La Universidad Laboral irá al Racó de l'Olla (1964)

La Universidad Laboral irá al Racó de l'Olla (1964)

Los costes de pilotaje y el tamaño de la parcela cambiaron la ubicación del proyecto, que luego viajó hasta Cheste

F. P. PUCHEVALENCIA.

En la primavera de 1964, una ola de optimismo circulaba por los principales despachos oficiales y se extendía. Valencia estaba «conectando» con el Gobierno, había «buena entrada» en los círculos políticos de Madrid y llovían las inversiones; era el momento adecuado para consolidar lo logrado y plantear una nueva aspiración: la Universidad Laboral de Valencia. Que se proyecto construir ni más ni menos que en el Racó de l'Olla.

En efecto, en los días en que se celebraban los 25 Años de Paz, el alcalde Rincón de Arellano y el gobernador civil, Antonio Rueda, estaban satisfechos: se habían licitado las obras del Plan Sur, se construían nuevos accesos a la ciudad, se reformaba la ronda de Tránsitos, se acababa de inaugurar la piscina Valencia y estaban en proyecto tanto una nueva Feria de Muestras como la urbanización del Saler, con un parador de turismo y un campo de golf. Vicente Mortes en Obras Públicas y Jesús Romeo en Trabajo, cada uno vinculado a los dos grandes sectores del poder, opusdeistas y falangistas, hacían fácil la llegada de aspiraciones valencianas al Palacio del Pardo. ¿Por qué no plantear un órdago? Gijón, Tarragona, Córdoba, Alcalá de Henares, Zamora, Zaragoza, Eibar, Coruña. Cada región española tenía ya un gran centro de formación profesional del ministerio de Trabajo, pero la región valenciana, no lo tenía. Llegaba la hora de pugnar contra ese olvido que, a base de silencio de los políticos locales, se convertía en discriminación. Para ello solo había que echar la vista atrás: porque la Asamblea Provincial de Mutualismo Laboral -todo el aparato sindical y de la Seguridad Social del Régimen en Valencia- había acordado pedir la Universidad Laboral. nada menos que el 2 de octubre de 1956.

Superados ya los efectos del «parón de la riada», era hora de reclamar. De modo que gobernador y alcalde empezaron a hacer gestiones en Madrid. Con el resultado de que, en abril de 1964, se aprobó por parte del Ayuntamiento de Meliana la donación de una gran parcela para consolidar el proyecto. El nuevo acceso norte a Valencia, desde Barcelona, estaba abriendo posibilidades no exploradas, entre la vieja carretera y el mar.

Sin embargo, algo -que debería ser objeto de una exploración minuciosa en archivos oficiales-- se movió durante las semanas siguientes para «desvestir» a l'Horta Nord. El caso es que, en el mes de junio, el «proyecto Meliana» cayó en el olvido y fue sustituido por la Mata del Fang, un paraje de la Albufera que, solo por su nombre, evoca mucha mayor complicación constructiva y un alto riesgo medioambiental. La parcela, de «entre 200.000 y 250.000 metros cuadrados», había sido objeto de antiguos litigios pero era al fin municipal. Y formaba parte del Racó de l'Olla, un área de gran riqueza en fauna y flora situado donde entre el lago y la carretera Nazaret-Oliva.

No hubo quejas evidentes en los medios informativos. Había censura, obviamente; pero sobre cualquier consideración ecológica primaba la naturalidad de la explotación de un paraje singular, asunto pendiente en la opinión pública valenciana desde que la ciudad fue propietaria efectiva del lago, en 1923. La apuesta de las autoridades, pues, formaba parte del «gran órdago» destinado a urbanizar y explotar para el turismo toda la barra arenosa que va desde Pinedo hasta la Gola del Perelló, lindante con el término de Sueca. Por esa razón, Torcuato Fernández Miranda, director general de Promoción Social, comunicó al gobernador el «aprobado» por parte del Ministerio. El 3 de julio de 1964, finalmente, el ayuntamiento de Valencia, en sesión plenaria, acordó conceder al Estado los terrenos donde la Universidad Laboral se había de instalar, sin que se levantaran quejas.