El Gobierno y Ferraz rechazan la propuesta de Ximo Puig de suprimir el régimen foral

El Gobierno y Ferraz rechazan la propuesta de Ximo Puig de suprimir el régimen foral

La vicepresidenta y el portavoz del PSOE defienden que continúe el actual modelo de financiación del País Vasco y Navarra

LAURA MARTÍNEZ

El reparto de la tarta de la financiación que planteó el domingo el presidente presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha desencantado por igual a populares y socialistas. El Ejecutivo nacional y la dirección general socialista se manifestaron ayer contrarios a la propuesta del presidente, que abogó por incluir al País Vasco y a Navarra en en la reforma de la financiación autonómica, lo que pondría en cuestión el régimen económico foral.

Puig, en su batalla por la financiación, declaró en una entrevista a Europa Press que el modelo de financiación autonómica debía constituirse «desde cero». «No se trata de hablar sólo del trocito de la tarta que le corresponde a las comunidades autónomas y que entre ellas vayan discutiendo a ver si les toca un poquito más o menos, sino de hablar del conjunto, de todos los recursos del Estado y priorizar las políticas» indicó el presidente. Rediseñar la distribución de la tarta es una cuestión que implica poner sobre la mesa también los sistemas que tradicionalmente permiten a País Vasco y Navarra gestionar sus propios recursos económicos, pero «sin buscar la confrontación», garantizó el presidente.

Ayer, este planteamiento del dirigente socialista fue rechazado de forma fulminante por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que descartó «tocar el Concierto Vasco» y criticó que los socialistas «piden reconocer los hechos diferenciales y luego los quieren quitar» lo que consideró una postura «incoherente».

La vicepresidenta instó a Puig a que le explique su postura sobre la financiación a Patxi López, exsecretario general de los socialistas vascos «y luego que me la cuente a mí», apostilló. Santamaría también recordó que es en la Constitución española, en su disposición adicional primera, donde se encuentra recogido el sistema de financiación para navarros y vascos y se prevé que sea mediante el Concierto y el Amejoramiento.

La misma mañana también llegaba el 'no' del partido socialista. Su portavoz, Antonio Hernando, irguió el argumento de la Constitución para declinar la propuesta del presidente valenciano y aseguró que los conciertos económicos son «indiscutibles» porque vienen recogidos en la Carta Magna. Además, le dio un toque de atención a Puig, afirmando que la postura del PSOE respecto al régimen foral está recogida ya en la Declaración de Granada, aprobada en 2013, en la que los socialistas defienden la continuidad de los sistemas de financiación especiales para vascos y navarros. Lo cual, recordó, no excluye su participación en el debate sobre el modelo del resto de regiones. «Que todas las comunidades participen en la negociación es lo que establece la ley y lo que parece razonable» sentenció el portavoz socialista.

No sólo desde la dirección nacional socialista desaprobaron a su dirigente valenciano. El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández de Vara, pidió «no poner España patas arriba» en vista a una posible reforma constitucional y aseguró que «no es necesario empezar desde cero» puesto que no se trata de un nuevo proceso constituyente.

Puig abogó el domingo por «hablar de globalidad» en el diálogo por el nuevo sistema de financiación y reiteró que el actual es discriminatorio, especialmente para los valencianos. Las diferencias de la Comunitat respecto a las otras autonomías, de 300 euros per cápita, también suponen una fractura territorial, según el presidente, que también advirtió que si la Comunitat quiere seguir garantizando los servicios básicos, no puede seguir a la cola en la financiación per cápita, que impide «de una manera extraordinaria el progreso, la innovación y el apoyo a la economía real».

Pacto con todos los partidos

El presidente también anunció ayer, en una entrevista recogida por Europa Press, una ronda «inmediata» de contactos con todos los partidos políticos valencianos para llevar adelante su lucha por la infrafinanciación valenciana.

Puig quiere llegar a un «gran acuerdo justo» con todas las fuerzas, incluso con las que no tienen representación parlamentaria, así como retomar con los agentes sociales y las universidades una financiación «justa». El presidente remarcó que la actual distribución de recursos evidencia que «hoy España no es un país en el que los ciudadanos sean iguales». Puig aseguró que si los valencianos recibieran lo mismo que Navarra la Comunitat contaría con 6.300 euros más de financiación y casi 10.000 en caso del País Vasco. Insistió también en que su intención no es la de confrontar a las comunidades, «sino de tener una realidad que permita cumplir la ley de financiación que es tener más suficiencia financiera». Tampoco es la de cargar contra vascos y navarros, aseguró. «Yo no se si están suprafinanciadas» dijo el presidente. «Yo lo único que quiero para mi comunidad es lo mismo que para las demás» concluyó.