Barberá y los barones del PPCV se decantan por el relevo de Castellano

Císcar y Català se saludan a la conclusión de la rueda de prensa de ayer. /
Císcar y Català se saludan a la conclusión de la rueda de prensa de ayer.

Los populares hallan una rendija para incluir a Bonig en el comité ejecutivo: Fabra aún no ha nombrado a los cinco miembros que tiene de libre designación

F. RICÓS ALICANTE

El futuro político de Serafín Castellano pasa por salir de la secretaría general del PPCV. Si la próxima semana no cambian las posiciones actuales, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y los tres presidentes provinciales del partido no contemplan otro fin para quien en la primavera de 2012 se convirtió en el número dos de la formación.

En el seno de los populares valencianos no hay muchas voces que defiendan la continuidad de Castellano en el manejo de los hilos del partido, especialmente después de que Fabra no defendiera su continuidad el pasado jueves durante su comparecencia para anunciar el relevo de José Císcar en la portavocía del Consell y su sustitución por María José Català.

En ese encuentro Fabra anunció su próxima reunión con los presidentes provinciales para tratar el futuro de Castellano. La dirección nacional del PP le ha impuesto que llegue a un acuerdo con Alfonso Rus, José Císcar y Javier Moliner, líderes, respectivamente, de Valencia, Alicante y Castellón, con el fin de que se reconduzca el partido de cara a las autonómicas del año que viene y especialmente ante las generales.

El presidente Fabra ya ha contactado con los tres líderes provinciales y también con Barberá, la referencia del PP valenciano para Génova. La alcaldesa lo reconoció ayer. El encuentro para recomponer la dirección regional del partido tendrá lugar el próximo lunes, o el martes a más tardar.

Esta reunión se ha pospuesto para la próxima semana -lo anunció el jueves Fabra- porque Alfonso Rus se encontraba desde el miércoles en Argelia de viaje de negocios, y Javier Moliner se ha retirado unos días a una localidad del interior de Castellón para despejar la mente tras la campaña electoral y la resaca de las elecciones del pasado domingo. El único operativo que quedaba ayer era José Císcar.

Ante la reunión de la próxima semana, Alicante no quiere una solución intermedia que mantenga a Castellano en el puesto y se cree un nuevo organigrama con la figura de un coordinador que reste competencias al actual secretario general. Su apuesta clara es nombrar un nuevo número dos. Los rectores de la provincial alicantina no perdonan que Castellano se haya inmiscuido en su terreno en casos como el de la moción de censura de Orihuela, por ejemplo, o que resucitase de sus cenizas el zaplanismo.

La provincial de Valencia es otra que le tiene ganas a Serafín Castellano. Su presidente, Alfonso Rus, no lo considera enemigo político porque lo ha derrotado en todos los congresos, pero no opinan así miembros relevantes de la cúpula provincial, que reclaman su cabeza y el nombramiento de un secretario general capaz de unificar de nuevo el partido. Rus da por amortizado a Castellano.

Las fuentes consultadas aseguraron que la alcaldesa Barberá, pata negra del PP como Serafín Castellano, no perdona al secretario general su zaplanismo -Barberá mantuvo un enfrentamiento continuado con Eduardo Zaplana- y reclama su destitución.

El entorno del presidente provincial de Castellón señaló que Moliner ya ha hablado con Fabra y apoyará lo que él proponga. Ahora, el presidente provincial ve con muy buenos ojos que se esté hablando de su secretaria general provincial, Isabel Bonig, a quien él bautizó como 'la Thatcher de la Vall', como candidata firme a sustituir a Castellano como número dos del PPCV.

Bonig agrada al entorno de Rus. Consideran a la consellera de Infraestructuras valiente, enérgica e incisiva, que se cree el partido y que apostaría por «cerrar las heridas abiertas durante los dos últimos años». Al final, aseguran, Fabra va a hacer lo que le propuso Rus antes del último congreso regional: buscar un nombre de consenso.

Alfonso Rus mantiene una buena opinión de Bonig, la joven consellera de la Vall que se siente «orgullosa de ser del PP, de derechas, valenciana y española» y que no tiene empacho en defender sus ideas en cualquier foro.

Isabel Bonig tiene ante sí dos adversidades. La primera es que no forma parte de los 22 vocales del comité ejecutivo regional. Pero a este problema se le ha encontrado una solución: el presidente Fabra todavía no ha nombrado a los cinco vocales que tiene de libre designación y podría incluirla si ella es la elegida.

La segunda, que sería difícil de entender en el partido que hubiese un presidente regional de Castellón y su número dos también lo fuera. Cuestión de cuotas territoriales.

César Sánchez, el actual número tres del PPCV, diputado autonómico y alcalde de Calpe, sería la sucesión natural. Es un hombre de confianza de José Císcar, el presidente provincial del PP alicantino.

Sánchez tampoco está mal visto por la provincial de Valencia, partidaria de que no sea uno de los suyos -Vicente Betoret, el número dos de Rus, también ha entrado en las quinielas- el que sustituya a Castellano. Rus huye de que se le responsabilice de un fiasco en las autonómicas y locales del cuarto domingo de mayo de 2015. Aboga por restablecer la unidad en el partido y, sobre todo, que empiece pronto la creación de puestos de trabajo y que se paguen las deudas.

Otro nombre que se ha incorporado a esta quiniela es el de Marta Torrado, miembro de la dirección del grupo popular en el Congreso de los Diputados y exconcejal del Ayuntamiento de Valencia. Es valenciana -se resolvería la cuestión de la cuota territorial-, no compromete a Alfonso Rus y supondría dar protagonismo en la dirección del partido a Rita Barberá.