Agricultores de Sagunto reclaman una turbina para sacar el agua de sus campos

Uno de los campos afectados por las inundaciones en este sector. / lp
Uno de los campos afectados por las inundaciones en este sector. / lp

Cerca de 250 hectáreas de terreno están afectadas por las avenidas que se producen en el entorno de la Gola de Quartell

ADA DASÍSAGUNTO.

Agricultores, cazadores y vecinos de la zona de la Gola de Quartell denuncian el retraso de las obras de la turbina que pondrá fin a la problemática de las inundaciones que sufren cada vez que llueve. También ermitirá gestionar los niveles de las aguas. Son cerca de 250 hectáreas de terreno y marjal afectadas, ya que la gola da al mar y se crea un cordón dunar por el efecto de las olas que impide la evacuación del volumen almacenado.

La Conselleria de Medio Ambiente licitó el proyecto en julio de 2018 y las obras tenían que haber empezado tras el verano. Aunque se instaló el cartel en la zona antes de las elecciones, estas sigue sin ejecutarse. Esto ha provocado movilizaciones a lo largo de este año organizadas por AVA-ASAJA, que ha reunido a labradores, cazadores y ecologistsa reclamando una solución que, en principio, se anunció para el pasado septiembre.

Vicent Vázquez es un agricultor de Massanassa que tiene tierras en la partida del Om Negre. Cuantifica las pérdidas de la cosecha en 6.000 euros. «No podemos seguir así, antes se sembraba arroz, melones, tomates y judías, las mejores de la Comunitat, pero ahora solo hay miseria, mosquitos y ratas», asegura.

«Antes habían unas turbinas que sacaban el agua al mar cuando había inundaciones, pero las quitaron no sabemos el por qué. El día que pase un desastre medioambiental veremos quién se hace responsable», comenta el agricultor, quien también recuerda que «cuando se sembraban las tierras se veían aves, tortugas autóctonas y peces porque tenían comida, pero ahora ya no queda nada».

En estos momentos el nivel del agua está casi a la par que la carretera aunque los campos siguen inundados. Otro de los afectados explica que «ya he dado por perdido mi terreno». Una de las consecuencias es el abandono de las tierras, aparejado a la desvalorización de la zona porque «no se puede plantar nada. El agua de mar ha salinizado la tierra». Además, la que no sale se queda estancada con la podredumbre consiguiente y la proliferación de mosquitos.

Ante esta situación, AVA-ASAJA se ha reunido en varias ocasiones con responsables de la Conselleria de Agricultura en aras de agilizar las obras de la infraestructura que había prometido ejecutar la pasada legislatura. Los trámites administrativos están muy avanzados pero, a día de hoy, la turbina no se ha colocado y los damnificados continúan convocando actos de protesta.

Además de los campos de cultivo también afectan a viviendas, industrias y paraje natural. Los daños en agricultura se traducen en pérdidas de cosechas, sobrecostes energéticos en desaguar, el arranque de árboles, la imposibilidad de plantar nada hasta que no se instale la turbina y el abandono de campos. Otros problemas son la mayor población de mosquitos, así como de otras plagas como conejos, jabalíes y urracas, problemas en la nidificación de aves y malos olores.

Según la asociación de agricultores se han perdido unas 80 hectáreas de terreno y recuerdan que las antiguas bombas que había en la zona, gestionadas y pagadas por los propios agricultores, permitían desaguar. Con las últimas lluvias el problema ha regresado y el camino que baja de Quartell se ha encontrado con un palmo de agua: «Es un perjuicio para todos nosotros; labradores, cazadores y ganaderos, pero también para el pueblo», explican.

El colectivo no descarta, en este sentido, nuevas movilizaciones para reivindicar la ejecución de un proyecto que lleva demorándose desde hace dos años.