El Hércules activa la operación salida para poder cerrar dos refuerzos más

Moha Traoré durante un ejercicio en las primeras sesiones de entrenamiento del equipo en las instalaciones del estadio Joaquín Villar. / hércules cf
Moha Traoré durante un ejercicio en las primeras sesiones de entrenamiento del equipo en las instalaciones del estadio Joaquín Villar. / hércules cf

El equipo solo dispone de una ficha profesional libre y el cuerpo técnico busca un mínimo de dos refuerzos ofensivos para completar la plantilla

B. CLIMENTALICANTE.

El primer equipo del Hércules ya trabaja en busca de la mejor preparación posible para iniciar la campaña a finales de agosto. Planagumà cuenta con la base de la campaña anterior y cinco caras nuevas. Pero la intención es seguir mejorando la plantilla, en especial en el perfil ofensivo.

Javier Portillo solo dispone de una ficha profesional libre tras la llegada de Felipe Alfonso, Moha Traoré, Yeray y Rulo.

La intención es firmar a un banda izquierda de garantías, que supla la salida de Chechu Flores, y un jugador ofensivo que pueda ejercer de enganche entre el ataque y el centro del campo. Esa demarcación es la que se quiere mejorar con respecto al pasado reciente.

El problema endémico de la Segunda B en el mes de agosto es la limitación de fichajes profesionales. El club decidió dar continuidad a Ismael Falcón, Samuel Llorca, Diego Benito, Jesús Alfaro y Benja Martínez lo que comprimió más las opciones de fichar.

Ahora con quince profesionales la reglamentación solo permite otro fichaje y se negocia un mínimo de dos altas. Lo que implica que antes de que finalice el mes de agosto debe salir un jugador con contrato en vigor de la entidad.

Sí quedan disponibles fichas Sub´23, pero en este caso el mercado está muy limitado y complicado con la presencia de tantos filiales en la categoría. Con un poder económico alto, ellos suelen llevarse primero este perfil de futbolistas.

Aún así, Javier Portillo busca un central joven que cubra la plaza de Pol Bueso y no descarta encontrar en el mercado un extremo como alternativa durante la Liga. También se trabajará con los jugadores de la base. Esta campaña el filial ha ascendido a Tercera División, por lo que el salto será menor y algunos componentes de la base alternarán entre el Hércules B y el primer equipo profesional.

No obstante, el apostar por los jóvenes de la casa no soluciona todos los problemas y parece que una salida es segura.

Son dos los jugadores con contrato en vigor que podrían rescindir antes de iniciarse la campaña. Es el caso de Juli y Jona. El primero llegó hace dos campañas. Se trata de un jugador veterano que ha dado un buen rendimiento. Pero ocupa la demarcación que quiere reforzarse, por lo que a priori el jugador de Alcoy es el que más opciones tiene de salir del equipo. Además económicamente parece una operación más sencilla.

Jona Mejia llegó desde el Lugo en el mercado invernal como refuerzo estrella. Pero el delantero no contó con la confianza de Planagumà y tampoco aprovechó sus escasas oportunidades. No marcó ningún gol y eso le deja con un interrogante.

La pretemporada debe ser clave para decidir si el ariete continúa en Alicante o es el otro futbolista que rescinde su contrato.

Desde la dirección deportiva se considera que el grueso del trabajo y la planificación está cerrada. El técnico ya dispone de veinticinco jugadores, contando los integrantes de la base, para entrenar. Con todos las demarcaciones dobladas. Eso quiere decir que no hay prisas para realizar las últimas operaciones de entradas y salidas.

Eso sí, la limitación de fichas disponibles obliga a tener un escaso margen de error. Portillo sabe que los refuerzos que lleguen en agosto deben dar el salto de calidad para mejorar el nivel de la plantilla. En especial en el apartado ofensivo, donde más dificultades tuvo el Hércules en la campaña pasada.

El equipo acabó segundo en su grupo y perdió la final por el ascenso. Se rozó el objetivo. Por eso la apuesta clara por mantener los cimientos, pero con fichajes que marquen la diferencia. Desde el club del Rico Pérez son conscientes de que con el descenso del Nàstic, el Grupo III volverá a ser muy exigente.

Aunque no quieren obsesionarse con ser campeones, es la asignatura pendiente en Segunda B que pretenden aprobar.