«Te voy a arrancar la cabeza»

Campaña organizada por un instituto para prevenir casos de acoso escolar. / roberto milán
Campaña organizada por un instituto para prevenir casos de acoso escolar. / roberto milán

Las aulas valencianas registran una media de tres casos de acoso escolar al día

JOAQUÍN BATISTA

El 13% de los incidentes que se registran en los centros públicos y concertados de la Comunitat tienen que ver con el acoso escolar. En números brutos, según los últimos datos publicados por la Conselleria de Educación, del curso 2016-2017, fueron 532 los casos de presunto hostigamiento hacia algún miembro de la comunidad educativa, generalmente alumnos. Casi medio millar de fracasos -con una media de tres por cada día lectivo- teniendo en cuenta que las políticas educativas, al menos en la teoría y en las normativas, están enfocadas hacia la prevención y la resolución pacífica de los conflictos.

Las cifras se desprenden de la última memoria anual de la convivencia escolar, publicada hace unas semanas. Pese a quedarse desfasadas, son las últimas disponibles y de carácter oficial, y se extraen del Registro Central de Incidencias, una herramienta que creó el departamento autonómico para centralizar todos aquellos incidentes que se producen en las escuelas con la idea de tener una visión global y poder orientar mejor las medidas de prevención y de atención a las víctimas.

En la estadística aparecen todo tipo de situaciones, desde peleas entre alumnos y agresiones hacia el profesorado hasta actos vandálicos, pasando por situaciones extremas como casos de presunto abuso sexual o violencia de género. En función de la gravedad del incidente las escuelas han de aplicar el correspondiente protocolo, que incluye desde la mediación para atajar un problema -una mala relación que causa una pelea- hasta la comunicación a las fuerzas de seguridad o a la fiscalía. En global, en el citado curso, se registraron 4.096 incidentes.

La estadística oficial de la conselleria distingue entre presunto acoso (532 casos) y ciberbullying (655)

Las cifras sobre acoso ponen de relieve una realidad que existe en los entornos escolares y que causa gran alarma social por sus consecuencias psicológicas y físicas. El acoso provoca shock postraumático, aislamiento social, falta de autoestima o ansiedad. Hasta fomenta la idealización del suicidio. El acoso no es una cosa de niños o adolescentes. El acoso mata. De ahí la importancia de prevenir. Y si se llega tarde, de denunciar para que se tomen las medidas oportunas.

Es lo que ha hecho una familia residente en la provincia de Alicante, que contactó con este periódico ante la situación que ha vivido su hija, cuyos datos identificativos, así como los de la presunta agresora, se omiten para proteger su intimidad. Tras presentar dos denuncias ante la Guardia Civil relacionadas con el supuesto acoso padecido, los padres consideraron oportuno difundir el caso para que el centro adopte todas las medidas necesarias para evitar cualquier daño adicional y, sobre todo, para que se haga lo imposible en materia de prevención.

«Deja de esconderte»

La primera demanda llegó en diciembre, y según se desprende de las diligencias, llevaba «sufriendo amenazas por parte de una compañera de clase durante unas dos semanas». Se relata que la acusada recriminó a la víctima que había hablado mal de ella, por lo que le retaba a quedar con frases como «te voy a arrancar la cabeza» o «te voy a partir la cara». También se recogió otro episodio, sucedido días después. Según la denuncia le dijo: «Al final me vas a obligar a que te coja, y te voy a partir la cara. Deja de esconderte detrás de tus padres». Se informó además de que en la escuela tenían conocimientos de los hechos y que, hasta entonces, no se había producido ninguna agresión física.

La situación cambió a mediados del pasado mes, lo que motivó una nueva denuncia ante la Benemérita. En este caso por lesiones, tras ser citada la víctima por teléfono por una amiga de la denunciada para que ambas hablaran fuera del centro.

