4.000 hectáreas de arrozales de la Albufera sufren riesgo de inundación

GOLA DEL PUCHOL
Una garza sobrevuela ayer una
de las golas de la Albufera. 
/ jesús signes
GOLA DEL PUCHOL Una garza sobrevuela ayer una de las golas de la Albufera. / jesús signes

Los agricultores critican la falta de inversiones para reforzar las motas y lamentan que no se haya rebajado antes el nivel del agua en el lago

valencia. «Estamos en el límite». El responsable en la sectorial del arroz de la Asociación Valenciana de Agricultores, Miguel Minguet, fue ayer así de claro a la hora de calificar el estado de los arrozales del parque de la Albufera, afectados por las fuertes lluvias y la crecida del humedal. Y puso cifras al riesgo, al señalar que 4.000 hectáreas están en un tris de inundarse.

Eso sería fatal para la cosecha que quieren empezar a recoger la próxima semana, siempre que el tiempo lo permita. La alerta se debe a dos factores, comentó Minguet, siendo el primero la necesidad de mejorar el mantenimiento de las motas, las barreras naturales que separan los campos del lago.

El Ayuntamiento ha invertido en los últimos años para la reparación de motas y limpieza de acequias, aunque no ha sido suficiente en opinión de los agricultores, que ponen el acento también en el elevado nivel del lago de la Albufera. Las 15 turbinas situadas en las golas del Puchol y El Perellonet desaguan desde este miércoles para reducir el volumen de agua y prevenir posibles avenidas desde los barrancos.

Las 15 turbinas están en marcha desde el miércoles para prevenir avenidas de agua

«Estamos en un ay! para que todo salte por los aires», se lamentó el dirigente de la asociación, quien destacó que la Junta de Desagüe fue la encargada de pedir al Ayuntamiento la puesta en marcha de las bombas, que lo solicitó a su vez a la Generalitat. Para Minguet, cumplir con los niveles establecidos por la Fiscalía tras una denuncia y una investigación que sigue abierta es muy complicado, por no decir imposible.

El parque natural tienen 14.500 hectáreas de campos de cultivo, arrozales principalmente, de los que la mitad aproximadamente se encuentran por debajo del nivel del lago. De esta cifra, unas 4.000 son las que se encuentran en «peligro grave». La pérdida de todas esas cosechas sería un «desastre» para los agricultores, que estos días ya han visto el efecto pernicioso de las lluvias torrenciales en los campos de Sollana.

Las turbinas siguen en marcha, indicaron fuentes municipales, con un nivel del lago superior al mar en unos 15 centímetros, cinco más de lo que toca. El problema, como recordó Minguet, es que como el mar está a su vez muy alto, con un fuerte oleaje, no se pueden abrir las compuertas de las golas para desaguar la Albufera por gravedad.

Por otro lado, el Ayuntamiento convocó ayer el gabinete de crisis de emergencias ante la alerta roja decretada por la Agencia Española de Meteorología. El dispositivo está formado por 460 policías locales y 60 bomberos, además del personal del Ciclo Integral del Agua, que intensifica desde mediados de esta semana la limpieza de los imbornales del alcantarillado, para evitar que se embocen. El arrastre de hojas y otros residuos es obstruye estos conductos y contribuye a formar grandes charcos que ponen en riesgo el tráfico y agravan las inundaciones.