Bajo la sombra de las inundaciones

Bajo la sombra de las inundaciones

Vecinos denuncian que partes del cauce del Girona «se han dejado abandonadas». Varios ayuntamientos han asumido la limpieza de barrancos y torrentes ante la falta de actuaciones de la Confederación del Júcar

J. S. / DELEGACIONES VALENCIA.

Las inundaciones del martes en Mallorca han vuelto a desatar la alarma en numerosas poblaciones de la Comunitat Valenciana donde este tipo de fenómenos son bastante conocidos.

La presencia de barrancos, cauces o cursos de ríos llenos de maleza, vegetación incontrolada, cañares o basuras pueden favorecer su desbordamiento e incrementar los daños. Ante ello, los vecinos reclaman a las administraciones que se hagan cargo del acondicionamiento de estos parajes, especialmente ante la llegada de los temporales de otoño.

La Comunitat entra en el periodo de mayor riesgo con los deberes a medio hacer. Las principales competencias corresponden a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y a ella se han dirigido decenas de ayuntamientos y vecinos reclamando el acondicionamiento de estos cauces.

Desde la CHJ alegan que el presupuesto es limitado y no pueden llegar a todas las demandas. Este año ha destinado un millón de euros a estas actuaciones, aunque en muchas ocasiones han tenido que ser los ayuntamientos, previa autorización de la CHJ, los que han tenido que afrontar las labores de limpieza.

Es el caso del Ayuntamiento de Tavernes. Desde el verano vienen realizando actuaciones preventivas de limpieza en el río Vaca. También han procedido a la retirada de maleza en el Vadell. Desde el Consistorio se ha mostrado su malestar con la CHJ.

El tramo final del río Serpis en Gandia acumula numerosas cañas junto a Marenys de Rafalcaid. El Ayuntamiento ha apuntado que «no tiene recursos para estas actuaciones, que son competencia de la Confederación». Los vecinos demandan actuaciones y han mostrado su malestar por la presencia de insectos y suciedad.

El desbordamiento del río Girona en 2007 está aún muy presente entre los vecinos. Ahora denuncian que partes del cauce «se han dejado abandonadas». La vegetación en estos puntos es vasta, salvaje y para muchos recuerda a cómo estaba el río cuando se produjo la catástrofe hace once años.

En Beniarbeig y Ondara critican a la CHJ por «no hacer nada y dejar desatendida la limpieza del río». El alcalde de Beniarbeig, Vicente Cebolla, recordó que hace unos años firmaron un convenio con la Confederación Hidrográfica por el que el municipio se encarga de la limpieza del cauce que pasa por el término municipal, «el resto es cosa de ellos», indicó. Denunció que existen zonas que están «muy descuidadas, donde la cañas y vegetación no dejan ver el río».

José Ramiro, alcalde de Ondara, indicó que se han encargado de mantener limpias las zonas del río que atraviesan el municipio, pero la CHJ «no ha hecho nada». El edil destaca la elevada presencia de cañas en algunos tramos y teme que pueda producirse un nuevo tapón».

Los vecinos de la desembocadura del Girona han denunciado que una vez más se encuentra completamente taponado por las algas. Algunos como Mari Carmen Fernández aseguran que «de nada ha servido la barrera arquitectónica que se ha construido para evitar la entrada de vegetación que proviene desde el mar» y piden una solución definitiva.

Otro de los puntos críticos es el curso del Magro a su paso por la Ribera Alta, donde suelen producirse inundaciones. Desde el Ayuntamiento de L'Alcúdia se ha acondicionado la ribera del río, pero queda bastante por hacer y corresponde a la CHJ.

Un problema similar sucede en el cauce del río Albaida, también lleno de cañas y sin limpiar. La situación se repite el Cañoles en Xàtiva o en el Júcar a su paso por el municipio de Gavarda.

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