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VALENCIA - ALICANTE - CASTELLÓN | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Vida y Ocio

Vida y Ocio

Modelos, cantantes, pilotos, políticos y empresarios bailaron como los que más al ritmo de la reina del pop
19.09.08 -

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Show dulce y pegajoso
Algunos de los fieles fans valencianos de Madonna muestran un cartel de apoyo a la cantante.
Lo que sigue es un resumen exprés de lo que podía hacerse en la zona vip del concierto de Madonna, además de saltarse las colas, claro, que es la función más chachi de estos salvoconductos. Porque al concierto del Sticky and Sweet Tour fueron miles de personas. Sticky and Sweet es algo así como dulce y pegajoso. Dulce no sé, pero hay que ver lo pegajosos y sudados que estaban algunos.

Las dos zonas vip se instalaron a ambos lados del escenario. Había tres tipos de pulseras para acceder al recinto. La pulsera blanca, era para los que pagaron 255 euros por el ticket vip, la pulsera roja, que era para los 'enchufados' e invitados de la organización. La pulsera negra era la supermegaguay, reservada a los famosos y para la propia Madonna.

Yo estaba a la derecha, con mis dos pulseras (roja y negra), un amplio espacio con asientos donde se podía beber, bailar hasta que se soltara el fémur del sitio y evitar los codazos. Tuve que enseñar mi pase tres veces a los seguratas, como si fuera una gamberra con el pelo de Melendi. No es de extrañar ya que algunos 'listillos' de la primera avalancha humana les robaron pulseras negras de acceso al recinto vip.

Al principio se formó un pequeño motín en las gradas de la zona vip entre los que pertendían estar sentados y los que querían pasar el concierto moviendo el esqueleto. Pero la sangre no llegó al río.

Cuando al fin entré, rauda como una centolla apoyé mi codo sobre la barra. El chiringuito de las bebidas fue la gran atracción de la velada. Eso y los bocadillos de jamón que nos zampamos, menú ideal donde los haya cuando gastronómicamente eres de burro grande ande o no ande. ¡Mi trono por un pack de cuatro donuts blanditos! La crisis me está quitando la vida. Y sí, sí, en un trono con forma de 'M' apareció la muy divina Madonna al ritmo de Candy Shop, la primera canción. A pesar de los cincuenta metros de distancia desde allí conté todos los músculos de su cuerpazo, fruto de años de ejercicio y dieta feroz. El cuerpo que gasta la reina del pop es de ver y no creer. Tiene cincuenta tacos aunque parezca científicamente imposible. El carbono 14 se volvería loco con ella.

Con la que también se volvería loco es con Bimba Bosé, eterna musa de David Delfín y modelo con tetillas fuera que escogió, oh sopresa!, un recatado conjunto. Igual estaba resfriada. Siguiendo con guapos, también estaba el cantante Carlos Baute. Al verlo, se me quedó la jeta como a Isabel Preysler cuando le pasan el Photoshop. La que no necesita retoques es Elena Tablada, que se sentó muy cerca de Soledad Jiménez.

Acaparando las miradas estuvo Fernando Alonso. Vi también al padre de Penélope Cruz, a los componentes de Revolver, al actor Emmanuel Esparza, con su novia, la modelo Cristina Warner.

En la sección institucional registré la presencia del presidente Francisco Camps, la presidenta de las Cortes, Milagrosa Martínez, el presidente provincial del PP, Alfonso Rus,y superpoblación de consellers y concejales.

En el capítulo valenciano apunté los nombres de Jorge Martínez Aspar, los empresarios Juan y Paco Roig, el director de RTVV, Pedro García, el ciclista Ángel Casero, Claudia Casanova, el arquitecto Luis Sendra, la diseñadora Trini Gracia, Facundo Tomás, Manuel Romero, Juan Eloy Durá, presidente de FEVEC, Cuchita Lluch, Ana Otero y la directora del IVAM, Consuelo Císcar. No faltó el director del Circuito de Cheste, Julio García, con su mujer, Teresa.

Al final del recital hubo gente que empezó a correr de un lado a otro. Al principio me lo tomé como una interpretación de la instalación de Martin Creed en la Tate Britain (el artista que corre como un conejo por la galería central). Supongo que lo hacían para evitar las colas, pero quedó muy bonito. Oye, que todo es arte.
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