Planagumà recuerda que el Hércules es el equipo que más suma a domicilio

El entrenador del Hércules, Lluís Planagumà, ayer durante el entrenamiento en el Rico Pérez. / h. c. f.
El entrenador del Hércules, Lluís Planagumà, ayer durante el entrenamiento en el Rico Pérez. / h. c. f.

El técnico catalán asegura que mañana sadrán a ganar en Badalona y que siempre buscan los tres puntos cuando saltan al campo

EFE / C. C. ALICANTE.

El Hércules afronta mañana en Badalona una cita que se antoja clave cuando la liga empieza a entrar en su tramo final y decisivo. Desde el vestuario del equipo alicantino hablan de «once finales» antes del play off y ayer el entrenador recordó que son uno de los mejores equipos a domicilio con lo que saldrán a por los tres puntos en un campo donde los blanquiazules ni han marcado gol ni han logrado ganar en los últimos años.

Planagumà afirmó ayer que el Badalona es uno de los equipos más en forma de la categoría desde la llegada de su nuevo técnico. «No han perdido desde que llegó el nuevo entrenador y son un equipo difícil de batir. Han sabido salir de una dinámica que se estaba complicando», destacó el preparador catalán del Hércules, quien indicó que su equipo está «capacitado para ganar» este partido.

«Fuera de casa somos un equipo fiable y de los que más puntos está sacando. Queremos tres más, no sólo para recortar al líder sino para seguir teniendo opciones de todo», explicó. Planagumà restó importancia al campo sintético del Badalona y recordó que el partido se va a disputar en un campo «con buenas dimensiones para competir, lo que beneficia a los dos equipos». El entrenador del Hércules afirmó que no tenía decidida aún la alineación y restó importancia a la poca participación en la última jornada de Jona Mejía, uno de los refuerzos del mercado de invierno, al señalar que «está bien, como el resto de los jugadores».

«Si logramos el éxito será por el colectivo. No hay un jugador que te haga ascender», aseveró Planagumà, quien tampoco valoró el dato de ser el entrenador que más tiempo ha aguantado en el banquillo del Hércules tras el descenso.

«Mi trabajo es el día a día y sé para lo que vine al Hércules. Estas cosas lo único que hacen es confirmar que estamos en el camino adecuado», explicó el preparador, quien admitió que, pese a que no piensa más allá del Badalona, el equipo está en un momento clave del curso. El entrenador tiene a toda la plantilla a su disposición sin sancionados ni lesionados y esperan hacer un buen encuentro.«Sabemos de la importancia que puede tener este partido porque entramos ya en los últimos diez de la temporada y queremos estar dentro de los primeros puestos», concluyó.

Sin presidente

Mientras tanto, el Hércules CF cumple hoy cinco meses sin presidente de su consejo de administración y no se plantea la posibilidad a corto plazo de nombrar uno nuevo, según confirmó ayer la propia entidad. El 9 de septiembre de 2018, Quique Hernández, último presidente, presentó por sorpresa su dimisión como máximo representante institucional del Hércules por desavenencias con los máximos accionistas del club, Enrique Ortiz y Juan Carlos Ramírez. En principio, el consejo se planteó la posibilidad de nombrar de forma urgente un sustituto, pero pasado el tiempo descartó esta opción tras no cuajar varias de las primeras opciones que se había planteado.

El club, que celebrará dentro de mes y medio su junta general de accionistas, no tiene intención en esta cita de proponer el nombramiento de un nuevo presidente, aunque sí recogerá en su orden del día el cese del anterior.

El Hércules, que mantiene el mínimo de tres consejeros, no tiene obligación legal de nombrar un nuevo presidente, aunque la intención a medio plazo es convencer a alguna personalidad de la sociedad alicantina, en buena sintonía con los aficionados y los accionistas, de que ocupe el cargo. La representación institucional corre a cargo en los últimos meses de Carlos Parodi, director general, quien ya ejerció como presidente de la entidad alicantina. Su salida, tras cuatro años en el puesto, abrió un periodo de inestabilidad en la presidencia del club, por la que pasaron Ramírez y Hernández en un año y medio.