Una alumna de Alicante relata su historia, que incluyó una agresión fuera del centro y amenazas por redes sociales, la tipología que más ha aumentado

La descripción que se recoge en la diligencia, en base al testimonio de la agredida, es la siguiente: «Se encontraba hablando pacíficamente con la denunciada para intentar arreglar antiguos problemas (...), y en medio de la conversación la denunciada procedió a agarrarla fuerte del cuello, y una vez se lo soltó, comenzó a propinarle varios puñetazos en el rostro hasta que la denunciante cayó al suelo (...), donde siguió propinándole puñetazos». La presunta agresión terminó cuando la madre de la víctima pudo quitársela de encima. La denuncia relata que los progenitores, sospechando de la llamada, acompañaron a su hija a la zona donde se produjeron los hechos. También se incluyen otras amenazas proferidas, como que iba a clavarle un bolígrafo en el cuello.

La madre ha facilitado además el parte médico resultante del incidente -también lo envió a la Guardia Civil- donde se recogen «lesiones superficiales erosivas múltiples, contusiones múltiples y ansiedad». En su relato ante LAS PROVINCIAS señaló que la joven estuvo una semana sin ir al centro por miedo, y que desde entonces tanto ella como el padre acuden a recogerla cuando le toca salir. También explicó que la presunta agresora fue expulsada tres días. Desde la escuela, sin embargo, prefirieron no hacer ningún tipo de declaración ni confirmar las medidas disciplinarias adoptadas.

Las denuncias también incluyen insultos y amenazas por redes sociales y aplicaciones de móvil. De hecho, es un componente cada vez más habitual. Volviendo a la estadística oficial, en el 2016-2017 el 16% de los casos totales registrados fueron ciberacoso (655, tres por día lectivo). De hecho el informe de la conselleria advierte de que esta tipología de violencia experimenta el aumento más significativo respecto al 2015-2016 (7%). Parte de la explicación está en el uso intensivo de nuevas tecnologías, pero también en que cada vez más existe más conciencia por parte de los centros sobre la importancia de registrar cualquier incidencia que se produzca.

Ciberacoso, el bullying por internet Los riesgos y el mal uso de internet, principal preocupación de los centros educativos

La Policía Nacional y la Guardia Civil impartirán a lo largo de este curso cerca de 2.000 charlas en centros educativos sobre cuestiones básicas para mejorar la convivencia. Según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno el pasado noviembre, la mayoría de las peticiones de las escuelas tienen que ver con los riesgos y el mal uso de internet y la prevención y detección del acoso escolar y de la violencia de género, lo que da idea de cuáles son las principales preocupaciones de sus comunidades educativas.

La estadística se extrae del Plan Director para la Mejora de la Seguridad en los colegios y sus entornos, y no sólo persigue concienciar a los alumnos, que son los principales receptores de las charlas, sino también facilitar herramientas de actuación y mediación a los profesionales.

Policía y Guardia Civil impartirán este curso cerca de dos mil charlas en los colegios y se incluirá la prevención de la violencia de género

La casuística coincide con los datos que refleja el informe sobre convivencia escolar de la conselleria, que como se ha apuntado se refiere al curso 2016-2017. Entonces, de todas las charlas realizadas (algo menos de un millar), el 36% tenía que ver con los riesgos de internet, el 30% con el acoso escolar y el 14% con la violencia machista. Otras tipologías versaban sobre el consumo de drogas o las actuaciones de banda violentas y la prevención del racismo y la intolerancia.

En el registro de incidencias de la conselleria no sólo se notifican problemas que se dan en las escuelas, sino que también se pone en conocimiento de los cuerpos y fuerzas de seguridad incidentes que se producen en el entorno. Del citado documento se extrae en que el 2016-2017 se informó de 117 casos. Los más repetidos tenían que ver con insultos hacia el mismo alumno y con altercados entre familiares.

