El sello de Koeman

El entrenador holandés exhibe sus ideas, que conllevan disciplina y mano dura

El nuevo entrenador del Valencia, Ronald Koeman, da instrucciones al delantero David Villa, durante el partido que el sábado disputó y ganó su equipo ante el Murcia./
El nuevo entrenador del Valencia, Ronald Koeman, da instrucciones al delantero David Villa, durante el partido que el sábado disputó y ganó su equipo ante el Murcia.

El mejor debut que puede tener un entrenador no sólo es la victoria de su nuevo equipo, sino que además sus futbolistas hayan ofrecido un buen juego y, por lo tanto, que el aficionado salga del campo con una sonrisa de oreja a oreja. Eso es lo que consiguió Ronald Koeman en su estreno liguero, el sábado, porque el traspié de hace una semana, ante el Rosenborg, también hay que meterlo en su mochila, pero con el eximente de que terminaba de aterrizar en un vestuario inmerso en una tremenda crisis.

Realmente el entrenador holandés presentó sus credenciales el sábado, en Mestalla. Después de cinco sesiones de trabajo con el grupo, pudo plasmar sus ideas, y demostró que ha llegado a Valencia decidido a que su presencia se convierta en un punto de inflexión para que el equipo blanquinegro recupere la confianza que había perdido.

No se trata, ni mucho menos, de hacer leña del árbol caído. Pero el equipo de Quique en las últimas semanas nadaba contra corriente. La crisis de juego era evidente. En el vestuario se palpaba tensión que se luego de trasladaba al césped. El grupo, en tiempo reciente dividido por la guerra Quique-Carboni, no estaba tan a favor del entrador como parecía o creía el técnico.

El mundo al revés

Realmente el Valencia empezó mal la temporada. Aunque superó el examen para meterse en la Champions, al superar al endeble Elfsborg, luego fue dando bandazos. El mundo al revés. Ganaba en campo ajeno lo que perdía en casa. Se mantenía en puestos continentales, pero en cambio echaba en falta la solvencia defensiva y la eficacia atacante del pasado reciente...

El Valencia pasaba apuros, con un pie fuera de Europa y cuando el consejo que preside Juan Soler decidió la destitución del técnico para fichar a Ronald Koeman, el equipo aparecía en la tabla de clasificación con el mismo número de goles a favor que en contra...

Óscar Fernández estuvo al frente del equipo en la goleada del Real Madrid en Mestalla, y aunque Koeman ya estaba fichado, el técnico holandés decidió que, en el siguiente partido, en Mallorca, debía seguir el entrenador del filial, que se despidió del cargo temporal con la alegría de un rotundo 0-2.

Koeman esperó la llegada de Rosenborg para estrenar el banquillo. Apenas había dirigido dos sesiones de entrenamiento y, probablemente por ello, introdujo mínimas variaciones en el equipo, que siguió dando muestras de demasiadas carencias.

Ahora ha sido distinto. En apenas una semana de trabajo, el técnico ha exhibido su método, basado en el orden, la presión, la agresividad y la velocidad. Pero sin lanzar campanas al vuelo. Ni tanto ni tan poco. Tiempo al tiempo. Pero el principio no está nada mal. De momento el bloque ha recuperado la seguridad defensiva que le caracterizó en los últimos años, y además por fin terminó un partido el Mestalla -el primero si excluimos el de la fase previa de la Champions- con su portería a cero. Desde que arrancó la campaña había jugado otros siete encuentros y en todos ellos recibió algún gol.

La mano dura de Koeman

Las propuesta inicial de Ronald Koeman ya la expuso en los primeros entrenamientos. El técnico dejó claro que buscaba la máxima del fútbol. El abecé, porque no hay nada por inventar. Cerrar espacios y juntar líneas cuando se pierde la posesión del balón, y abrir el juego por la bandas y actuar con velocidad en cuando se controlara la pelota. Intensidad, presión y ¡hala!, a ganar.

Pero además hubo mano dura. "Hay algunas cosas que no me gustan", había dicho el entrenador. Al nuevo método y organización, Koeman le añadió una buena dosis de disciplina. O al menos así se desprende de la ausencia en la convocatoria de jugadores como Manuel Fernandes y Joaquín Sánchez, porque obliga a recordar que el primero había llegado una hora y media tarde a un entrenamiento, y que el extremo se retrasó en una charla...

También sorprendió que Koeman dejara en el banquillo a dos jugadores que hasta el momento habían sido intocables para su antecesor, y que además son de los que llevan disputados más minutos: Raúl Albiol y Moretti. ¿Acaso para darles descanso? Ahora se avecina un parón en la Liga...

Sobre todo extrañó la ausencia del lateral italiano, porque eso le obligó a colocar a Caneira en la banda izquierda, aunque esa posición no le es extraña al portugués ya que ahí es donde juega con Scolari, en la selección. Pero en Mestalla era la primera vez que sale de inicio como defensa zurdo.

Los compromisos internacionales de la próxima semana (encuentros de clasificación para la Eurocopa) permitirán a Ronald Koeman trabajar en su proyecto durante quince días, antes de retomar la competición liguera, con un desplazamiento a Santander.

Sin embargo hasta el día 22 trabajará sin doce jugadores, que son los convocados por sus respectivas selecciones. Se trata de los españoles Marchena, Albiol, Albelda, Joaquín, Silva y Villa, que acuden a la llamada de Aragonés, y el joven Mata, que lo hace para el equipo sub-21, de cara al europeo de la categoría.

Por otro lado, Scolari ha citado a los tres portugueses (Miguel, Caneira y Manuel Fernandes), Clemente ha reclamado al serbio Zigic y técnico alemán, Joachim Löw, al portero Hildebrand.