Los alumnos de las escuelas de música se disparan en la Comunitat pese a la crisis

Pedro Rodríguez y Pau Rausell, ayer, en la presentación del informe. / lp
Pedro Rodríguez y Pau Rausell, ayer, en la presentación del informe. / lp

Un informe de la UV desvela que sigue creciendo la cantidad de sociedades musicales y que aportan 40 millones al PIB valenciano

D. GUINDO

valencia. «La crisis ha puesto en valor los procesos de la educación musical». A esta conclusión llegó ayer el coordinador de la Unidad de Investigación en Economía de la Cultura y Turismo (Econcult), Pau Rausell, después de analizar los datos del último estudio desarrollado sobre la dimensión económica y el impacto de las sociedades musicales, y que pone de manifiesto que, pese a las dificultades derivadas de la última crisis económica, la cifra de alumnos de las escuelas musicales sigue aumentando en la Comunitat. Los pagos de las cuotas y de la matrícula no ha impedido que, el pasado año, estos centros formativos acogieran a 52.490 estudiantes, casi un 22% más de los 43.084 alumnos de 2009, momento en el que se llevó a cabo el anterior estudio. Por su parte, el presidente de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat, Pedro Rodríguez, agregó que «los padres llevan a los niños a las escuelas de música para que sean felices, no pensando en su futuro laboral», en referencia a la idea de que los progenitores vean en la música una salida profesional para sus hijos.

Pero no sólo el alumnado constata la buena salud de estas entidades. El informe también recoge un 4% de aumento en el número de sociedades musicales (de las 527 de 2009 a las 547 del año pasado) y que éstas aportan ya unos 40 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunitat (el 0,04% del total, frente a los 32 de 2009. También aumentan de forma importante el número de conciertos de bandas, orquestas y otras agrupaciones, así como el resto de actividades culturales impulsadas por estas entidades. Por contra, desciende ligeramente el número de músicos (apenas un 1%) y la organización de pasacalles (en este último punto sí se aprecia los recortes provocados por la crisis). Sin embargo, y con estas salvedades, para Rausell resulta «sorprendente la capacidad de resistencia» de estas agrupaciones al periodo de crisis económica. «Las sociedades musicales es el fenómeno más singular de la estructura socioeconómica de la Comunitat, es incomparable con cualquier otro ámbito», apreció.

Por lo que respecta al balance de gastos e ingresos, las sociedades musicales también sacan pecho, puesto que mueven unos 60 millones de euros al año. El 76,1% de sus ingresos son propios -principalmente de las matrículas de los alumnos, que suponen más de la mitad, pero también de las aportaciones de los socios-, mientras que sólo el 22,5% proviene de subvenciones públicas. El 1,4% restante se obtiene gracias a patrocinios y donaciones, principalmente. Además, desde la federación destacaron el aumento de las ayudas recibidas de Europa, aunque hasta 2016 continuaron siendo proporcionalmente una parte muy pequeña de sus ingresos (el 0,4%) hasta rozar los 200.000 euros.

Frente a ello, el pago del sueldo de los profesores y directores (con los correspondientes aportes a la Seguridad Social) supone algo más del gasto total de las entidades. Las gratificaciones a los músicos (el 8,3%), la inversión en edificios, obras, reparaciones y suministros (7,6%) o la compra y reparación de instrumentos (3,2%) son otras de las partidas de gastos analizadas.

Por último, y en los referente a la producción, Rausell señaló que si las sociedades musicales fueran empresas tendrían un nivel de producción agregado de casi 66 millones de euros, lo que las posicionaría como la empresa número 170 de la Comunitat en términos de facturación, y todo ello con un sistema de gestión casi amateur.