Expertos en acoso escolar, bullying «El bullying en los colegios multiplica por tres la posibilidad de sufrir depresión o ansiedad»

«El acoso escolar y la salud mental mantienen una relación bidireccional. El bullying, que es más frecuente de lo que pensamos ya que afecta a entre el 10 y el 15% de los niños a lo largo de su etapa escolar, acaba produciendo trastornos mentales a corto, medio y largo plazo y aumenta el riesgo de patologías como la depresión, la esquizofrenia o el suicidio a lo largo de la vida». Celso Arango, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón y catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, cerró ayer el acto en el que se conmemoró el aniversario de la Fundación Quaes y en el que se presentó su memoria de actividad, con una charla en la que analizó la relación del acoso escolar con la salud mental. Al respecto, este especialista apuntó que «se ha comprobado que hasta diez o quince años después de haber sufrido acoso, las víctimas tienen tres veces más posibilidades de sufrir un cuadro depresivo o de ansiedad; y puede aparecer en cualquier momento».

El jefe de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón aboga por implantar programas para atajar el problema en el acto de aniversario de la Fundación Quaes

En esta línea, Arango precisó que «los niños que ya de por sí tienen algún tipo de discapacidad intelectual o trastorno mental tienen más riesgo de ser acosados por parte de los compañeros. Se produce un círculo vicioso de aumento de la vulnerabilidad precisamente en aquellos que son más vulnerables». Este experto quiso trasladar el mensaje de que el acoso escolar «está sucediendo, es un problema que afecta a un porcentaje muy importante de la población, tiene graves consecuencias para la salud y, lo más importante, es que se puede prevenir». Sobre ello, aclaró que existen diversos estudios «que demuestran que cuando se hacen intervenciones que tienen en cuenta a los alumnos, los profesores y a las familias, el acoso escolar se puede reducir entre un 25 y un 35%. A día de hoy, no se comprende cómo no se han hecho políticas de prevención de acoso escolar que sean de obligado cumplimiento en todos los colegios».

Por otra parte, Arango señaló también que los casos más habituales son los cuadros de depresión y ansiedad. «El niño que ha sido acosado es un niño que se siente indefenso, su autoestima está muy baja». Ante ello, este psiquiatra avanzó que van a presentar «un programa basado en lo que es el respeto hacia la diversidad, al que es diferente, porque es el que más riesgo tiene de sufrir acoso, bien diferente porque tiene una discapacidad intelectual, un problema físico, obesidad, es un niño inmigrante, o, en el caso de los adolescentes, la orientación sexual. Cualquier motivo de ser diferente al resto le pone en la diana para tener mayor riesgo de ser acosado. Ese respeto a la diversidad reduce el riesgo de tener acoso escolar, y cuando se trabaja con la comunidad educativa y se implica también a las familias se logra que se registra un menor número de casos de acoso escolar y mejor clima y ambiente en los colegios». Arango cree que esta tarea de prevención debe arrancar el preescolar puesto que en primaria «es donde hay más acoso escolar».

Proyecto pionero contra la muerte súbita de jóvenes

La Fundación Quaes presentó ayer los primeros resultados de Cardiopredict, un programa integral de prevención de muerte súbita diseñado para detectar anomalías cardiacas graves entre adolescentes, y que se estima que puede prevenir hasta en un 90% los fallecimientos provocados por estas patologías. El programa, encabezado por la citada fundación -especialistas pertenecientes a la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y el grupo biomédico Ascires- tiene una primera fase de sesiones informativas en centros escolares y clubes deportivos, para dar a conocer todo lo relacionado con la muerte súbita. Posteriormente, los padres y madres interesados autorizan a sus hijos a realizarse revisiones gratuitas y, en caso de detectarse posibles señales de alerta cardiovascular, se realizan pruebas de segundo nivel también libres de coste, como cardiorresonancias o test genéticos. El proyecto ha culminado sus primeros meses de desarrollo con la participación de más de 1.200 jóvenes, de entre 15 y 16 años, que han formado parte de los talleres Cardiopredict en la Comunitat, Cataluña y Madrid. Entre ellos, casi 300 alumnos se han sometido a las revisiones médicas del programa para evaluar su riesgo a sufrir problemas cardiacos.