Más árboles y aceras contra resbalones en el Ensanche tras las quejas vecinales

Una de las aceras de la calle Pizarro ya terminada, en una imagen de esta semana./
Una de las aceras de la calle Pizarro ya terminada, en una imagen de esta semana.

El Ayuntamiento cambia el proyecto para colocar pavimento de granito, más pasos de peatones y una mayor mancha verde en la reurbanización

PACO MORENOValencia

La remodelación de calles del Ensanche, ahora en marcha en Pizarro, Hernán Cortés y Conde Salvatierra, ha incluido varios cambios sobre el proyecto original. Las reivindicaciones vecinales han dado sus frutos y contarán con más arbolado, pasos de peatones y otro pavimento distinto a la piedra caliza elegida. En su lugar, un granito que garantiza menos resbalones a los viandantes.

Así ha sucedido en las calles citadas y se extenderá a todas las reformas que se hagan en el barrio. Sirva como ejemplo que en el tramo de Hernán Cortés que va desde la calle Colón a Cirilo Amorós hay 14 árboles previstos en lugar de los cinco iniciales.

En el otro lado, el proyecto prevé la colocación de maceteros, dado que por el subsuelo discurre la acequia de Rovella. Esta red de riego discurre por las dos calles ahora levantadas, así como por Cirilo Amorós, lo que ha condicionado el diseño de la jardinería.

El compromiso del Ayuntamiento es que antes de la campaña de Navidad estén todas las obras acabadas, o al menos se pueda abrir al tráfico la calzada sin ningún obstáculo. En la calle Pizarro está ya terminada una de las aceras, donde se observa el pavimento de granito.

En los últimos años, el Consistorio ha probado distintos materiales, como en la misma Gran Vía Marqués del Turia, el entorno del Mercado de Colón o la plaza del Ayuntamiento. El problema común a todos ha sido que eran consideradas resbaladizas, por lo que se probaron hasta productos que evitaran los resbalones.

De cara al próximo año, no está clara la continuidad en la reurbanización del Ensanche, una de las peticiones más antiguas de los comerciantes. Fuentes de esta entidad lamentaron que "no se haya hecho la calle Isabel la Católica en lugar de Conde Salvatierra. Era lo lógico para seguir la secuencia".

De momento se ha terminado la calle Félix Pizcueta, donde en lugar de las aceras de granito se ha colocado un material con el que se quiere experimentar. Se trata de un producto que debe absorber el CO2 y reducir de ese modo la contaminación en el entorno, una iniciativa financiada por la Unión Europea.

Un grupo de vecinos y arquitectos presentó una alternativa al proyecto ahora en ejecución, que incluía plazas peatonales en lugar de los cruces en Cirilo Amorós. Esto fue desestimado al entender los técnicos municipales que no había suficiente radio de giro para los camiones de recogida de basura y los autobuses de la EMT.

Por el contrario, sí que se asumieron la colocación de más pasos de peatones, lo que se hará en todas las calles. Incluso las aceras tienen un acabado distinto en el bordillo, que acerca las calles a un aspecto peatonal. En la previsión queda la reforma de la calle Cirilo Amorós, donde de momento se actuará en los cruces. Supondría el verdadero cambio en una de las zonas más nobles del Ensanche, con más espacios para los peatones y la plantación de arbolado, aunque para eso haría falta una inversión millonaria.

La reurbanización ahora en marcha ha contado con la financiación del Plan Confianza de la Generalitat. En ambos casos rondan el medio millón de euros, mientras que Conde Salvatierra supera esa cantidad al tener más superficie. Esto ha motivado que la reforma se haya decidido por fases, para perjudicar lo menos posible el tráfico.

Fotos

Vídeos