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VALENCIA - ALICANTE - CASTELLÓN | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Vida y Ocio

concierto

A las diez de la noche, Madonna pisará el escenario de 28 metros de largo y 26 metros de ancho instalado en el circuito.

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Miles de personas se agolpan desde primeras horas de la tarde, junto al escenario situado en el circuito Ricardo Tormo de Cheste (Valencia), donde la cantante Madonna ofrecerá esta noche, el último de sus dos conciertos en España. Foto: EFE
Blanca, Juanpe y Álvaro fueron los primeros en llegar. Su tienda de campaña abre la improvisada zona de acampada que los fans de Madonna han creado en los alrededores del circuito de Cheste, donde la diva ofrecerá hoy el segundo concierto, y último, en España dentro de la gira Sticky and Sweet (pegajoso y dulce). Para pegajoso, y poco dulce, el calor que los tres jóvenes jerezanos han tenido que soportar desde el lunes a las ocho de la tarde, cuando pusieron pie en Cheste. La primera impresión, no demasiado buena. "Aquí levantas la vista y dónde vas, ¿al monte?", señalaba Blanca, de 18 años.

La pregunta del millón era por qué teniendo Sevilla a una hora de carretera los tres fans de Jerez de la Frontera habían elegido Valencia. Por su reacción, ya se lo habían preguntado antes. "Aquí el joven -señalando a Juanpe- tiene la culpa". Juanpe, de 19 años, compró las entradas nada más se conoció que Valencia iba a acoger el concierto. Unos días después se añadió Sevilla. "Y como estaba con la reventa de entradas de París, no íbamos a ponernos a devolver también estas...".

Pese al largo viaje en tren -14 horas- y la larga espera -cuando empiece el concierto llevarán sobre sus espaldas 74 horas-, creen que merecerá la pena. "Esperamos espectáculo y pasarlo bien", apuntaban. Lo que es seguro es que saldrán impactados, puesto que es el primer concierto en directo de la reina del pop al que asisten.

A las diez de la noche, Madonna pisará el escenario de 28 metros de largo y 26 metros de ancho instalado en el circuito. Hasta 1.500 personas trabajarán hoy para dar los últimos retoques. Pero tal vez la diva llegue bastante antes a Cheste. Según la promotora del evento, es posible que la cantante estadounidense se desplace al lugar del concierto por la mañana, aunque por motivos de seguridad nada está confirmado, ni siquiera si viajará acompañada de su marido, Guy Ritchie, y sus tres hijos, Lourdes María, Rocco y David Banda.

Por si al final la artista visita Valencia en familia, la organización tendrá preparada una zona privada -detrás del escenario- para la diva. Los camerinos dispondrán, según exigencias de la cantante, de una sala de juegos para niños, una sala de estar para invitados, un salón de masaje, un área de vestuario, una sala de maquillaje y otra de peluquería. Además estará el camerino de la artista, de 36 metros cuadrados, donde todo el suelo debe estar enmoquetado y el techo cubierto con tela blanca.

La reina del pop ejerce como tal y ha estipulado que todo el equipamiento de la zona privada sea estrenado por ella y su familia. El mobiliario del camerino, por su parte, lo desplazará el propio equipo de la cantante. Además, los desplazamientos de la zona privada hasta el escenario se realizarán en un coche de gama alta, también por motivos de seguridad.

El cortejo de la reina del pop se completa con un equipo de seguridad de 50 personas (cuatro de ellos guardaespaldas personales), su masajista, su entrenadora personal y dos cocineros, que le prepararán la cena antes del concierto.

Todo es poco para ella, o al menos sus incondicionales lo darían todo por un guiño suyo. "Es única, genial, es la reina". El espectáculo cuesta alrededor de 4,5 millones de euros (caché y montaje incluido), y se prevé que generará 6 millones de euros, según la promotora, que ayer confiaba en colgar el cartel de completo o, al menos, superar ampliamente las 55.000 entradas. En Sevilla, donde la artista actuó el martes, 50.000 personas contemplaron el espectáculo.


