerto castellonense, especialmente para las aerolíneas. Los aviones apenas pierden tiempo en tierra. En treinta minutos está de nuevo en el aire. Además, el aparato llega y sale lleno (el índice de ocupación de los vuelos ronda el 85%).

Es el único vuelo regular del día en el aeropuerto castellonense. El siguiente no aterrizará hasta el sábado. Es invierno, la temporada baja, y sólo la compañía de bajo coste Ryanair opera con dos destinos: Londres (los martes, jueves y sábados) y Poznan -Polonia- (miércoles y sábados).

Cuando están a punto de cumplirse los quince años de la puesta de la primera piedra, el aeropuerto de Castellón tiene actividad los martes, miércoles, jueves y sábado. Cada semana aterrizan y despegan cinco aviones. Ninguno duerme allí.

En temporada baja el aeropuerto únicamente está conectado con Londres y Poznan

Estas cifras contrastan con la situación por la que atraviesan otros aeropuertos valencianos, especialmente Manises. Este último vive momentos históricos. Ya supera los 7,2 millones de pasajeros y puede cerrar el año con cerca de 7,7.

La situación en Castellón mejorará la temporada de verano (comienza a fines de marzo). Entonces operarán, junto a la aerolínea irlandesa, Blue Air y Wizz Air, ambas también de bajo coste. El aeropuerto de Castellón estará conectado así, además de con Londres, con Sofía (los lunes y viernes) y Bucarest (miércoles y domingo) . El de Poznan no operará estos meses.

La situación dista del panorama presentado por Carlos Fabra y otros dirigentes provinciales. Se llegó a afirmar que sería un motor para el turismo provincial y que el aeropuertos supondría una transformación social y económica de la provincia. Con estos argumentos se pretendía justificar la inversión de 150 millones de euros de las arcas públicas valencianas.

Las claves

Primera piedra.
La ceremonia de la primera piedra se puso en enero de 2004.
Inauguración.
El 25 de marzo de 2011, poco antes de las elecciones, se inauguró sin contar con los permisos necesarios para operar.
Vuelos chárter.
El primer vuelo fue de un helicóptero y también lo utilizaron en charters el Villarreal y el Barcelona de fútbol.
Operaciones regulares.
El primer vuelo regular aterrizó en Castellón el 15 de septiembre de 2015. Era conexión de Ryanair con Londres.
Viajeros.
En 2017 pasaron por el aeropuerto 144.221. Hasta noviembre de 2018 habían pasado 111.132, una cifra ligeramente inferior.
Rutas.
Durante el invierno, Castellón está conectado con Londres y Poznan, con cinco vuelos semanales. En verano se unen los destinos de Bucarest y Sofía.
Diversificación.
Se ha instalado una escuela de pilotos y una base de extincion de incendios de la Generalitat.
Desmantelamiento.
Se ha puesto en marcha una empresa que se dedica al desmantelamiento y mantenimiento de aviones.

Pero la realidad es bien distinta. Los comienzos se están presentando difíciles. El aeropuerto no está resultando muy atractivo para las aerolíneas. El mercado potencial es mucho más limitado de lo que se dijo. Como señala el director general de la sociedad pública Aerocas, Joan Serafí Bernat, el turismo de la provincia es sobre todo nacional y no utiliza el avión. «Y Castellón a nivel internacional es muy poco conocido», reconoce y apunta que se trata de uno de los handicaps a los que hay que hacer frente.

El primer vuelo regular aterrizó en el aeropuerto castellonense el 15 de septiembre de 2015. Desde entonces han pasado por la terminal cerca de 385.000 pasajeros. La evolución ha sido al alza, aunque este año se producirá un ligero estancamiento provocado por la supresión del vuelo que conectaba con Bristol, que Ryanair ha trasladado a Valencia. También ha influido la reducción de las rutas a Sofía y Bucarest que han pasado de ser anuales a sólo estivales.

En cambio, el crecimiento de los movimientos sí que ha sido constante desde septiembre de 2015. En este periodo el incremento ronda el 40%. El aumento experimentado se ha debido a que ha conseguido diversificar su oferta. Así, ahora está en marcha una escuela de pilotos (en las que se están formando 70 alumnos) y se ha instalado una de las bases para aeronaves de extinción de incendios de la Generalitat.

