Más de cien opositores denuncian irregularidades en exámenes de música

Fachada del Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia. / Juanjo Monzó
Fachada del Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia. / Juanjo Monzó

Candidatos aseguran que en cuatro tribunales se saltaron criterios de evaluación y no respetaron el anonimato

MAR GUADALAJARAVALENCIA.

Desde hacía once años que no se les presentaba la oportunidad. «Salen pocas plazas y muy cotizadas», comenta Manuel, uno de los aspirantes de la especialidad de clarinete. Once años dan para mucho. Sacar horas al día, tardes sin poder pasar tiempo con los hijos, mucha dedicación y renuncias. «Es un sacrificio al que todo el mundo no está dispuesto a asumir», confirma. Pero lo que no esperaba era ver como se truncaba. Sobre las oposiciones de música convocadas este verano por la Generalitat sobrevuela la sombra de denuncias de irregularidades. Hasta cuatro tribunales de las especialidades de violín, flauta, piano y clarinete habrían cometido infracciones al no respetar el anonimato de candidatos. Son cientos de examinados los que se alzan contra la falta de transparencia que asola las pruebas de 16 puestos de trabajo.

«Repartían unas pegatinas con un código de barras y otro numérico, los pegaron en una hoja junto a nuestro nombre, todo ello al inicio de las pruebas, les dio tiempo a anotar la relación de nombre y número, en lugar de haberlo cerrado y sellado de inmediato», relata Raquel, otra de las aspirantes, en este caso de la especialidad de flauta. Y la historia se repite una tras otra en todas las especialidades. «En nuestro caso, esa hoja con las pegatinas y nombres de los aspirantes debía haber sido guardada y sellada en un sobre que no se abriría hasta pasada la corrección, pero no fue así, tuvieron en todo momento este folio a su alcance. Ahí, la prueba deja de ser anónima», añade María, quien se presentó para la de violín.

«Sin cerrar el sobre tuvieron tiempo de apuntar el código que corresponde a cada uno»

En otra de las especialidades se alteró el orden, saltándose el criterio al finalizar la prueba. «Cuando íbamos entregando el examen, el presidente del tribunal se apuntaba el tema escogido y el número de hojas que había escrito cada alumno, se formó una cola y todo», explica Manuel. Así, los opositores han podido comprobar una forma de proceder que se repetía en cada una de las convocatorias. Ahora, centenares de ellos han puesto estas situaciones en manos de abogados y están dispuestos a llegar hasta el final.

Por el momento ya han presentado los correspondientes recursos de alzada. «Queremos que la administración responda ante ellos, tiene un plazo de tres meses, pero seguramente esto no se produzca, por ello iremos por la vía de lo contencioso administrativo», insiste Miguel. Desde la Consellería de Educación, Cultura y Deporte dan «por supuesto que se estudiará cada recurso, dando contestación al mismo. Esto se realiza a principios de septiembre», señalaron. Tres meses es el plazo que tiene la Generalitat para dar respuesta.

A la espera de respuesta a los recusos de alzada, no descartan llevar el caso ante un juez

Incrédulos, desconfian. Están seguros de que hay más razones por las que impugnar las convocatorias. Pero aún no han podido demostrarlo. «Estamos mirando si hubo defecto de forma en la parte práctica, donde tampoco se garantizó el anonimato. Tocamos el instrumento sin biombo, algo que sí ocurre en otras convocatorias, pero además tuvimos que leer en voz alta un análisis que previamente habíamos escrito, y que no debería de haber sido expuesto de esta manera», asegura Raquel. Al mismo tiempo, también habrían cometido faltas graves como la composición de los tribunales. «El presidente del nuestro se ofreció él mismo a formar parte, cuando ya fue miembro en anteriores convocatorias. Sabemos que muchos son preparadores, presentan a sus alumnos», señala Manuel. A las pruebas se presentaron 171 aspirantes, el 85% de ellos apoyan los recursos y piden la suspensión cautelar del procedimiento. Están dispuestos a llevar el caso ante la justicia.

Manuel Gómez, profesor aspirante a la especialidad de clarinete: «La conselleria mira para otro lado sin poner garantías de transparencia»

Aprobó la oposición a catedrático pero se quedó muy cerca de obtener plaza. Ahora es incapaz de comprender cómo ha sacado poco más de un uno como calificación en su examen para obtener una plaza de conservatorio.

El «mundillo» de la música, Manuel lo describe como «un coto privado» que entre todos han ido alimentando con su silencio. «Todos nos conocemos, hace mucho que ocurren estas cosas pero nadie se ha atrevido a hablar, aquí funciona todo a través de favores y favoritismos», comenta Manuel sincerándose. Considera que la Administración está haciendo oídos sordos. «Consellería mira para otro lado sin poner garantías de transparencia en las pruebas, soluciones existen para controlar estas pruebas, pero no les interesa ponerlas en práctica», explica.

No está dispuesto a renunciar a su derecho de pataleta pese a que piensen que «nos enfadamos porque hemos suspendido, pues mira lo cierto es que estamos cansados de cómo se realizan los procedimientos, la gente está harta de que juegue así con su tiempo y su esfuerzo, son personas muy preparadas a las que les faltan el respeto con estas cosas», dice indignado. Pide que la Generalitat que se tome en serio el asunto. Porque esta vez «no nos vamos a callar como ha pasado siempre».

Asegura que según sus asesores jurídicos podrían incluso «ir por la vía penal, porque podría existir prevaricación, hay indicios pero preferimos ir paso a paso, aunque sin descartar ninguna vía», confirma convencido de sus palabras y dispuesto a seguir adelante.