Carcaixent ultima su primer plan contra inundaciones para aprobarlo en octubre

Una de las últimas inundaciones que afectaron a Carcaixent. / j. montañana
Una de las últimas inundaciones que afectaron a Carcaixent. / j. montañana

En el documento se ha analizado el riesgo de todas las zonas del término para establecer el orden de evacuación en caso de emergencia

A. TALAVERAALZIRA.

El Ayuntamiento de Carcaixent quiere estar preparado al máximo para la época de lluvias torrenciales ya que esta zona de la Ribera sufre con cada gota fría. Por ello, se está ultimando el Pla d'Actuació Municipal en Front del Risc d'Inundacions de Carcaixent (PAMRI) para que pueda ser aprobado en el mes de octubre.

Se trata de un documento técnico que la normativa de la Agencia Valencia de la Seguridad obliga a tener a los municipios para que la emergencia esté todo lo más controlada posible en caso de una inundación.

Carcaixent es uno de los municipios con riesgo alto debido a su cercanía al Júcar por eso es tan importante contar con este plan para hacer frente a una emergencia de la forma más eficiente.

«En septiembre comenzaremos con la parte participativa y la abriremos al máximo para que todos los interesados puedan conocer el plan», manifiesta la concejala de Medio Ambiente, Paula Lozano.

Este documento es obligatorio desde hace unos años pero no son muchos los municipios que por el momento cuentan con él, de hecho la mayoría de ciudades de la Comunitat, pese a tener la catalogación de riesgo elevado, todavía no han redactado este plan.

«Cuando hemos tenido el dinero para licitarlo, hemos dado el paso adelante para cumplir con la ley», comenta la edil. Cabe recordar que el consistorio de Carcaixent cuenta con una protocolo interno de funcionamiento en caso de emergencia que «ha funcionado bien pero no está homologado».

Durante esta semana se ha presentado la primera versión del PAMRI realizada por la empresa Medi XXI. Un documento técnico exhaustivo en el que, entre otras cosas, se han analizado todas las zonas pobladas, tanto el casco urbano como pedanías, urbanizaciones, para estudiar el riesgo de inundación.

Gracias a la tecnología 3D y a los conocimientos técnicos y de los vecinos se han plasmado todos los elementos vulnerables y se ha zonificado para establecer el orden de evacuación en caso de emergencia. Desde las zonas más cercanas al río y las vías, pasando por Cogullada y las avenidas, y así con todo el término municipal.

«Es complicado acotar el riesgo pero hemos estudiado la pluviometría para conocer la torrencialidad de las lluvias y sus series históricas remontándonos hasta 1406 para entender la evolución», explica el director de Medi XXI, Ferran Dalmau.

Una gran cantidad de datos para conseguir entender los episodios de lluvias y poder controlar al máximo estas emergencias. Sin embargo, los efectos del cambio climático empiezan a notarse debido a que hay más energía acumulada y esto provoca más inestabilidad y que los episodios de gota fría sean cada vez más complicados.

Otro de los objetivos que contempla el PAMRI es la información a la población en caso de inundación. En este sentido, se busca «poner orden ante la percepción de riesgo de la ciudadanía y combatir los bulos», destaca Dalmau. Y es que en los últimos años a través de las redes sociales y de la mensajería móvil se lanzan mensajes de alarma falsos cuando existen alertas por lluvias que provocan gran confusión entre los vecinos. Desde Medi XXI recuerdan que lanzar bulos «es un delito tipificado y que en caso de emergencia solo se deben seguir las indicaciones de las fuentes oficiales».

Para ello, el plan contra inundaciones especifica cómo se tiene que informar y quiénes son los encargados para que la ciudadanía conozca al momento la situación y cómo actuar. El plan también establece un catálogo de recursos propios.

Este plan que se espera que esté aprobado a principios de este otoño también propone medidas preventivas para que los daños en caso de lluvias torrenciales sean menores. En este sentido, además del mantenimiento de cauces y barrancos señala la necesidad de construir tanques de tormenta ya que cuando hay un episodio de lluvias, uno de los problemas es que el alcantarillado no puede recoger los más de 200 litros por metro cuadrado que caen en esta zona de la Ribera. Así, esta construcción aumentaría el espacio de embalse de agua y evitaría que algunos barrancos se desbordasen.