Pescadores valencianos cargan contra la UE por permitir la captura de peces pequeños

Barcos de pesca amarrados en el puerto de Gandia. :: rubén francés/
Barcos de pesca amarrados en el puerto de Gandia. :: rubén francés

Bruselas cambia la norma que aumentará los costes de las embarcaciones y obligará a construir nuevas infraestructuras en los puertos

J. S.

'¿Pezqueñines? no, gracias' fue el lema de una famosa campaña del Gobierno de mediados de los 80 para que no se pescaran ni compraran ejemplares de pequeño tamaño. Ahora, 30 años después Bruselas cambia de opinión sin dejar claras las razones, según explicó José Ortega, abogado de la Comisión Interfederativa de la Cofradía de Pescadores de la Comunitat.

La Unión Europea ha modificado la legislación de pesca en la que, en contra de lo que sostenía, obliga a llevar a puerto a los ejemplares pequeños en lugar de arrojarlos al mar como hasta ahora. ¿Para qué? La legislación no lo deja muy claro, pero sí prohibe expresamente destinarlos al consumo humano.

José Ortega intervino el martes ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. «Es un escándalo. En los informes aluden a razones medioambientales para cambiar la política pesquera sin especificarlas», dijo. Ahora los pescadores tendrán que desembarcar estos ejemplares de pequeño tamaño en puerto, «pero nadie ha explicado que es lo que se quiere hacer con ellos».

Este cambio supone un perjuicio para los pescadores, ya que disminuye su capacidad de carga e incrementa sus costes. «Lo que más llama la atención es que la UE se plantea la posibilidad de pagar más por capturar peces pequeños con lo que fomentará su pesca y con ello, ¿dónde está el beneficio medioambiental?», se pregunta Ortega.

El abogado valenciano considera que Bruselas ha actuado presionado por un lobby de las harinas y aceites de pescado quienes conseguirán estos descartes a un precio mucho más económicos para sus actividades.

La nueva legislación data de 2013 e impone su aplicación progresiva entre 2015 y 2019. En el Mediterráneo se empieza a aplicar este año. «Con ella se pretende reducir las capturas no deseadas y el desperdicio de alimentos», que contrasta con el hambre que hay en el mundo, destaca el documento de la UE.

Ahora bien en otro informe señala que «las capturas desembarcadas que no alcancen el tamaño mínimo no pueden utilizarse para el consumo humano directo», lo que parece que contradictorio con la intención de luchar contra el hambre.

Es más, la nueva normativa obligará a realizar nuevas inversiones en infraestructuras. Deberán, entre otras obras, construirse congeladores para almacenar los descartes sin haberse aclarado todavía la finalidad que tendrán. Aunque los pescadores valencianos tienen claro que se destinará a las industrias de transformación.

 

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