«El cierre de oficinas de atención a la víctima ha empeorado la asistencia»

VALENCIA.

«El maltrato psicológico y el maltrato habitual están olvidados». Felicidad Lozano lleva más de una década trabajando con ahínco contra la lacra de la violencia doméstica. Ese es el tiempo que lleva como integrante del turno de violencia del Colegio de Abogados de Valencia. Y si maltratadas como Inés, el testimonio que acompaña a esta página, constatan que el maltrato psicológico «es el que más duele», las palabras de la letrada demuestran que el sistema tiene grietas. «Muchos jueces, la mayoría, hacen muy bien su trabajo, pero otras veces cuesta horrores que se investiguen maltratos prolongados en el tiempo, ellos se acaban ciñendo a los hechos puntuales denunciados».

La abogada incluso pone ejemplos. Un maltrato en Paterna fue detectado por unos policías cuando un hombre vejaba a su pareja. La letrada pidió al juzgado que lanzara un oficio para hablar con los agentes y abrir causa por maltrato habitual, con más pena. El juzgado se negó. Ella tuvo que acudir al Tribunal Superior y este ordenó al juzgado que lo hiciera.

Son algunos de los agujeros negros del sistema. Otro, el masivo desmantelamiento de las oficinas de atención a víctimas del delito en pueblos, «lo que empeora la asistencia a las víctimas», que en muchas comisarías (la mayoría de Valencia ciudad) no se llame a los abogados cuando acude una víctima a denunciar, lo que puede causar errores de partida en los procesos o que no se costeen los cursos de formación de los letrados, como lamenta Felicidad. El colapso alcanza a los puntos de encuentro, «saturados y en los que hay que esperar días», o a los gabinetes psicosociales, dependientes de los juzgados «y que hasta hace poco tardaban un año en emitir informes vitales para fijar regímenes de visitas».

El Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (Sistema Viogén) del Ministerio del Interior es la herramienta más especializada en la lucha contra la violencia de género. En Valencia, sólo 22 municipios están dentro de esa red. Apenas el 8% de las localidades de la provincia. «En el resto de pueblos, muchas víctimas se tienen que ir a 25 kilómetros a denunciar ante la Guardia Civil. Y no tienen un teléfono que atendemos las 24 horas del día como el que llevo yo». Andrés (nombre simulado para proteger su secreto profesional) es el responsable de la Policía Local del grupo Viogén de un pequeño pueblo de Valencia. A su cargo, y el de la Benemérita, 18 maltratadas. Echa de menos «más personal especializado» en las Fuerzas de Seguridad. Y un exceso de burocracia para las víctimas, «demasiadas redes y sitios a los que ir, uno para pedir ayudas, otro para que te den un piso... muchas mujeres se pierden en esa maraña y caen en una 'revictimización'».

Él y el otro compañero encargado de la unidad no se consideran funcionarios, «somos un lazo humano». Incide en la «enorme dificultad» de las víctimas para salir del domicilio, «porque se quedan sin ingresos, rompen su círculo vital. Deben saber que no es un camino de rosas, pero hay que andarlo».

El periodista y abogado José Antonio Burriel es uno de los operadores más activos en la Comunitat en la lucha contra los malos tratos. Desde la ong 'No más violencia de género' reclama una «mayor implicación de los jueces, no sólo en juzgar sino en exigir mejoras asistenciales para las víctimas, que es parte de la ley». Burriel también aboga por pedir una mayor presencia de los abogados en las fases iniciales, como la de presentar denuncia, mayor especialización policial «y que ciudadanos y médicos se impliquen mucho más, los primeros denunciando ante cualquier comentario machista y los segundos preguntando y preguntando y preguntando a pacientes para desenmascarar más casos».