Algemesí celebra sus primeras becerradas sin la muerte del animal

Un notable despliegue de Policía Local y Nacional evitó incidentes entre los partidarios de la fiesta y grupos de antitaurinos

MANUEL GARCÍA

algemesí. La semana taurina de la localidad de Algemesí incluía ayer lunes, como acto más controvertido y señalado en rojo en el calendario, las becerradas cadafaleras, en las que los miembros de las peñas taurinas toreaban al animal. Este año, por primera vez, sin darle muerte, después del acuerdo alcanzado en marzo por la comisión taurina municipal presidida desde esa fecha por Alberto Fernández.

La noche se desarrolló sin incidentes de gravedad protagonizados por antitaurinos, debido al despliegue orquestado desde la Policía Local y Nacional en las calles del municipio de la Ribera.

Aunque las redes sociales suelen ser el lugar en que se organizan esta serie de actos de protesta, en esta ocasión la discreción fue la nota característica entre los participantes en la reivindicación. Así, alrededor de las nueve de la noche, comenzaron a verse los primeros miembros de grupos antitaurinos que, pese a que las becerradas no incluyen la muerte del animal, siguen mostrándose en contra de espectáculos en los que participen animales.

Una semana de tensión

Cabe recordar que el pasado mes de marzo, en la asamblea en que se eligió a Alberto Fernández como presidente de la comisión taurina, hubo 11 votos a favor de que este acto continuara celebrándose como hasta el pasado año, con la muerte del animal.

Enfrente hubo 16 peñas que votaron en contra de que haya sangre en un controvertido acto pero que, según recalcó uno de los peñistas, «está dentro de la legalidad y se celebra con la plaza de toros llena». En las últimas ediciones han participado entre seis y siete peñas en esta actividad.

La noche de ayer se presentaba como la más propensa a incidentes en forma de enfrentamientos entre protaurinos y antitaurinos. El pasado año, en la primera noche de becerradas, además de insultos, hubo agresiones que provocaron que en la segunda, que se celebró dos días después, hubiera un gran despliegue policial que evitó que se produjeran más incidentes.

El año pasado, la tensión en el municipio se extendió durante una semana e hizo que la fiesta y la polémica que la envolvía saltará a las portadas de los periódicos nacionales. La comisión taurina llegó a plantearse su supresión en 2007, pero fue el año pasado cuando se optó por evitar la muerte del animal como elemento de la celebración que levantaba más controversia.