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VALENCIA - ALICANTE - CASTELLÓN | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

C. Valenciana

RAFAEL MURCIA HISTORIADOR DE JUAN OLIVERT

Durante diez años, este veterano ingeniero y piloto ha estudiado la figura del primer español que consiguió elevarse del suelo a bordo de un aeroplano
04.09.09 -

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«Hace un siglo había psicosis por volar»
AVENTURERO. Juan Olivert, en el avión que pilotó en 1909. /LP
Con esos bigotes, con la gorra y las polainas, parece un veterano general del Aire con miles de horas de vuelo a las espaldas. Sin embargo, ni España tenía aviación ni Juan Olivert tenía experiencia: con apenas 22 años recién cumplidos, un muchacho de Cullera se empeñó en probar a volar y se convirtió en el pionero de la aventura española del aire. Ocurrió en Paterna, en la tarde del 5 de septiembre de 1909. Y ahora estamos celebrando el Centenario de su insólita aventura.
-¿Quién era Olivert? ¿Un loco, un aventurero, un romántico, un millonario amateur.?
-Juan Olivert Serra era un propietario agrícola de Cullera y parece que básicamente vivió toda su vida de esas rentas. Sabemos que estudió ingeniería industrial en Barcelona; pero no se ha podido comprobar si ejerció como tal y ni siquiera si llegó a titularse.
Rafael Murcia, ingeniero de Telecomunicaciones, piloto aviador e historiador del aire, es uno de los miembros de la Fundación Aérea de la Comunidad Valenciana que estos días están divulgando la gesta de Olivert y que ha contribuido a la celebración que va a tener lugar en Paterna. Murcia, que ha trabajado 27 años en la IBM de Madrid y Valencia, colaboró también en el montaje y establecimiento de una compañía aérea valenciana y ha pilotado sus aviones. La pasión por volar le ha llevado al estudio de este y otros pioneros del aire españoles.
-Empecé hace algo más de diez años. Vi que en el Ayuntamiento de Paterna había expuesta una maqueta de un avión primitivo y que en la placa rotuladora había unos datos erróneos, decía que Olivert era militar. Hablé con el entonces alcalde, Francisco Borruey, recientemente fallecido, y le propuse investigar más y de esta relación surgió la primera celebración, en 1999. De lo primero que hice es ir a la redacción de LAS PROVINCIAS y pedirles a ustedes la reseña que publicaron del primer vuelo, el 6 de septiembre de 1909, además de pasar un montón de horas en algunas hemerotecas.
-¿Ya se ha reconstruido la vida de Olivert? ¿Se dedicó a la aviación formalmente?
-Hemos llegado a conocer bien todo lo referente al episodio de la construcción del aeroplano y el vuelo. Su vida, luego de ese primer vuelo de 1909 no es muy conocida, existen pocos datos. Sabemos que se casa con una señora de Sevilla, de apellido Peris Castellano, que es hija de Francisco Peris Mencheta, el periodista y senador de designación real, por Sueca. Sabemos que Olivert se mueve bastante y que la esposa vive siempre en Cullera, yo diría que bastante sola, hasta que muere en 1966. Y sabemos que Juan Olivert, nacido en 1888, murió en 1942. El matrimonio no tuvo hijos pero en Cullera hay descendientes de otros miembros de la familia: el aeronauta y su esposa están enterrados juntos en el panteón de la familia: he tenido ocasión de bajar a la cripta para hacer fotos de las lápidas.
-No es mucho, perdóneme, para un héroe del aire. Se sabe más de Kindelán o de Mamet, que es el primero que voló sobre la ciudad de Valencia.
-La verdad es que nunca se le consideró como un héroe. Y Olivert no fue un profesional; vivió el resto de su vida de sus negocios y sus rentas. Se conoce haber ostentado un cargo oficial, durante la Dictadura de Primo de Rivera, en relación con la promoción del cultivo del algodón en España. Pero fue fugaz: algún tiempo después fue destituido de la presidencia de esta institución.
