El tripartito se encomienda a los no adscritos para aprobar las cuentas

El tripartito se encomienda a los no adscritos para aprobar las cuentas

El borrador ya está en manos del interventor mientras el alcalde carga contra C's: «Quisimos que gobernaran esta ciudad y no pudo ser»

JOSÉ VICENTE PÉREZ PARDO

Los presupuestos municipales ya están en manos del interventor para que, una vez revisados, los envíe a Madrid y a su vuelta comience la tramitación ordinaria: comisión de Hacienda, Junta de Gobierno Local y, finalmente, Pleno. No hay una fecha concreta para acabar el proceso, pues todo depende de la contestación del Ministerio de Hacienda, que tiene que verificarlos en virtud del plan de ajuste al que está sometido el Ayuntamiento, aunque la intención municipal es que se pueda celebrar el Pleno a finales de enero, como máximo.

El alcalde, Gabriel Echávarri, dio ayer por finalizada la «facultad extraordinaria» abierta a Ciudadanos para que incluyera mejoras en las cuentas municipales y ahora el tripartito queda a expensas de los votos de los concejales no adscritos para aprobar las cuentas. La oposición podrá presentar enmiendas al presupuesto en el periodo legal, como ocurre en todas las instituciones, pero el alcalde dejó cerradas ayer las negociaciones previas.

El problema es que el equipo de gobierno no tiene mayoría en el Pleno municipal, ya que solo cuenta con 14 de los 29 votos de concejales, y sabe que tiene enfrente al Partido Popular y a Ciudadanos, a los que Echávarri quiso convencer ofreciéndoles incluso participar en las cuentas pero cuya negociación ha sido más que infructuosa, perjudicial. Así, el tripartito depende de las decisiones de los concejales no adscritos Nerea Belmonte (a la que expulsaron del equipo de gobierno por favorecer a unos conocidos en un contrato municipal) y a Fernando Sepulcre (que abandonó Ciudadanos en junio tras desavenencias con la dirección provincial de la formación naranja).

El alcalde intentó evitar este escenario ofreciendo a Ciudadanos participar en la elaboración de presupuestos, para lo que les dio diez días en diciembre. Sin embargo, cuando consiguieron fijar una reunión entre intercambio de acusaciones mutuas fue casi peor: Ciudadanos se descolgó con unas condiciones de índole políticas «inasumibles» para el alcalde, según expresaron desde su entorno más cercano, que terminaron por romper cualquier acuerdo.

Entre éstas se encontraban retirar las competencias de Protección Animal a Marisol Moreno y devolverlas a Sanidad, impedir que se pidiera hablar en valenciano a los funcionarios o incluir el derribo del Puente Rojo. La resolución del conflicto ha molestado especialmente al alcalde, que ha visto roto el hilo de diálogo que mantenía con Ciudadanos con José Luis Cifuentes de portavoz, cuya complicidad no tiene ahora con Yaneth Giraldo. No obstante, realizó un último esfuerzo para no tener que estar donde se encuentra, a expensas de los no adscritos: «Fue una facultad extraordinaria que quisimos dar a C's para que gobernaran esta ciudad y no pudo ser», incidió.

Ahora, el equipo de gobierno depende de Belmonte y Sepulcre, si no quiere que se prorroguen los presupuesto o, incluso, se pueda presentar una moción de confianza sobre el alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri. No parece que el regidor quiera abrir nuevas negociaciones, en segunda instancia, con Ciudadanos después de cómo han terminado. No obstante, en política nada es seguro.

Desde Alcaldía aseguran que no se mantendrán negociaciones con ninguno de ambos, aunque tras el Pleno se pudo ver a Echávarri hablando personalmente con Nerea Belmonte; tampoco con Fernando Sepulcre, a pesar de que también en el último Pleno se le aprobaron algunas cuestiones que presentó como la modificación del ascensor del tranvía en la plaza de Luceros para que no cause tanto impacto visual. Pueden ser pequeños pasos para que, por lo menos, uno de los dos se abstenga, con lo que se aprobarían los presupuestos con el voto de calidad del alcalde para romper el empate.

De hecho, Belmonte se posicionó con el equipo de gobierno para evitar que el vicealcalde, Miguel Ángel Pavón, tuviera que dar explicaciones sobre Ikea. Una postura que pilló por sorpresa no solo al equipo de gobierno, sino también a la oposición, que contaba con ganar esa votación.

Pero ni Belmonte ni Sepulcre le deben obediencia ni disciplina a nadie, de ahí que sean 'no adscritos'. Ahora, su voto será vital no solo para el equipo de gobierno, sino también para que la oposición consiga una importante victoria. Este mes será su momento.