Investigadores quieren optimizar las actuaciones en las playas

Imagen de archivo de la playa Punta del Raset, situada al norte del municipio de Dénia (Alicante), próxima al casco urbano. / L. P.
Imagen de archivo de la playa Punta del Raset, situada al norte del municipio de Dénia (Alicante), próxima al casco urbano. / L. P.

La Universidad trabaja en una iniciativa para mejorar la atención, prevención, medios y recursos a través de una «inversión mínima»

E. P.ALICANTE.

Investigadores del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante (UA), junto al Hospital Clínic de Barcelona y a la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, trabajan en una iniciativa para optimizar medios, recursos, atención y prevención en las playas españolas a través de una «inversión mínima».

Esta iniciativa, que reúne a expertos en medicina, salvamento y socorrismo, y ecología marina, está coordinada por el investigador de la UA César Bordehore. El punto de partida es que las playas españolas tienen «mucho margen de mejora», tanto en la disminución de picaduras de medusa como en otros aspectos relacionados con la salud, detallaba la institución académica a través de un comunicado.

«Es cierto que se invierte mucho, que están muy vigiladas y que cuentan con bastantes recursos», aseguró el experto. Pero puntualizó que hay «oportunidades de mejora», tanto en el campo del socorrismo y salvamento como en el de la toma de decisiones, y optimización de recursos humanos y materiales.

Uno de los objetivos más importantes es que las picaduras de medusa disminuyan

Con una inversión mínima, los investigadores buscan optimizar los recursos destinados a las playas, mejorar la atención y la prevención, y «ahorrar mucho dinero a las arcas públicas» al disminuir las atenciones sanitarias requeridas. En el sur de Italia han realizado una experiencia similar, con el ahorro de «varios millones de euros anuales».

El proyecto busca optimizar y mejorar medios, recursos, atención y prevención en las playas a través de diferentes puntos, desde la formación de socorristas y gestores municipales, y el asesoramiento mediante el análisis de datos en tiempo real.

Para ello, un equipo multidisciplinar formado por expertos del IMEM de la UA, junto al Hospital Clínic de Barcelona y a la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, y en colaboración con Salvamento Marítimo y Cruz Roja, ofrecerá asesoramiento a los 234 ayuntamientos de la costa española.

Eliminar «puntos negros»

Un ejemplo que inspira la iniciativa es la Dirección General de Tráfico (DGT), que «desde hace unos años trabaja para eliminar los puntos negros de las carreteras», precisó el responsable del proyecto. Y continuó: «Pero lo primero que han necesitado es tener un mapa de esos puntos, saber dónde se encuentran y en qué consisten».

Ese es precisamente su objetivo. Además, se busca conocer, a través de los datos, la realidad de nuestras playas con el objetivo de poder optimizar en un futuro cercano la atención, la prevención y los recursos que se les dedican. El análisis de datos se basa en una aplicación móvil segura que centralizaría todos los datos.

Esta herramienta sería de utilidad para los servicios de socorrismo, y permitiría el análisis espacial y temporal de datos en tiempo real, lo que hace de este proyecto «una novedad y una gran utilidad para los ayuntamientos».

«Cuesta llegar a todas»

En materia de formación, el investigador de la UA explicó que «cada cierto tiempo» hay problemas nuevos en las playas, como el asunto de las carabelas portuguesas. «Aunque existe mucha investigación, su aplicación cuesta de hacer llegar a todas las playas», lamentó.

Un asesoramiento global a los municipios costeros, como el que se propone, permitiría que todos estuvieran al corriente de las novedades con la consiguiente mejora de la atención. «El 70% de las incidencias en las playas tienen que ver con la vida marina y, de estas, más del 90% con medusas, por lo que la formación actualizada en su prevención y tratamiento es necesaria».

A pesar de esta situación, «los ayuntamientos a menudo son reticentes a ceder datos sobre incidentes en sus playas y eso perjudica a la hora de realizar un buen trabajo. Por ello, «nosotros una de las cosas que haríamos sería garantizar la confidencialidad y al mismo tiempo aprovechar su utilidad».

A este respecto, cada año hay unas 500.000 atenciones en las playas españolas, pero «si supieran en qué consisten y en qué zonas se producen, se podrían identificar aquellas que se salen de la media y necesitan una atención especial, y dar con soluciones adecuadas de acuerdo con los datos».

Otra de las ventajas del proyecto que se pondrá en marcha sería la posibilidad de identificar los bancos de medusas: «Si detectamos la presencia en una zona, analizando las corrientes podemos saber hacia donde se dirigirán y advertir con antelación a otros municipios».

Asimismo, la iniciativa prevé también proponer una modificación legal que permita que las atenciones en los puestos de socorro de las playas se incorporen a los expedientes médicos de los pacientes. «Muy a menudo tras el primer tratamiento ya no acuden a un centro de salud y el incidente no queda reflejado en el historial médico», indicó el científico.

El proyecto piloto ya se ha puesto en marcha en Dénia, municipio alicantino que colabora con esta iniciativa, pero sus responsables esperan que el próximo año 2020 se pueda implementar en diez municipios más de la provincia.