El aeroplano de Olivert los valencianos pudieron verlo en el palacio de la Industria de la Exposición Regional de 1909. Cuando el rey Alfonso XIII inaugura la Exposición, acompañado por Tomás Trenor, el avión estaba expuesto en lo que hoy es Tabacalera.
-Maravilla esa facilidad con la que alguien se monta un avión y lo presenta. ¿Eran unos aventureros?
-No les resultó tan fácil. Por esos años, 1909 y 1910, había una auténtica psicosis colectiva por volar, entre julio y agosto de 1909 pasan muchas cosas de importancia en el mundo de la aviación: los hermanos Wright presentan un nuevo modelo militar, según las especificaciones dadas por el ejército de los Estados Unidos, que fue aceptado, Bleriot cruzó el canal de la Mancha, algo sin precedentes, en el aire se empezaba a madurar. Una semana antes del vuelo de Olivert tuvo lugar un magno festival aeronáutico en Reims, al que asisten cerca de un millón de espectadores y todos los modelos existentes. El aeroplano de Olivert se expuso en la Exposición Regional, aunque sin motor. El rey Alfonso, que también era muy joven y tenía pasión por la naciente aviación, unos meses antes había recibido de Wilbur Wright, en Pau, información directa sobre sus avances, habló largamente con el aviador valenciano en la Exposición. Don Alfonso le pidió entonces al alcalde de Valencia que echara una mano con los gastos del motor.
-¿Influyó realmente el rey? ¿Tuvo eco en un Ayuntamiento siempre sin recursos?
-Sin duda: tan sólo una semana después, el alcalde, José Maestre, vio aprobada en el pleno municipal la moción para concederle 20.000 pesetas: quince mil para el motor y cinco mil para la hélice. La Exposición se inaugura el 22 y el acta municipal es del 30 de mayo.
-¿Voló realmente esa tarde famosa en Paterna? Porque está lo de la zanja y la rueda: yo no sé si es pasión valenciana.
-Sin duda alguna: voló. Se elevó del suelo durante casi medio centenar de metros, miles de asistentes fueron testigos. Ninguno de los aeroplanos hasta ahora construidos hizo un vuelo superior en sus primeros intentos. En Valencia, lo dicen todos los periódicos. Lo dice LAS PROVINCIAS, no lo dude. Lo que ocurre es que no sucedieron las cosas tal como Olivert lo planeaba. El aeronauta lo que, en realidad quería, era probar el empuje del motor en tierra; pero se aglomeró un gentío, el piloto probablemente se emocionó y le dio más gas del conveniente y el aeroplano rodó hasta despegar del suelo. Unos pocos decímetros en altura, pero voló durante 40 o más metros. El gentío del público, y la falta de terreno por delante hizo que Olivert intentara virar y parar, para lo que cortó el gas: el avión cayó y se rompió la ballesta y la rueda derecha. Pero volar, voló, todo el mundo pudo verlo.
-¿Y después? ¿Por qué se extingue la aventura, por qué no sigue?
-Posiblemente no se dispusiera de más dinero, o quizás hubo tensiones acerca del gasto ocasionado en el peculio familiar, sus hermanas le dirían que ya estaba bien. Parece que le entregó el avión a Gaspar Brunet, el ingeniero constructor del mismo, a cambio de deudas contraídas. Y Brunet, una vez reformado, presenta el aeroplano a una exposición aeronáutica que hubo en Barcelona en la primavera de 1910, la primera de España. Aunque tanto el motor como la hélice, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, quedaron aquí y se cedieron y emplearon en otros aeroplanos construidos posteriormente en nuestra tierra.
En esa primavera de 1910, otro pionero, Mamet, fue el primero en volar en la playa de La Malvarrosa, esta vez con un aeroplano francés Bleriot XI, en el curso de la primera exhibición de vuelos que se hizo, con despegues desde allí, bajo organización de la Exposición Nacional Valenciana.
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