Un paraíso oceánico sin prisas ni estrés

En algunas de las islas del archipiélago de Vanuatu, en el Pacífico Sur, tienen más canoas que coches. Allí no existen las prisas ni el estrés. Los habitantes de esta nación situada a 1.750 kilómetros al este de Australia trabajan, pero no como pensamos que se tiene que trabajar en Occidente. Quizá por eso, y porque aquello es un paraíso de playas y selvas, Vanuatu ha salido elegida en alguna ocasión como el rincón más feliz del planeta. El escenario ayuda, con su arrecife de coral, sus palmeras y sus playas de postal. Otro de sus puntales es el ecologismo. Pero uno natural, innato, y no aprendido. Ellos cuidan la naturaleza y esta les compensa con lo único que necesitan: comida. No quieren nada más. Ni dinero ni muchas posesiones. Solo vivir al aire libre y en un lugar hermoso. Por eso, muy probablemente, sonríen tanto y son tan dichosos. Y si aún así algún vanuateño tuviera un día torcido, a mitad de la tarde le daría unos sorbos al zumo de kava, una raíz narcótica permitida, y olvidaría cualquier contratiempo.