El Misteri concluye con la coronación de la Virgen y la subida a los cielos

Momento de la coronación de la Virgen en la 'Festa', segunda parte del Misteri d'Elx. / LP
Momento de la coronación de la Virgen en la 'Festa', segunda parte del Misteri d'Elx. / LP

La 'Festa', segunda parte de la representación, cierra el drama sacro reconocido como Patrimonio inmaterial de la Humanidad

EFEALICANTE.

La 'Festa', segunda parte de la celebración del Misteri d'Elx, puso ayer fin a la representación de este drama sacro cantado con raíces medievales reconocido por la Unesco en 2001 como Patrimonio inmaterial de la Humanidad.

En esta segunda parte del Misteri que se desarrolla en la basílica de Santa María, tras el entierro de la virgen de la Asunción, patrona de la ciudad, esta asciende a los cielos y es coronada.

La 'Festa' comienza con los momentos previos al entierro de la virgen por parte de los apóstoles, que es interrumpido por un grupo de judíos que quieren impedirlo. Apóstoles y judíos se enzarzan en una lucha, y uno de los hebreos que intenta tocar el cuerpo de la virgen queda paralizado. Por este motivo, los judíos se convierten y son bautizados por San Pedro con la palma dorada que baja el Ángel en la primera parte del Misteri, la 'Vespra', y uno de ellos recupera la movilidad.

Asimismo, apóstoles y judíos participan en el entierro de la virgen y celebran una procesión alrededor del escenario. Esto ocurrirá hasta que se deposite en el centro del cadafal, momento en el que se ve cómo baja uno de los aparatos aéreos desde lo alto de la cúpula de Santa María, el Araceli, con el objetivo de unir el alma de la virgen a su cuerpo y llevarla a los cielos resucitada.

Sin embargo, su ascensión se ve interrumpida por el apóstol Santo Tomás, que pide disculpas por su tardanza, ya que estaba en las Indias, instante este en el que aparece otro aparato aéreo, la Santísima Trinidad, que coloca sobre la patrona la corona imperial que la convierte en reina de los cielos con el canto del Gloria Patri sonando de fondo.

Devoción y culto

Según los investigadores, esta representación se inició en el siglo XV, pero a mitad del XVI, el Concilio de Trento decidió prohibirlo, al igual que ocurrió un siglo después, cuando el obispado de Orihuela, siguiendo las directrices de Trento, intentó suprimir la representación alegando que se realizaba en el interior de una iglesia.

Por ello, fue necesaria la implicación de ilicitanos y entidades religiosas locales a la hora de demostrar su devoción y culto a la Virgen para que el Papa Urbano VIII otorgara en 1632 un permiso o bula especial para que volviera a representarse.

Parte de esta devoción se debió a la tradición de culto desarrollada en España durante el siglo XV hacia los Evangélicos Apócrifos, textos que adentraban a los creyentes hacia la figura de la Virgen, especialmente en lo referente a su muerte, asunción y coronación como madre de Jesucristo.

El Misteri d'Elx es el único de sus características que ha mantenido sus orígenes en Europa, y se ha convertido para los ilicitanos en un sentimiento religioso que les lleva cada año a contemplar su representación los días 14 y 15 de agosto.

Además, los tres días anteriores, 11, 12 y 13, tienen lugar los llamados ensayos generales.

Destacan los textos, escritos en valenciano antiguo, excepto un salmo y algunos versos en latín, mientras que la música recoge piezas medievales, renacentistas y barrocas.

En él participan actores y cantores no profesionales de la ciudad, todos ellos niños y adultos varones. Junto al texto y la música, adquieren gran protagonismo los aparatos aéreos, que suben y bajan desde lo alto de la cúpula de la basílica, donde está representado el cielo a través de una gran lona situada a 25 metros de altura y con más de 100 kilos de peso.