Las tarifas de la Iglesia

Fieles durante una misa en la catedral de Valencia/
Fieles durante una misa en la catedral de Valencia

El Papa denunció que las parroquias no pueden ser «casas de negocio» y recordó que la «salvación es gratuita»

LAURA GARCÉSValencia

¿Hay que pagar a la Iglesia por la administración de un sacramento? Celebrar un matrimonio cuesta de 180 a 270 euros. El bautismo puede oscilar entre 35 y 60; por unas exequias con misa la cantidad que de forma orientativa señala la Iglesia es de 80 euros, 30 por una misa de aniversario. En el caso de que se solicite un expediente matrimonial completo 40 y si se trata de medio expediente 20.

Si se requiere un certificado de bautismo o de defunción, habrá que abonar ocho euros. Son los «aranceles» establecidos para la provincia eclesiástica valentina, según los datos extraídos del decreto de aranceles que publica el obispado de Ibiza en su web. El Arzobispado de Valencia confirma que son las mismas tarifas aplicables en la diócesis valenciana.

Las tasas en el ámbito de la Iglesia -«aranceles»- han cobrado actualidad. Lo han hecho empujadas por las recientes palabras del papa Francisco. Hace unos días dio a conocer el disgusto que le causa que se cobre por administrar los sacramentos porque la «salvación es gratuita». El Pontífice lanzó el contundente mensaje en una de sus homilías en la Casa de Santa Marta, pronunciamientos que siempre llaman la atención.

En la misma alocución lamentó que en ocasiones en alguna parroquia se puede encontrar «la lista de precios» y criticó que las parroquias se conviertan en «casas de negocio».

El precio de la misa

Además de los aranceles también está previsto en el mencionado documento el «estipendio de una misa», que se establece en 10 euros. En el caso del bautismo se habla de «ofrenda», y si una pareja acude a la iglesia para casarse se le indicará una «ofrenda» de 180 euros si es en el templo parroquial, mientras que si es fuera de la propia parroquia la cantidad se sitúa en 270 euros.

El Arzobsipado de Valencia no niega la existencia de las mencionadas contribuciones económicas, pero no deja de insistir en que son de carácter «orientativo, no es nada obligatorio». Para apoyar estas afirmaciones recalca que nadie «se puede quedar sin sacramentos».

Las explicaciones que ofrece el arzobispado de Valencia se apoyan en las disposiciones del decreto de aranceles aprobado en 2008 y entró en vigor en 2009 para las diócesis que componen la provincia eclesiástica valentina: Ibiza-Formentera, Menorca, Mallorca, Segorbe-Castellón, Alicante, Valencia y Tortosa. El documento se aprobó en el Palacio Arzobispal de Valencia. Desde entonces «no se ha modificado» y, como confirman las fuentes, el documento es el mismo para todo ese territorio.

El decreto dispone que «ningún fiel debe quedar privado de la prestación de un servicio eclesiástico» y también señala que la administración de «los sacramentos, así como la prestación de cualquier otro servicio por parte de la Iglesia son gratuitos».

En el ámbito de las parroquias, no faltan sacerdotes que ofrecen su opinión. Son ellos quienes tratan con los fieles cuando se acercan a la iglesia para solicitar algún servicio religioso y tienen que responder a las preguntas que les plantean.

Un párroco diocesano reitera la afirmación del arzobispado cuando asegura que las cantidades establecidas son «orientativas». Insiste también en que nunca «se niega a nadie un sacramento» y relata que en ocasiones el sacerdote «lo pide, pero si el fiel si no quiere, no lo da».

Tiene muy claro que es voluntario, pero no por ello olvida llamar la atención sobre el hecho de que los católicos «deben concienciarse de que tienen que apoyar el sostenimiento de la Iglesia» y que los sacerdotes «tienen que motivar la generosidad de los católicos».

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