"Al Valencia nadie le echa un pulso"

Amedeo Carboni./
Amedeo Carboni.

Juan Soler confesó ayer que el pasado verano estaban decidido a resolver el dilema Quique-Carboni enviando a ambos a casa, y que no lo hizo por el bien del club, porque hubiera sido tomar una decisión en caliente. "La situación era muy difícil. La afición estaba fraccionada, con unos a favor de uno, y otros del otro. La división no es buena y la decisión normal hubiera sido prescindir de los dos, porque al Valencia nadie le echa un pulso", manifestó Soler.

Sin embargo, el presidente explicó que tras pensar que por delante había una pretemporada y, lo mas importante, la fase previa de clasificación para la Liga de Campeones, entendió que en ese momento no había nadie mejor que un entrenador que conociera a los jugadores compitiendo, que no es lo mismo que entrenando, y eso le forzó a mantener al técnico, "por el bien del Valencia y no por lo que te dictaba el corazón".

Si iniciada la campaña las cosas hubieran rodado bien no habría habido ningún problema para seguir con él. "Pero ha habido un cúmulo de resultados, de mal juego, y hubo que tomar la decisión que no se adoptó en verano".