La huelga de examinadores agravará el retraso para obtener el carné de conducir

Las autoescuelas advierten de que los paros previstos para junio y julio terminarán de colapsar las pruebas para hacerse con el permiso

D. GUINDO

valencia. «La crisis en torno a la obtención del carné de conducir acaba de estallar con la convocatoria de una huelga salvaje de los examinadores de la Dirección General de Tráfico». Desde la Confederación Nacional de Autoescuelas (Cnae) lamentaron ayer los problemas añadidos que las protestas de los examinadores causarán a los alumnos que este verano pretendan obtener el carné de conducir.

Como avanzó LAS PROVINCIAS la semana pasada, doce provincias españolas arrastran un importante déficit de examinadores; y entre ellas destaca la de Valencia, que encabeza los retrasos a la hora de poder presentarse al examen con hasta un mes de espera. De hecho, el presidente de la Asociación Valenciana de Autoescuelas (Avae), Juan Carlos Muñoz, ya advirtió que «este verano va a ser todavía peor», puesto que, calcula, «nos iremos a 50 o 60 días de espera, por lo que a partir de mediados de junio no habrá pruebas hasta septiembre».

Ahora, con la convocatoria de los paros, convocados para la última semana de junio y todo el mes de julio, las previsiones son todavía peores. José Miguel Báez, presidente de Cnae, resaltó ayer que «esta huelga llevará a la parálisis al sector de las autoescuelas, agravándose aún más la situación que se preveía para este verano».

Con esta huelga, añadieron desde Cnae, «el bloqueo está garantizado y durante dos o tres meses nadie podrá examinarse, o un número muy reducido de aspirantes, lo que llevará, además, al cierre de numerosas autoescuelas y el despido de miles de profesores por la parálisis generalizada del sistema».

En el caso de Valencia, y ante este situación, Avae ha detectado una fuga de alumnos hacia provincias limítrofes como Teruel, Cuenca o Albacete, en las que sólo tienen que esperar alrededor de una semana. En esta línea, el presidente de Avae destacó también que las esperas hace que aumente el número de suspensos. «Se rompe la formación de los alumnos, porque si alguien suspende no puede estar un mes entero dando prácticas hasta el examen siguiente, por lo que se espera a unos días antes y, en ese tiempo, ha perdido habilidades», resumió. Este problema, indicó, viene arrastrándose desde los dos últimos años, por lo que reclamó que, como mínimo, se incremente la plantilla en doce examinadores más.