Familias que trinan con XarxaLlibres

Familias que trinan con XarxaLlibres

Madres, padres y docentes, indignados por la gestión del plan

ESTHER BROTONSAlicante

«Mucho ánimo y paciencia con las familias porque estamos que trinamos». Javier, padre de un alumno del Instituto Jaime II de Alicante, se dirige así a las tres profesoras y a la presidenta del Ampa que están gestionando la devolución de miles de libros. Acaba de entregarles el lote completo del material de su hijo, pero después de una larga cola y espera.

El programa XarxaLlibres de la Conselleria de Educación trae de cabeza a las comunidades educativas. Sin recursos, y a base de voluntad, colegios e institutos de la provincia con gran volumen de estudiantes están totalmente desbordados y muchos temen que en septiembre surjan los problemas cuando no todos los estudiantes tengan sus libros.

La Conselleria ha ampliado hasta hoy el plazo para la devolución para dar más margen a los centros. Algunos ya decidieron ampliar la pasada semana la fecha límite ante la demanda que se encontraron y que era imposible de atender en unas jornadas.

Tres profesoras y la presidenta del Ampa, de forma «voluntaria-forzosa», dice ésta última, trabajan a destajo en un aula donde han colocado un ventilador para intentar soportar el calor sofocante. «Aquí no se descansa, no se puede», comentan. Comprueban uno a uno cada libro que trae la familia, se colocan en cajas e intentan dar respuesta a cientos de preguntas y dudas de los padres, que no siempre están claras en la orden, y solventar casuísticas que tampoco se recogen.

«Más o menos hemos echado un vistazo, pero hay que clasificar cada asignatura, cuántos libros va a haber y los que faltan; depende de cuántos falten veremos luego quién los comprará, ¿será el instituto, pero dará el dinero la Conselleria?», se pregunta la presidenta del Ampa, María Ángeles Acuña. Algunas familias, según explica, han llevado los libros pero no entrarán a formar parte del banco porque «no han traído los suficientes y los tendrán que comprar» este próximo curso. «Para entrar en el banco obligatoriamente tienes que traer el lote completo», reitera. Unos los han perdido, a otros se los habían prestado y los han devuelto y hay quienes los han comprado en mercadillos a precio más económico. «Las familias lo saben, se lo hemos dicho, pero veremos si luego en septiembre no hay lío», advierte. Docentes y Ampas del centro, como de otros consultados por este diario, dejan claro que «este trabajo no nos corresponde».

Una profesora cuelga un cartel donde se señala que el plazo de devolución se ha ampliado dos días más. El instituto ha colocado sillas para que padres, madres y alumnos puedan sentarse en el pasillo ante tanta espera. Algunos llegan al centro con un carrito de la compra repleto de libros. «Llevamos hora y media y se ha atendido a trece personas. Yo me he acostado a las cuatro de la mañana en vigilancia y no sé a qué hora voy a salir. Contra el instituto no tenemos nada porque tengo hijas que van a un colegio y están en todos igual», comenta Javier, quien insiste en que «no hay una buena gestión y es lo que está colapsando».

Madres y padres que están en la cola le dan la razón. Piden a Educación que no ponga tantas trabas y lamentan cómo se está desarrollando el programa de XarxaLlibres por el que apostaron. El objetivo del plan, gratuidad y reciclaje, lo comparten, no así la gestión, sin medios para hacerlo. «Una madre ya ha tenido que venir tres veces por errores de no marcar en la hoja algo», comentan. E instan a los políticos, a «alguno que esté intentando mejorar las cosas o el que esté perdiendo tiempo detrás de un despacho a que se vengan con nosotros un ratito y que sepan lo que es esto», apuntan.

El temor de que en septiembre, cuando empiecen las clases, no estén los libros planea sobre sus cabezas. Así lo piensa Raquel: «He hecho la cola y no sé si me va a servir de algo porque han cambiado los libros de 2º de ESO y se tienen que comprar nuevos. ¿Me van a dar libros o los voy a tener que comprar? No creo que el centro pueda hacerlo y los voy a encargar porque no me fío; en septiembre está el mercadillo y te puedes costear alguno», comenta Raquel.

A su lado está otra madre, Ascen, que no ha entrado en XarxaLlibres porque «se me pasó el plazo» para participar, pero acude con sus libros para entregarlos. «Los cien euros no me los dan porque evidentemente no los he solicitado, pero si me puedo beneficiar algo del material.... He venido un poco a la aventura, pensaba que iba a ser más fluido y mira qué me he encontrado. Me metí en Internet, pero una amiga me tuvo que ayudar porque no sabía qué poner en financiación o solo en entregado. A lo mejor tengo que volver a casa porque los papeles están mal, Educación podría haber puesto ordenadores».