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Ahmed Rashid: Pakistán "podría facilitar negociaciones" con los talibanes

Igor G. Barbero
Lahore (Pakistán), 15 ene (EFE).- El escritor y periodista paquistaní Ahmed Rashid, autor de libros que se han convertido en clásicos como "Los talibán", es quizás una de las mayores autoridades hoy en día sobre Afganistán, Pakistán y Asia Central tras haber pasado décadas como corresponsal en la región.
Nacido en 1948 en Rawalpindi, pronto se trasladó a la de Lahore, epicentro cultural e intelectual de Pakistán, y mantiene fuertes vínculos con España fruto de su matrimonio con una alicantina.
Rashid, que asesora a Gobiernos y ONG, aventura durante una entrevista con Efe que en las próximas semanas la relación entre Pakistán y EEUU se someterá a un importante examen.
Las últimas ofensivas del Ejército paquistaní -dice- han supuesto "un punto de inflexión" pero Washington "está presionando" a Islamabad para actuar en zonas donde se refugian grupos talibanes afganos y cree que la mejor opción para Pakistán sería facilitar a Afganistán y EEUU un diálogo con ellos.
P.- ¿Las últimas operaciones del Ejército paquistaní marcan un punto de inflexión? ¿Cree que se extenderán a otros territorios como Baluchistán?
R.- La ofensiva de Swat fue el resultado de una gran presión pública e internacional. Cambió radicalmente el panorama porque tras ella comenzó una ola de atentados suicidas en Pakistán que condujo al Ejército a entrar también en Waziristán del Sur. No obstante, el ataque contra la CIA en Afganistán expone el problema real: que Al Qaeda y facciones de los talibanes afganos y paquistaníes están cooperando muy estrechamente. EEUU está presionando a Pakistán para actuar en Baluchistán. Están surgiendo tensiones entre los dos países, pero todas giran alrededor del hecho crucial de que Washington le ha dicho a Islamabad que no envía 30.000 soldados más a Afganistán para que los maten los talibanes que vienen de Qüetta (Baluchistán). La mejor opción para Pakistán podría ser facilitar un diálogo entre la principal red, que es la "shura" de Qüetta, el presidente Karzai y EEUU.
P.- ¿Cuál sería la solución para acabar con Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que aglutina a grupos insurgentes paquistaníes y ha reivindicado la mayoría de los atentados?
R.- Los talibanes paquistaníes son muy distintos de los afganos, que siempre he descrito como un movimiento organizado de resistencia esencialmente pastún, cuyos rangos no están tan influidos por Al Qaeda. En cambio, tanto la cúpula como las bases del TTP son muy ideológicas, muchos provienen de las madrasas (escuelas coránicas), tienen ganas de cometer actos brutales como degollar. No están unidos bajo un control central.
P.- Los analistas ven una fuente de radicalización en las madrasas, en las que se educan anualmente cerca de dos millones de niños paquistaníes, ¿qué debe hacer el Gobierno?
R.- Desde 2001 ha habido un aumento vertiginoso de madrasas en el país, especialmente en las áreas tribales, y todos los grupos insurgentes tienen algunas, que utilizan para recaudar fondos, canalizar dinero de actividades criminales, del narcotráfico. En estos momentos, no sirve de nada hacer una reforma. Primero hay que acabar con la cúpula terrorista. Pero la verdadera solución es impulsar la educación formal. Por cada madrasa, debería haber una escuela.
P.- ¿Qué opina de la estrategia de Obama en Afganistán de apostar por un incremento de soldados para comenzar la retirada en 2011?
R.- Puedo entender los problemas internos de Obama, pero es un tremendo error anunciar una fecha porque envía un mensaje negativo a la región.
P.- Algunos aliados han prometido tropas, como España que aumenta su presencia con la idea de formar a las fuerzas afganas. ¿Cómo analiza nuestro papel?
R.- Es la tragedia real de muchos de los países de la OTAN que vinieron a Afganistán con restricciones sobre qué hacer, si trabajo humanitario o misiones de mantenimiento de paz, etc. Hoy los alemanes en Kunduz, los italianos en Herat, los españoles en Bagdhis están en áreas que en los últimos dos años han sido capturadas por los talibanes porque sus tropas han rechazado luchar. Enviar más soldados con las mismas restricciones no va a resultar.
P.- ¿Usted que conoce bien a Karzai, cree que será capaz de mantenerse en el poder partiendo de una posición tan débil?
R.- Tanto los afganos, como la comunidad internacional y yo mismo nos hemos defraudado con la actuación de Karzai en los últimos años. La situación militar no está bajo su control pero sí otras cuestiones como la corrupción, el narcotráfico o la buena gobernanza. Su aproximación ha sido tribal en lugar de política, pero tampoco la comunidad internacional está en una posición de cambiar caballos.
P.- ¿Cree que la cúpula de Al Qaeda sigue estando en las áreas tribales paquistaníes fronterizas con Afganistán (FATA)?
R.- La cúpula de Al Qaeda sigue estando en las FATA pero no hay duda de que se está expandiendo. Hay células casi en cada país de Europa, quizás no perpetran ataques pero están consiguiendo fondos, llevan a cabo actividades criminales, envían terroristas suicidas a Irak, Afganistán... Tienes a Al Qaeda en el Magreb, en Malí, en Somalia, en Yemen... Es una cuestión de tiempo que una célula disponga de la persona y la manera adecuadas para atacar a EEUU.
P.- ¿Considera como una opción a corto o medio plazo un golpe militar en Pakistán?
R.- No, aunque las tensiones entre el Ejército y el presidente Zardari son agudas. Creo que el Ejército está harto de la incompetencia, del desgobierno y de la corrupción actuales y todos sabemos que siempre ha sido muy impaciente con la democracia. De acuerdo con el Ejército, los intereses nacionales son una posición antiindia, influir en Afganistán y potenciar la capacidad nuclear. Para los políticos son desarrollar el país, el progreso económico y unas buenas relaciones con los vecinos.
P.- Zardari quiso mejorar las relaciones tanto con Afganistán como con la India, pero no ha podido.
R.- Desafortunadamente Zardari no controla las políticas hacia Afganistán y la India. Están dirigidas por el ISI, el Ejército, que pueden sabotear cualquier intento de acercamiento. El problema para el Ejército es que ha tenido un obsesión con la India por más de 60 años. La cuestión es cómo reeducarlo para que Pakistán pueda ubicarse en la región y en la comunidad internacional.
P.- ¿Hay posibilidades de que Pakistán retome el proceso de diálogo con la India?
R.- Esto dependerá de la consolidación de la democracia en el país. El Gobierno actual es muy débil para ello, pero quizás el próximo parta de una posición más fuerte. EFE
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