El aeródromo acoge una escuela de pilotos y una empresa dedicada al desmontaje de aviones

Además, se ha establecido una empresa de mantenimiento y desmontaje de aviones. En este sentido, está prevista la llegada de cuatro aeronaves Boeing 757-200, consolidando de esta manera la actividad, que ha permitido poner en marcha la terminal de carga.

A estas actividades se unen los vuelos chárter. Desde la apertura del aeropuerto al tráfico aéreo este tipo de desplazamientos han movido a 27.000 pasajeros.

Perfil del usuario

Los viajeros que pasan por el aeropuerto de Castellón son fundamentalmente turistas (el 55%). El 42,76% de los pasajeros señala que el motivo del viaje es la visita a amigos a familias.

La mitad de los pasajeros son españoles. El 31,47% proceden del Reino Unido. Los terceros en el ranking son los rumanos que suponen el 6,67% del tráfico del aeropuerto de Castellón. Los búlgaros son el 6,55% y los polacos, el 3,86%.

Una ruta con Madrid y diversificar, claves de futuro

El director general del Aeropuerto de Castellón (Aerocas), Josep Serafí Bernat, está seguro de la supervivencia del aeródromo a medio y largo plazo. Pero también reconoce que habrá que trabajar mucho y con seriedad. Varias claves invitan al optimismo, según Bernat. Por un lado, la dirección del aeropuerto espera como agua de mayo que el Ministerio de Fomento declare como Obligación de Servicio Público la conexión con Madrid. De esta forma, el viaje, tal y como sucede con este tipo de rutas, será mucho más económico.

Indudablemente favorecerá el incremento de viajeros, pero lo fundamental será que disparará las posibilidades de conexión. El castellonense que utilice el aeropuerto estará a media hora de unos puntos de enlace más importantes del mundo. Una vez en Madrid podrá dirigirse a casi cualquier parte. Bernat explica que «el futuro de los aeropuertos regionales se encuentra en la conectividad con estos hub».

Se espera que el Ministerio de Fomento apruebe la declaración en los próximos meses, aunque el servicio no comenzaría hasta el año próximo.

Por otro lado, Aerocas ha puesto en marcha la primera fase del plan de posicionamiento del aeropuerto en los mercados internacionales para captar nuevas rutas. De momento se ha conseguido la incorporación de Wizzair, que operará a partir de abril de 2019 unirá Castellón con Bucarest. Bernat reconoció que se está tratando de incorporar alguna otra ruta.

A principios de 2019 se lanzará la segunda fase de este plan con el objetivo de captar nuevas operaciones.

Otra de las líneas en las que se trabaja es en aumentar la presencia del aeropuerto en el norte del área metropolitana de Valencia para captar viajeros. «Las ventajas son evidentes. Parking gratuito y vigilado por la noche, además de que no hace falta de que los viajeros lleguen con dos horas de adelanto para coger un avión a Londres. En menos de media hora puedes estar en el avión», apunta Bernat.

Estas cifras cuestionan las argumentaciones realizadas en su momento por los promotores políticos del aeropuerto de Castellón. Este es precisamente uno de sus grandes problemas: la hipoteca reputacional, que, como reconoce Bernat, todavía supone un lastre.

El aeropuerto castellonense nació tras haber generado unas grandes expectativas. Es cierto que el volumen principal de los pasajeros que pasan por sus instalaciones son turistas, pero ni de lejos, como se ha apuntado algo más arriba, alcanza las perspectivas que se habían planteado en un primer momento.

Por el contrario, los primeros años han descubierto un nuevo nicho de mercado. Es el del turismo étnico. En Castellón existe una importante comunidad inmigrante. Los rumanos residentes en la provincia de Castellón constituyen una colonia de 33.000 personas. Y se mueven. «La emigración no es ya como antes. Ahora vuelven a su tierra en fiestas señaladas y con cierta frecuencia o reciben la visita de sus familias», resalta el director general de Aerocas. Todo ello propicia unos movimientos que están repercutiendo en el aeropuerto.

Los comienzos se están revelando difíciles. Así lo reconoce Bernat que está convencido de que el aeropuerto tiene futuro. Aunque es consciente de que el camino será largo.