Vecinos de Ruzafa alertan de que las nuevas aceras absorben la suciedad

Un joven camina por una de las calles repletas de suciedad. :: jesús montañana/
Un joven camina por una de las calles repletas de suciedad. :: jesús montañana

Infraestructuras rechaza que el pavimento sea demasiado poroso tras la reforma de todas las calles del barrio

PACO MORENO

«Lo pedimos por activa y por pasiva, pero no fue posible». Giovanni Donini, presidente de la asociación vecinal de Ruzafa, responde de esa manera a las quejas que se extienden por el barrio por la suciedad que acumulan las flamantes aceras, colocadas las más antiguas hace sólo tres años.

Grasa, aceites de todo tipo, lixiviados alrededor de los contenedores, por no hablar de las marcas de los neumáticos de las motos y las camionetas de carga y descarga. Todo eso más el efecto del trasiego habitual de los viandantes y combinado con un elemento determinante, a juicio de Donini: la falta de limpieza y baldeo en estas calles.

Además, existe la creencia entre los residentes de que el pavimento elegido absorbe la suciedad en lugar de repelerla, algo que es rechazado por la Conselleria de Infraestructuras, responsable de las obras. «Se trata de un granito gris Quintana elegido porque no es resbaladizo y es lo más adecuado para el perfil predominante en Ruzafa, es decir, vecinos de edad avanzada», indicaron fuentes de dicho departamento.

En cuanto a las razones de que las manchas persistan durante mucho tiempo, subrayaron que «no es más poroso que otros materiales, aunque hay que esperar a su textura definitiva como ocurre con cualquier otro material».

Donini recordó que «pedimos un pavimento que no se ensuciara tanto, pero ya estaba todo muy adelantado y los técnicos nos aseguraron que era muy bueno». La reurbanización de Ruzafa ha sido una de las inversiones más importantes de este mandato por parte de Infraestructuras en Valencia, con un presupuesto que ha superado los 15 millones de euros y un área afectada al menos de 60.000 metros cuadrados.

Todavía hay cosas pendientes. Falta plantar el arbolado del tramo de la calle Literato Azorín más próximo a la calle Filipinas, así como también algunos juegos infantiles. Hasta que esté terminada la primera fase del Parque Central dentro de 22 meses, la falta de jardines es una de las deficiencias llamativas del barrio.

Donini puso el foco sobre otro de los problemas de salubridad de las nuevas calles, como son los escasos baldeos que se realizan. «La cuestión es que las manchas no saltan ni aunque limpien con agua a presión y algún producto jabonoso».

En cuanto al estacionamiento de camionetas en los cruces, recordó que «hay 60 puntos de carga y descarga en el barrio, por lo que esto no se debería permitir». Los vehículos aprovechan las llamadas orejeras, el recrecimiento de las aceras en los chaflanes, lo que refleja las dificultades de estacionamiento en la zona después de las obras de reurbanización, que han eliminado cientos de plazas para coches.

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