Fans jóvenes y veteranos
Entre el público sevillano no estaban los tres fans jerezanos que levantaron simpatías ayer entre los primeros incondicionales de la diva que guardaban cola para el concierto. Eran de los más jóvenes. Se engancharon a la artista de Michigan hace apenas seis años. El momento clave, para Blanca y Juanpe, fue el Festival Live Hearth, en Londres (2007), donde la cantante actuó con grupos como Genesis, Red Hot Chili Peppers o Keane. A sus mentes aflora otra imagen, la polémica actuación de Madonna en una gala de la MTV donde se besó con Cristina Aguilera y Britney Spears. "Ahí pensé que esa mujer tenía algo".

Mucho antes se enganchó a Louise Veronica Ciccone -nombre real de Madonna- otro fan, que pacientemente guardaba la improvisada cola. En 1982, el palentino Santiago Francia ya suspiraba por la ambición rubia. De ella tiene de todo: cedés, camisetas, vinilos, libros, calendarios, banderas, incluso parte de la colección de ropa diseñada por ella para la firma H&M.

Él sí que estuvo en Sevilla el pasado martes, de lo que daba fe las fotos y vídeos que atesoraba en su cámara y enseñaba al resto de fans. En el Estadio Olímpico hispalense estaba sentado en el palco VIP. Aquí tiene entrada de preferente, y otra de general que a lo mejor vende o regala, si alguien se la pide. "Pienso que va a igualar (el de Sevilla), está todo muy controlado", aseguraba ayer, pese a ello calificó el espectáculo de "muy colorido, espectacular".

Poca novedad habrá en el show, del que se conocen casi todos los detalles. Dos grandes letras M cubiertas de polvo de cristal Swarovski valorado en un millón de libras jalonarán el escenario. La diva aparecerá sentada en un trono también con forma de letra M e igualmente decorado con el famoso cristal.

El espectáculo, de dos horas de duración, se dividirá en cuatro partes, haciendo un recorrido por diferentes estilos musicales de la cantante, que este año ha cumplido 50 años. En la primera sección, Pink, Madonna lucirá diseños de Givenchy y rendirá homenaje al Art Deco de los años 20; en la segunda, bautizada como Old School, rememorará los tiempos de la Madonna de la década de los 80 en Nueva York, con diseños de Jeremy Scott y flashes de Keith Haring. La tercera, Gipsy, será un retorno a la Isla Bonita, envuelto en el espíritu de la música folk y el baile con raíces rumanas. Por último, la cuarta sección, Rave, se adentrará en el mundo futurista con un toque del lejano oriente.

Para crear cada uno de los ambientes serán clave las pantallas de vídeo instaladas en el escenario. Habrá once en total. Gracias a ellas, la artista realizará duetos con cantantes como Pharrell Williams, Justin Timberlake o Kanye West.


Venta de entradas
Poco importa la escasa improvisación del espectáculo a los incondicionales de la diva. Sólo hay lugar a una sorpresa, la reacción de Madonna cuando pregunte a sus fans qué canción quieren que toque y ellos saquen pancartas con el título "Dress you up", según está organizando el club español de fans, que está en Valencia.

Todos ellos se hicieron con entradas desde hace meses. No obstante, ayer continuaba la venta. Sólo por la mañana se vendieron aproximadamente medio centenar de entradas en dos puntos de venta, situados en el Centro Comercial El Saler y Nuevo Centro. Incluían, en su mayoría, el transporte en autobús.

Entre charlas, música y el escaso avituallamiento que han podido reunir en sus tiendas de campaña, los fans pasan las horas previas al concierto. Los hay de prácticamente media España (Ciudad Real, Palma de Mallorca, Murcia, Elche, Valencia, Madrid...), e incluso llegados de Venezuela y Australia, unos incondicionales que han seguido a la diva en buena parte de su gira Sticky and Sweet.

La espera da lugar a algunas quejas. Martín, de Elche, después de haber seguido a la diva hasta Francfort, subraya la mala organización respecto a los fans. "Esto se tiene que prever", decía en referencia a la llegada previa de los seguidores. Asegura que no hay papeleras ni servicios para ellos y que todavía desconocen qué accesos se habilitarán para la entrada del público ni si la cola que guardan servirá de algo.
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