¡ESTO ES CATACIA Y AQUÍ HAY QUE MAMAR!

España quedó atrás. El país de los catacianos es un territorio imaginario habitado por catalanes sobrevenidos que hasta entonces se hicieron llamar valencianos. Se trata de una república feliz, progresista y ecofeminista, una república que logró escapar de la opresión del centralismo para compartir un destino fraternal con los otros pueblos liberados

¡ESTO ES CATACIA Y AQUÍ HAY QUE MAMAR!
FRAY FUSET

Se hace saber

El Molt Honorable, exasperado con las noticias recientes, ha ordenado fijar una crónica con una relación exacta del número de mamones oficiales u oficiosos que se benefician de su pertenencia o cercanía al Palacio. «Fuset, recluta a cuantos te hagan falta, sal a nuestros campos y encuentra antes de septiembre a todos los lactantes y chupones que viven a expensas del Tesoro público, ya tengan dientes de leche, colmillo botánico o muelas de vieja; busca y ponlo por escrito, que Soler, el secretario de la Moneda, no se entera nunca de las emboscadas, paga sin tino a cuantos le demandan prenda y luego llora nuestras penurias financieras por las esquinas de la prensa».

Recordando pues

En las noches de verano, Ximo I vuelve siempre a los textos originarios de la república, a los mitos fundacionales. Muchos le han oído contar cómo el país de los catacianos es previo y anterior a su ruptura con la meseta, que todo empezó en la antigüedad por los puertos de Morella, cuando la loba Luperca bajó del condado de Barcelona y fue amamantando hermanos, de dos en dos, en cada valle, monte o villa que encontró a su paso y de ahí nacieron los diversos países catacianos, hermanos de leche pues. Una leyenda de siglos. Sí, ya sabemos que eso mismo se dice de otra ciudad de cierto mérito, pero los exégetas hace tiempo que demostraron que Roma hizo copia de nuestra historia común, como otros se apropiaron de Cristóbal Colón, Santa Teresa o Cervantes; todos catacianos de cuna. El mito de Luperca ha sostenido el espíritu nacional, pero hace unos días estalló la tormenta. De golpe. Los puestos de vigía mandaron mensaje a Palacio haciendo saber que la silueta de la madre loba ya no se aparece recortada en las cumbres bajo la luz de la luna. Que lo que ahora se ve sobre el cielo es una enorme ubre lechera, bovina, rebosante y descomunal, que lo tapa todo como un eclipse, y que los cuervos de la frontera graznan al que quiera oír: «Bienvenidos a Catacia, aquí hay que mamar».

Entonces, se hace saber

Este cronista empieza ahora el asiento de los primeros descubrimientos, pero tras apenas un día de cabalgada por las afueras, resultó que la mamandurria no se oculta en las granjas del pueblo sino aquí cerca, en los archivos de Palacio. En efecto, trasegando expedientes oficiales nos asaltan mamones que sujetan dos y tres tetas al tiempo, succionadores de subvenciones, aspiradoras de contratas públicas, sorbedores de sueldos sin faena, extractores de afinidades, chupones de cargos duplicados, engullidores de impuestos y hasta regurgitadores de dietas y kilometrajes. Todos mamíferos de primera; unos en estado de mamar, otros en espera de amamantarse y los últimos mamados ya en hartura extrema por labios, morros y fauces. Lo que Ximo I ha de saber es lo siguiente:

1- Que lo más grave de todo es que la mamancia empieza en los propios partidos, en los representantes del pueblo, que todos los años sacan cántaros enteros de la asamblea legislativa, por valor de tres millones de euros, cántaros quitados al pueblo y de los que no dan cuenta a nadie, ni se sabe en qué o en quién lo gastan porque «el que hizo la ley, hizo la trampa». Avisamos al Princeps de que si un día nos sale al paso un fiscal con ganas de hacer carrera podemos acabar en problemas.

2- Que el Registro de Hermanos y Parejas Apesebradas crece exponencialmente y a la luz del día, acercándose a la veintena y con intención de expandirse y algunas familias acabarán siendo conocidas como los aristogatos de la República. Y que un pariente mantenido empieza conformándose con un cuenco de leche como desayuno y termina reclamando la cubertería de plata en su mesa.

3- Que la nómina de asesores es imposible de cuantificar, que se esconden como ratones y que huyen del gentío para no ser identificados, que sus emolumentos están descontrolados y muchos ya tienen sueldos más altos que los secretarios del Princeps y no pueden con tanto queso que les llega a la boca.

4- Que el alcaide se ha convertido en un gran proveedor de sinecuras. Que a uno de los suyos le sube el estipendio en diez mil euros, que aumenta el número de sus ayudantes porque no puede con tanta carga y le falta calcio. Y que el tribunal para nombrar al director del Centro Mundial de la Alimentación ha descubierto que el mejor candidato es justo uno que casualmente es íntimo de Cuco Ribó y lo tiene a su lado en la casa consistorial.

5- Que el secretario Marzà, al mando de Escuelas y Propaganda, también es generoso criador de terneras y mamoncetes diversos, a sus expensas. Por sus ubres se alimenta la Plataforma per la Llengua pillada mientras espiaba a los niños en el recreo, y también la prensa libre y autónoma, y el tío Eliseu Climent con su Acció Cultural (pobres huérfanos pujolistas), y el Stepv y Escola, y tantos y tantos patriotas catacianos alistados en infinidad de entidades, a cual más discreta.

6- Que advertimos, con pesar, de que no pocos legajos están rociados con subvenciones al propio hermano del Molt Honorable y de sus inquietantes socios, que cabecean con enorme ímpetu para coger fondos públicos al vuelo y que sus morros musculosos resultan insaciables y jamás dan marcha atrás cuando al fin atrapan un pezón. Dicho lo cual, y teniendo en cuenta que las cifras empiezan a tomar visos de escándalo, pasamos a la consideración del Princeps la idoneidad de continuar con esta misión porque en definitiva la vida son dos días y de algo hay que mamar.

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