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VALENCIA - ALICANTE - CASTELLÓN | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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EL RINCÓN DEL PEDIATRA

05.09.09 -

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Consultas más habituales al otorrino
Una pediatra revisando el oído de un bebé. /ap
Voy a intentar hacer un repaso de los problemas en la infancia que deben de ser revaluados por un especialista en otorrinolaringología para llevar un seguimiento exhaustivo del mismo o para realizar un abordaje quirúrgico que solucione la molestia.
En la etapa neonatal, aunque son raros, son tres los problemas que nos podemos encontrar, en primer lugar tenemos la atresia o la estenosis de la abertura posterior de las fosas nasales o coanas y se diagnostica al introducir una sonda por la nariz al recién nacido y ver que no pasa por lo que deberemos abordar el problema mediante dilataciones en caso de estenosis o tratamiento quirúrgico si estamos ante una atresia de las mismas. El segundo problema, mucho más habitual que el anterior es la existencia de una traqueomalacia o inmadurez traqueal que hace que el neonato presente un estridor al respirar y si tose presente una tos perruna y metálica. Es un cuadro muy aparatoso de oír pero que normalmente no precisa tratamiento y desaparece sobre el año de vida, exacerbándose los síntomas si el niño se acatarra o llora con mucha intensidad. El tercer problema neonatal es la hipoacusia o sordera del recién nacido (www.bienvenidoalavida.es) , problema que puede afectar a un 2 por mil de los neonatos y que se debe diagnosticar en esta etapa tan temprana de la vida y de confirmarse el niño debe de ser operado antes de los seis meses de vida.
Conforme el lactante va creciendo, su organismo se va cada vez sometiendo a un mayor número de bacterias y virus que ocasionan múltiples infecciones respiratorias, normalmente de vías altas, esto hace que el niño de alguna forma aumente el tamaño de las adenoides o vegetaciones y de las amígdalas, lo que nos llevará a consultar al otorrino sobre la posibilidad de extirparlas. Con respecto a la hipertrofia adenoidea, los síntomas serán fundamentalmente de respiración con la boca abierta, ronquidos por la noche, falta de apetito y en un importante número de casos se complican con otitis serosas por el moco acumulado con disminución importante de la audición. El tratamiento será quirúrgico en los casos severos con extirpación de las vegetaciones y si el oído está afectado se pondrán unos tubitos de drenaje para que el moco salga y así solucionar el problema. La operación se puede realizar a partir de los 2 años y siempre bajo anestesia general, el postoperatorio suele ser bueno y se remite al niño a su casa a las pocas horas de la operación, salvo complicaciones.
Con respecto a las amígdalas, los pedíatras somos muy conservadores con ellas pero si el niño presenta amigdalitis de repetición sobre todo causadas por el estreptococo y amígdalas muy grandes que incluso dificultan la deglución, recomendamos siempre que sea visto por el otorrino el cual decidirá sobre la conveniencia o no de extirparlas. De hacerlo será con anestesia general y el niño permanecerá esa noche en el hospital en observación.
Otra causa de remisión es por los cuerpos extraños que algunos niños se meten en los oídos o en la nariz y que el pediatra en alguna ocasión no puede sacar por lo que requerirá la participación del otorrino para tal menester.
En niños más mayores deberemos mandar al otorrino cuando notemos problemas en el habla o en la audición, siendo el escalón previo a la remisión del niño al logopeda para su control y seguimiento.
Por último, las otitis de repetición con supuración purulenta y las sinusitis que no respondan al tratamiento por el pediatra, también serán remitidas al otorrino, sobre todo si se produce una afectación del hueso mastoideo o una infección del tejido celular subcutáneo o celulitis cuya evolución podría ser fatal.
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