Casa Véritas pide a la Generalitat que vuelva a financiar su ayuda a los enfermos de sida

Pacientes con VIH del centro Casa Véritas, en Alicante. / l. p.
Pacientes con VIH del centro Casa Véritas, en Alicante. / l. p.

El centro de pacientes de VIH dejó de recibir fondos en 2016 y ahora reclama una mejor conexión entre sanidad y servicios sociales

E. P.ALICANTE.

El 18 por ciento de la población que sufre exclusión en la Comunidad Valenciana la padece por razones de salud, por encima de aquellos que se encuentran con situaciones de rechazo por falta de vivienda. Los datos que maneja Cáritas Diocesana Orihuela-Alicante se hacen realidad a través de la vida de las 14 personas acogidas -y la lista de espera que existe- del proyecto Casa Véritas. El centro, casi único de sus características en la comunidad, dejó de tener financiación regular de la Generalitat en 2016. Ahora reclama esos fondos, así como una mayor conexión entre el sistema sanitario y los servicios sociales.

Surgido para dar cobijo y atención en sus últimos momentos a las personas enfermas de sida cuando el VIH era mortal, este centro se ha convertido en un lugar de atención para quienes sufren una grave exclusión porque viven en la calle, por no tener familia o por otros motivos relacionados con el sida.

El secretario general de Cáritas en Alicante, Javier Ruvira, denuncia que el sistema sanitario español está montado para cuando «hay una familia que cuida, acompaña o te tiene en casa», pero muestra sus resquicios cuando esa familia no existe. Por ello, reclama una mayor conexión entre sanidad y servicios sociales. «Este recurso tiene mucho sentido porque no hay mucho». Y es que en Casa Véritas conocen «muy bien» el problema que surge cuando los enfermos obtienen el alta y terminan viviendo en la calle.

Los beneficiaras de Casa Véritas, -existe otro centro en Castellón dependiente de una asociación- son personas menores de 65 años con una «autonomía muy deteriorada» y sin un hogar donde poder hacer frente al sida. Y eso es lo que proporciona Casa Véritas: «Vida regular y acompañamiento médico y farmacéutico». El objetivo es crear personas con «mayor autonomía».

Ubicado en la calle Suiza de Alicante, el centro ha logrado hacerse un hueco en la vida del barrio a través de la parroquia y de la hoguera. Hasta finales 2016 recibía ayudas de la Conselleria de Sanidad pero en ese momento comunicó que no contaba con el proyecto y que dejaba de financiarlo.

Desde entonces se trabaja para captar fondos desde la Conselleria de Inclusión, «por la singularidad» del proyecto. «Hay un gran déficit de recursos para personas sin hogar y para personas con problemas de salud mental; la Conselleria lo reconoce, lo admite y poco a poco trata de ponerle remedio; pero un recurso como este tiene mucho sentido», argumenta Ruvira.

Exclusión y enfermedad

«Cuando unes problemas de salud con exclusión, la combinación es mortal», expone el directivo de Cáritas, que recalca que el factor sanitario y el social están muy regulados, pero existen «rendijas» por las que se cuelan las personas. «La administración trata de hacerlo bien, pero siempre hay agujeros de personas con casos difíciles en los que se combinan factores que no encajan en ningún precepto y no hay muchos sitios a los que puedan ir», relata antes de advertir que «aquí es donde se tiene que volcar la sociedad».

Con todo, Cáritas trata de poner en valor el trabajo de Casa Véritas, donde se constata «la capacidad de mejorar» de las personas en poco tiempo, tanto física como emocionalmente. Según Cáritas. con esas mejoras, los pacientes logran salir de la situación porque vuelven con la familia o porque consiguen rehacer la vida.