Atrapados por las quiebras

Atrapados por las quiebras

El caso de Thomas Cook pone en el foco otros cierres con clientes en la estacada, como los 14.000 valencianos que claman contra IDental | Una de cada cuatro reclamaciones de consumidores es por pinchazos de empresas

J. A. MARRAHÍ

valencia. La quiebra de Thomas Cook, con miles de británicos en la estacada en aeropuertos de todo el mundo, vuelve a poner en el foco el problema del 'persianazo'. Cuando una empresa pincha y sus clientes se quedan con todo a medias: pagos realizados, sus viajes por completar, reformas a medio terminar, cursos académicos que no reciben, tratamientos dentales sin concluir... Son los atrapados por las quiebras o fracasos empresariales que dejan un reguero de clientes indignados y abocados a la lucha judicial para reclamar lo suyo.

Según la Unión de Consumidores, una de cada cuatro reclamaciones de clientes insatisfechos en la Comunitat guarda relación con esas situaciones en la que la empresa pincha. La Conselleria de Consumo asegura que el caso actual más sangrante en la región bajo este perfil es el del cierre de IDental. Se acumulan ya 14.000 reclamaciones de consumidores valencianos en el departamento autonómico. Como informaron desde la conselleria, «el caso aún no está sancionado a nivel autonómico pues se encuentra todavía en fase judicial en la Audiencia Nacional». Es el 'Thomas Cook' más grave en la Comunitat desde la quiebra de Opening English en 2020.

Vicente Inglada es secretario de la Unión de Consumidores de la Comunitat. «El de las quiebras es uno de los mayores motivos de reclamación basada en la falta de prestación del servicio contratado. Aproximadamente un 25% de las que nos están llegando este año están relacionadas con cierres. Pero es que el año pasado ese porcentaje se elevó hasta el 40% por el caso de IDental», describe el experto en consumo.

¿Cuáles son los sectores más afectados? «Nos encontramos, por ejemplo, con tiendas de muebles de cocina a medida. Ofrecen sus productos, pero luego el distribuidor o el carpintero cesa la actividad y nos quedamos con la cocina a medio terminar. También son casos de pagos de academia de idiomas u oposiciones en los que abonamos la matrícula con un adelanto y luego la empresa quiebra con los cursos por impartir». Según Inglada, las quiebras repentinas también son muy comunes y fatídicas cuando se trata de servicios relacionados con la salud, como las clínicas dentales.

En el fondo de estos problemas de consumo se esconden negligencias empresariales o bien aperturas de negocios con decisiones muy arriesgadas con el dinero de los clientes que, a la postre, acaban dejando a éstos últimos en una situación de desamparo: con todo o parte pagado y sin recibir a cambio el producto o servicio. Según Inglada, «las empresas, a veces ya con apuros, obtienen liquidez con los adelantos de los consumidores, confían en tirar hacia adelante pero luego fracasa su proyecto». En opinión de Inglada, «lo ético empresarialmente es mantener una partida económica de seguridad para, al menos, poder garantizar al cliente su dinero».

Su consejo es «nunca adelantar el 100%, leer bien las cláusulas, apostar por compañías con seguro y por sistemas de cuota mensual para minimizar riesgos». Sólo con el caso de IDental la Unión de Consumidores representa a 250 afectados. La empresa prometía tratamientos dentales a bajo coste vinculando su pago a préstamos de financieras a los pacientes. Después, la quiebra y tratamientos a medias. Ahora el juez ha ordenado que cesen las reclamaciones de las financieras.

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