Decepción ante un Lleida con diez

Una jugada del encuentro en el Rico Pérez. / lp
Una jugada del encuentro en el Rico Pérez. / lp

Los alicantinos, que lo intentan de todas las maneras, reclaman un gol fantasma, se topan con el poste y con el portero ilerdense Torres El Hércules desperdicia ochenta minutos con superioridad numérica y sólo empata

JUAN F. MILLÁN ALICANTE.

Definitivamente, el Hércules y el gol mantienen un conflicto que con el paso de los años va a más. Lejos de mejorar en cada ventana del mercado (verano e invierno), el equipo no es capaz de marcar con relativa normalidad. Sólo 27 goles en 29 partidos disputados lo dice todo. Ayer, en el día en el que Planagumà mete toda la artillería pesada ante un rival en inferioridad numérica tampoco se encuentra el camino del gol. Unas veces el poste, otras veces el portero rival, a veces un gol fantasma... Pero la realidad es que a los alicantinos se le va escapando poco a poco la opción de coger el atajo hacia la Segunda División. Una victoria este mediodía de Baleares o Villarreal B puede dejar a los blanquiazules sin el primer objetivo de la temporada.

Una expulsión a los once minutos del exfutbolista del Elche Iván Zotko parecía allanar el camino del triunfo para el Hércules. Pero curiosamente, y aunque sea un tópico, los alicantinos jugaron mejor esos once minutos iniciales que el resto de la primera parte contra diez. Sólo una combinación de fantasía de Chechu con Benja pudo cambiar el signo del encuentro en ese primer tiempo. Sin embargo, el tiro cruzado del capitán herculano fue desviado a córner por un gran Torres, que después en la segunda parte sería decisivo también.

El primer tiempo tuvo de todo. Dos posibles penaltis en ambas áreas que el árbitro no vio, un apagón de siete minutos de una de las torres de iluminación y una primera pitada al equipo de Planagumà en la retirada al descanso por dejar hacer demasiado al Lleida en el desenlace de ese primer acto.

Tras la reanudación, el Hércules pisó el acelerador, abrió el campo con los laterales, especialmente con Juanjo Nieto, y empezó a asfixiar de verdad a su rival. El lateral castellonense comenzó a fabricar pases, aprovechando los descuidos y el cansancio por ese costado de Musa. Primero Benja la mandó fuera y después Carlos Martínez se estrelló con el poste. El partido se le estaba atascando al Hércules y la victoria empezaba a complicarse pese a estar con diez. La entrada de Jona al campo dio más remate al equipo, pero con idéntico desenlace. El Lleida tampono la banda derecha herculana con Joan Oriol, pero Chechu sabía que ahí estaba el partido. Un centro suyo lo cabeceó Jona al lateral de la red. El Hércules no sabía qué hacer para lograr la victoria. Jona, Benja, Carlos Martínez, Pol Roigé, Chechu, Juli... Un saque de esquina de Roigé fue la última bala herculana. Jona cabeceó a gol y el portero apareció sobre la línea o incluso dentro para sacar la pelota. El árbitro no dio gol y el público acabó abroncando a sus jugadores y a Planagumà por la enorme decepción.