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VALENCIA - ALICANTE - CASTELLÓN | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Vida y Ocio

Vida y Ocio

La diva ofrece el concierto más espectacular en la historia de la Comunitat ante casi 60.000 personas

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Anoche se produjo un grito que atravesó la A-3 para extenderse por varios municipios valencianos. Su epicentro, el escenario de Cheste. La detonación vocal tuvo lugar cuando casi 60.000 personas chillaron al unísono al ver aparecer a Madonna en la penumbra. Madonna en Valencia. Lo nunca visto. La euforia se desató. Ni un gol del Valencia CF en Mestalla había reunido semejante griterío junto al Turia. La superventas de la música pop asomaba pocos instantes después de la hora prevista (22 h.) ese cuerpo moldeado a base de sudor y golpe de talón -se dice que la cámara hiperbárica de Raúl es un molinillo de viento al lado de los complejos tratamientos de oxígeno en la piel de la cantante- en la noche valenciana. Los incondicionales chillaron, saltaron y se abrazaron entre sí. Y eso que Madonna todavía no había entonado una sola estrofa. Es lo que tienen los iconos. Su mera presencia multiplica el torrente de la adrenalina.

La diva del pop subió al escenario tres minutos después de las diez. Provocadora como siempre, con un enorme despliegue de bailarines y una coreografía estudiada al milímetro. Tras la primera canción, pronunció sus primeras palabras en castellano: "Hola Valencia". Al poco se volvió a dirigir al público: "Are you ready?". El sí unánime y un reluciente descapotable blanco antiguo desfiló por todo el escenario.

Al cuarto de hora interpretó el single de su último elepé que ha grabado con Justin Kimberlake e hizo una buena mezcla con su clásico "Vogue". No sería el primer clásico que entremezclaría a lo largo del show pues a las once y cuarto de la noche se atrevió con una ingeniosa versión de la "Isla Bonita" a ritmo de folk, con violines, que dieron paso a una fase del concierto entre agitanada y cíngara para desembocar en toques más íntimos. Quizás los únicos. Instantes en los cuales el público aprovechó para corear su nombre. Ella detuvo a la banda e hizo como que le costaba oír al público valenciano. "¡Madonna, Madonna!", rugió por todas las curvas del circuito.

La diva del pop representa el mejor exponente de lo que es una gran producción sobre el escenario. Si al principio subió un descapotable blanco, luego se atrevió con todo un cuadrilátero de boxeo y hasta con un juego de combas de saltar que le sirvieron para retrotraer al público a los años ochenta.

Madonna juega con el tiempo. Retrocede veinte años, vuelve al presente, salta al futuro y recorre toda la geografía mundial a base de espectaculares coreografías y fogosos juegos de luces. No da respiro.


Espectacular escenografía
De la espectacular escenografía cabría hacer un reportaje aparte. Las dos pantallas laterales mantuvieron su forma pero las dimensiones de la pantalla central se iban dividiendo hasta en cinco en función del momento del concierto que la cantante había programado.

En cuanto a los músicos, hasta tres baterías se llegó a contar, dos y tres disc jockeys y un sinfín de bailarines que no tenían ni un gramo de grasa corporal.

Aunque para grasa corporal la suya. ¡Menudo estado de forma! La reina del pop salta a la comba, a la comba cruzada, hace aerobic, aeroboxing, el pino puente e incluso se queda literalmente a solas en escena bailando como si estuviese ensayando en su gimnasio personal haciendo sombras frente al espejo.

De tanto en cuanto se acercaba a primera línea de escena para dar pequeños sorbos de agua. Apenas se notaba, porque la verdad sea dicha apenas se hidrataba. Y eso que cuando bailó "Get into de groove" hasta al público le daban calores. "¡Vaya ovarios que tiene esta tía con 50 palos!", gritaban todas las mujeres, las de veinte, las de treinta y las de cuarenta.

A las once y media, llegó uno de los momentos álgidos del concierto cuando cantó "Like a prayer". Junto con la "Isla Bonita" y "Vogue" fueron las tres canciones con las que hasta esa hora más vibraron las casi 60.000 almas que se dieron cita en Cheste. Y es que Madonna saltó a la fama en los ochenta. Mérito tuvo, pero más mérito tiene que en 2008 la gente se vuelva loca y colapse el circuito Ricardo Tormo con temas de hace un cuarto de siglo. Las palmas retumbaban como nunca con esa Madonna en plena forma regalando temas de los ochenta, década en que, no nos olvidemos, Valencia fue la capital de la música en este país.


Y que además tuviera voz
Llegado a este momento de la crónica, al fan acérrimo de Madonna le dolerá seguir estas líneas. Pero para eso las hemos dejado al final. La verdad sea dicha, Madonna nunca ha tenido voz. Ni la tuvo en los ochenta, ni la encontró en los noventa, ni por supuesto la dio por perdida en el siglo XXI. Eso sí, hay que quitarse el sombrero porque, pese a ello, siempre ha estado ahí arriba. Tiene olfato para la música, sabe rodearse de los mejores y sus producciones, a día de hoy, nadie las puede mejorar. Ay, pero no tiene voz.

Eso lo evidenció en los pocos solos con los que se atrevió (hay que reconocerle el arrojo) cuando sin apoyo técnico su voz gateaba incapaz de sostener una nota. Pero el público se lo perdona. Ella es Madonna.
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