Así se preparan los futuros socorristas

Así se preparan los futuros socorristas

Los instructores ponen énfasis en el aspecto psicológico del trabajo y valoran principalmente la vocación de servicio y la actitud

RAFA MUÑOZValencia

Cuando llega el buen tiempo, y las playas y piscinas se llenan de gente, la figura del socorrista se convierte en imprescindible. Lejos de la imagen que el cine y la televisión han reflejado repetidamente, esta profesión requiere de una gran preparación física y mental. Es por ello que antes del periodo estival, los futuros socorristas reciben la instrucción necesaria para poder vigilar en playas, parques y piscinas.

La Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana prepara estos días a 23 alumnos. La media de edad es de 16 a 25 años, aunque en la clase hay gente mayor de treinta que busca una salida profesional por culpa de la crisis.

Tenemos bastantes alumnos porque es una profesión que tiene bastante demanda, ya que es estacional, y la vida normal de un socorrista es de tres o cuatro temporadas, con lo que siempre hay vacantes para otros y tenemos rotación, explicó Salvador Perelló, director de la escuela de la FSSCV.

Los instructores ponen énfasis en el aspecto psicológico del trabajo, y valoran especialmente la vocación de servicio y la actitud. No se trata sólo de saber nadar bien y rápido.

Necesitan tener nociones de anatomía, fisiología y primeros auxilios, y también saber cómo actuar en el medio acuáticopara lo que se entrenan en el Polideportivo de Malilla, técnicas de rescate y aspectos psicológicos, destacó Salvador Perelló.

Es necesaria una gran vocación por ayudar a las personas, por estar siempre pendiente de ellos, tener una gran actitud, por encima de esa aptitud que nosotros les vamos a dar aquí, y que les guste la profesión. Son los requisitos que Salvador Perelló, experto con más de 25 años en la profesión, destaca como imprescindibles para llegar a ser socorrista.

Los alumnos reconocen que, cuando llegaron al curso, tenían una imagen estereotipada de la figura del socorrista. Algo que desapareció en la primera clase. La imagen que tenía era la de un vago, personas que pasan el día sentadas, sin hacer nada, poniéndose morenos; después de ver el trabajo y lo mucho que hay que estudiar y prepararse, la percepción cambia, comentó Gema Bueno, alumna de Buñol.

Una vez empiezas el curso, y ves lo amplio que es, sobre todo en psicología y en salvamento, te das cuenta de que no es lo que pensabas; una persona que no sepa cómo hacerlo, no puede salvar una vida; lo has visto muchas veces en las películas, pero de saber hacerlo bien a no saber hacerlo bien, cambia el salvar una vida, concluyó Nacho Ramírez, alumno de 31 años.