Casi el 80% de los aspirantes suspenden el examen de valenciano para la oposición

Aspirantes antes de una prueba de la oposición de 2011. / lp
Aspirantes antes de una prueba de la oposición de 2011. / lp

Las preguntas utilizadas y las dificultades para reclamar indignan a los afectados, que tildan de «criba» la prueba obligatoria

J. BATISTA

valencia. La gran mayoría de los aspirantes que se han presentado al examen para obtener el C1 de Valenciano exigido de cara a las oposiciones de profesor han suspendido, lo que ha provocado la indignación de los afectados al considerar que la prueba no era acorde al nivel exigido o se rigió por criterios «opacos», por lo que en la práctica ha servido para hacer una «criba» de cara al inminente proceso selectivo.

Educación impulsa exámenes extraordinarios para los aspirantes que antes del inicio de las oposiciones no tienen el requisito lingüístico (C1 de Valenciano y Certificado de Capacitación). Los resultados de la primera acaban de conocerse, y de 861 presentados suspendieron 663 (77%). Esto implica quedar apeado del proceso selectivo tras meses de estudio y de dinero invertido.

Mar, residente en la Vega Baja y aspirante a la especialidad de inglés, forma parte del colectivo de afectados -un centenar- que se ha organizado para intentar conseguir una reacción de la administración. Por ejemplo, están recogiendo firmas vía internet para que puedan concurrir a la oposición y se les dé respuesta a los aspectos que consideran irregulares, como la falta de adecuación entre el nivel del examen y el que debe considerarse un C1 (el antiguo Mitjà), lo que a su juicio está detrás del número de suspensos.

Mar insiste en que no está en contra del valenciano y se refiere a la prueba como una «escabechina». Explica que hay suspendidos que lo tienen como lengua materna y habla de textos densos y metafóricos «difíciles de entender hasta en castellano» y de cuestiones «excluyentes», como una de redacción en la que se elegía entre un plan plurilingüe o sobre a À Punt. «Gente de fuera o que no ve el canal tendría muy difícil hacerla», dice.

También denuncia que a diferencia de otros casos, la parte oral no se grabó, que se ponen «muchas trabas» para ver el examen de cara a una reclamación o que las notas no se han desglosado. Además refiere instrucciones contradictorias en relación a la pérdida de puntos por respuestas erróneas en función del aula.

Óscar, residente en Murcia, considera «muy grave» que no se grabara el oral, y añade que no se emplearon «rúbricas», las plantillas que fijan criterios de evaluación de la misma. «Se escudan en que es una convocatoria extraordinaria para no facilitar información y para justificar que no dé tiempo a revisar las pruebas, pues la semana que viene ya llega el examen para la Capacitación», añade, antes de tildar el proceso de «criba, opaco e improvisado».

Desde Educación replican que el nivel de dificultad no fue distinto al de otras pruebas de C1, que la mención a À Punt «era un estímulo para la redacción» y que el 60% de los presentados superaron esta área o que las instrucciones a los responsables de aula fueron las mismas. Además, aunque admiten que en este tipo de exámenes no se recoge la opción de dar las puntuaciones de cada apartado, anuncian que si se piden mediante una solicitud se facilitarán.