El estafador de las células madre

Dos guardias civiles trasladan a Raúl Conejero López al juzgado. / álex domínguez
Dos guardias civiles trasladan a Raúl Conejero López al juzgado. / álex domínguez

Algunos de los padres engañados temen que la información genética pudiera acabar en la basura o en manos de un grupo delictivo | El procesado sigue sin explicar qué hizo con las muestras de 400 cordones umbilicales

R. A.

Su plan era convertir el negocio de las células madre en una estafa masiva y casi perfecta. Raúl Conejero López, nacido en Alcoy y vecino de la localidad de Ibi, engañó a 400 familias que querían usar las muestras del cordón umbilical de sus bebés en el tratamiento de posibles enfermedades que pudieran padecer en un futuro. Tras ser detenido por la Guardia Civil el 27 de marzo de 2012 durante la operación Cigoto, junto a su esposa y otra mujer, Conejero se sentó en el banquillo de los acusados el pasado lunes, admitió haber cometido los delitos de estafa y falsedad documental y aceptó una pena de cuatro años y medio de cárcel tras alcanzar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía.

El timador desempeñó desde 2009 hasta el 16 de febrero de 2011 el cargo de agente comercial de la empresa Stem Cell en España, principalmente para la Comunitat Valenciana, Murcia y de algunas zonas de Castilla-La Mancha. Conejero ofrecía a parturientas la posibilidad de criogenizar las células madre de la sangre del cordón umbilical de sus bebés en el momento del parto para enviarlas a un laboratorio alemán. El propósito era lograr su conservación en espera de poder usarlas en el tratamiento de posibles enfermedades de sus hijos; y por este servicio, el procesado cobraba a las familias entre 1.800 y 2.200 euros.

Pero las muestras genéticas nunca llegaron al laboratorio. Una llamada telefónica de unos padres a Stem Cell alertó a la empresa del engaño. Una familia de Albacete quería saber si las células de su hijo habían llegado al laboratorio, pero el nombre del menor no figuraba en la base de datos. La compañía con sede en Galicia comprobó entonces que Conejero ofrecía servicios ficticios tras crear la sociedad Representaciones Biomédicas Levante. Tras descubrir la estafa, la empresa se puso en contacto con todos los hospitales, clínicas privadas y ginecólogos de las provincias afectadas para avisarles de que Conejero ya no trabajaba para ellos, y les advirtieron también de que no se hacían responsables de sus actuaciones. Pero ya era demasiado tarde. El estafador de las células madre había engañado a muchos padres tras ganarse su confianza y falsificar los certificados de criogenización.

El timador reconoció que falsificó documentos con los nombres de laboratorios inexistentes

Además contrató a una persona, quien desconocía la verdadera actividad del estafador, para que confeccionara páginas web y simular la existencia de una empresa con solvencia dedicada a la crioconservación de células madre. Según los hechos reconocidos por el procesado tras el acuerdo de conformidad, contrató «con numerosos clientes la recogida y conservación simulada de las muestras, a quienes entregaba diversa documentación donde aparecían laboratorios inexistentes». También falsificó las firmas de médicos de los laboratorios en certificados con los resultados de los análisis de células madre de sangre de los cordones umbilicales extraídos durante los partos.

Muchos de los padres engañados por el estafador prefieren mantenerse en el anonimato, pero otros manifiestan su indignación y sus temores a que las muestras genéticas de sus hijos terminaran en la basura o en manos de una red de traficantes de células madre. Y siete años después de su detención, Conejero mantiene con su silencio la incógnita. El estafador reconoció los hechos en la Audiencia Nacional, pero no explicó qué hizo con las muestras de los cordones umbilicales. Aunque la parte relativa a la responsabilidad penal ya ha quedado dirimida, el procedimiento sigue para establecer el alcance de la responsabilidad civil de Conejero y de la empresa Stem Cell.

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